miércoles, 24 de diciembre de 2008

versos para Natividad

Mi querida Navidad
Tan alabada y tan denostada
Como ese descansillo al final de la escalera
(Ante el espejo admitámoslo)
Tu llegada siempre halaga.
La compañera Navidad
Tan fría y tan cálida
Como ese beso fraternal al final de la jornada
(¡Oh! Si fuere pasional)
Tu llegada cuánto es esperada.
La vieja Natividad
Tan magnífica y tan pobre
Como ese trozo de tarta podrida por su base
(¿Quién hizo el reparto primigenio? ¿¡Quién!?)
Navidad, dulce Navidad
Con esperanzas y con nuevos retos
Como ese atleta renovado que espera el disparo
(“Año nuevo, vida nueva” me repito)
Ahora sí, ya, sin ninguna parada.
Hasta luego Navidad
Con amistad y con premura
Como ese abrazo de la persona desconocida
(Pero… ¿a quién le amarga un dulce?)
Y mantén el alma de la gente siempre ilusionada.

lunes, 15 de diciembre de 2008

GEOLOGÍA HISTÓRICA en clave de 12 MESES

EL MUNDO EN SUS MANOS
¿HABRÁ CAMPANADAS DE FIN DE AÑO?
Hagamos por unos instantes alarde de imaginación (con información de la wikipedia, claro, en este caso). Poco importa si la idea es original, en estos precisos momentos, o no, aunque la historia de nuestro planeta, desde que fue un feto incubado por el Sol hasta ahora, es magnífica.
La TIERRA, maravilloso hogar que nos cobija a todos los seres vivos sin cobrarnos ningún tipo de alquiler. Sitio magnánimo donde los haya que nos devuelve con gran colorido el gris trato (llámese polución) que nosotros le infringimos. No es de extrañar que algún día se rebele.
Pues bien, si le suponemos una edad alrededor de 4570 millones de años, Hadeico Críptico, al igual que al padre Sol (al Universo se le otorga una vejez de +-14500 millones de años) y ésta la dividimos en doce partes, que llamaremos meses para una buena relación identificativa, cada una de ellas sería de aproximadamente unos 380 millones de años. Cada una de las partes sería un mes del total de doce de la vida del planeta, o es decir, en estos momentos estaríamos a punto de cantar las Doce Uvas en diciembre. ¿Sí? O quizá sustituyamos la apoteosis por el apocalipsis.

Avancemos raudos. Por consiguiente el primer mes, enero, con sus 380 millones de años correspondería, hace 4570 millones, a la formación rocosa ardiente que sufrió el tormento de los asteroides, pero que sin él jamás existiríamos. En este mes de enero se confirmaría la redondez del planeta y su casi eterno viaje alrededor de la estrella que permitió su arranque a la vida. El mayor de los meteoritos, casi igual de grande que la Tierra de aquella época, como Marte actual, un viajero errante atraído por el Sol, choca con el planetoide en formación hermanándose para siempre y dando paso al nacimiento de la futura Luna, liberando una energía que derrite todo el conglomerado de rocas, y se libera la mayor cantidad de agua en forma de vapor de agua inimaginable, que la ha estado trayendo los meteoros en su interior, vislumbrándose que el vapor volverá a enfriarse y caerá a la superficie ardiente que lo devolverá al espacio para comenzar otro ciclo. Surgen las primeras moléculas auto replicantes, Hadeico grupos Basin.
Febrero. Comienza a enfriarse, sobre todo el cascarón exterior, una vez acabado el pesado bombardeo (todavía a su satélite, nuestra Luna, le quedan bombardeos durante todo este mes). Este enfriamiento paulatino permite la formación de nubes gigantescas, de hasta quinientos kilómetros de altura muy condensadas y pesadas, que junto a otros gases que cobijan serán los futuros océanos y atmósfera.
Marzo. Fin del bombardeo de meteoritos, Hadeico Ímbrico, y el mes de las lluvias. Cae el agua torrencial y se vuelve a evaporar debido al calor de la superficie, y vuelve a enfriarse en el exterior y vuelve a caer lluvia que enfría la superficie y así una y otra vez hasta que el agua consigue consolidarse en toda la superficie del planeta recién nacido. Surgen los primeros lagos, enormes, y los primeros mares. La maravillosa creación de los océanos es casi instantánea en comparación con el resto de la creación del planeta, apenas unos miles de años lloviendo torrencialmente que ante el recorrido general es ínfimo en el tiempo.
Abril. Arcaico. Acaban las lluvias y ya existe una primera formación de los océanos y comienza a formarse el clima prehistórico con la creación de una atmósfera, aún no respirable por falta de oxígeno. Primeras células y el primer supercontinente, Vaalhará.
Mayo. Paleoarcaico. Comienzo de la fotosíntesis anoxigénica y primeros fósiles y estromatolitos.
Junio. Neoarcaico. Comienza la fotosíntesis oxigénica. Unas algas deciden respirar los gases contaminantes actuales, CO2, y llenar la nueva atmósfera de oxígeno, lo que provoca en 200 millones de años una Gran Oxidación y enormes cambios en la atmósfera y superficie del planeta. Julio. La Glaciación Huroniana y la Atmósfera oxigénica completa.
Agosto. Mesoprotezocico. Expansión de los depósitos continentales.
Posibles fósiles de algas rojas. Formación de Rodinia. Entra el Criogénico y la Tierra bola de nieve con él.
Septiembre/octubre/noviembre. Paleozoico, Explosión cámbrica de vida. Primeros peces. Dominan los invertebrados. Extinciones masivas. Primeras plantas terrestres fósiles. Aparecen los primeros anfibios. Árboles grandes primitivos. Abundantes insectos, primeros reptiles y bosques de helechos. Formación de PANGEA.
Diciembre. Mesozoico. Extinción masiva. Primeros dinosaurios, mamíferos ovíparos. M. Jurásico, Mamíferos marsupiales, primeras aves, primeras plantas con flores. M. Cretácico, máximo de los dinosaurios. Esta época hará las delicias de las futuras compañías petrolíferas. Primitivos mamíferos placentarios. Cenozoico, ya los continentes cogen el aspecto actual. Clima uniforme, cálido y húmedo. Florecimiento animal y vegetal. India colisiona con Asia. Disminución del dióxido de carbono. Extinción masiva. C. Plioceno. Australopitecos. Cuaternario. C. Pleistoceno. Ciclos de glaciaciones. Evolución de los humanos modernos. Extinción de la megafauna. Y C. Holoceno, Final de la Edad de Hielo y surgimiento de la civilización actual. Está a punto de acabar este año...
31 de diciembre; dos horas para el final de año, la humanidad aparece. La propia supervivencia de las especies, ayudada por la sabia naturaleza, y algún que otro cataclismo va eliminando las más débiles para subsistir fomentando algunas de las que ya en nuestros días se reconocen. El Ser Humano surge, apenas a dos horas, antes del final de este año analógico/diacrónico pensado para la ocasión, viéndose claramente nuestra juventud. De las especies grandes, probablemente, seamos los más jóvenes y nuevos. Hemos destruido más parte de la naturaleza que cualquier especie animal o vegetal que haya posado sus moléculas, en la singladura mostrada, sobre la faz de la Tierra. El Hombre que se alimenta de todo y de todos no repara en gastos a la hora de buscar un bienestar tecnológico que no sabemos hacia dónde nos conduce, pero que sí que corremos el riesgo de ocasionar daños irreparables a nuestra hogar: el Planeta Azul.
Y quizá, ojalá nunca, dentro de algunos millones de años alguien escriba un artículo como éste y acabe diciendo:
“el Holoceno, el periodo de aquellos criminales”.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

ÁNIMO de película

"NUESTRO MAYOR MIEDO NO ES QUE NO ENCAJEMOS, NUESTRO MAYOR MIEDO ES QUE TENEMOS UNA FUERZA DESMESURADA.
ES NUESTRA LUZ Y NO NUESTRA OSCURIDAD LO QUE MÁS NOS ASUSTA.
EMPEQUEÑECERSE NO AYUDA AL MUNDO, NO HAY NADA INTELIGENTE EN ENCOGERSE PARA QUE OTROS NO SE SIENTAN INSEGUROS A TU ALREDEDOR"
Aunque siendo raro quizá valga por bondad, que al final engrandece
"TODOS DEBERÍAMOS BRILLAR COMO HACEN LOS NIÑOS.
NO ES COSA DE UNOS POCOS SI NO DE TODOS Y AL DEJAR BRILLAR NUESTRA PROPIA LUZ INCONSCIENTEMENTE DAMOS PERMISO A OTROS PARA HACER LO MISMO.
AL LIBERARNOS DE NUESTRO PROPIO MIEDO NUESTRA PRESENCIA LIBERA AUTOMÁTICAMENTE A OTROS..."
Y quizá eso sea el mejor de los respetos

lunes, 8 de diciembre de 2008

DUDAS...

DICES QUE DUDO DE TI
Y NO LO DUDAS
DUDAS DE LO QUE DUDO
SI NO DUDO DUDAS
Y SI PARAMOS
DUDAMOS

domingo, 30 de noviembre de 2008

CALCETINES MISTERIOSOS

Ella y los calcetines misteriosos se toparon frente a frente a las doce de la noche. Ella volvía de celebrar la Navidad en la costa Tropical granadina. Detalle que había puesto fin a la relación con su actual pareja.
A sus treinta y cinco años consiguió por fin la independencia económica y personal como para vivir sola en un pequeño inmueble en el barrio del Albaizín, que fue el detonante para la ruptura con su amante, al que sólo soportó en los últimos tiempos a la espera del ascenso en su trabajo, con el que compartía el alquiler todos los meses.

Últimos días juntos, con amigos comunes, cerca del mar, y adiós.

Medianoche cerrada; colgados junto a su armario, y la bolsa que ella había dejado a mano en el perchero, vio los calcetines de hombre.

No son suyos, claro, ni tampoco los reconoce del ya su exnovio. Cuando se instaló sometió a su nueva residencia a la mejor de las limpiezas justo antes de partir hacia el camping. Esos calcetines no debían encontrarse ahí. ¿De dónde han salido?, negros y con el olor de haber sido usados más de dos o tres días. Por Dios, esto qué es. “¿¡Qué hago!?”

¿Quién avisa a la policía de que hay unos calcetines colgados en un perchero de tu casa?, te tomarían, como poco, por gilipollas. Sean o no sean tuyos. Los fantasmas no los usan, igual es de uno que tenía frío y que ya no los necesita, joder, qué locura. De quién serán los dichosos calcetines.

El corazón de la mujer acrecienta su ritmo a pasos agigantados, se teme una arritmia o una taquicardia. El aire le falta por momentos, y por otros le sobra. Un rubor enfermizo le ocupa su rostro, y el sudor le enfría su frente. Las piernas le tiemblan, sus rodillas apenas pueden soportar su cuerpo y la mirada es indecisa.

Menuda entrada de Año, se reprocha.

Decide telefonear a su antiguo compañero de piso, aunque ella no le ha proporcionado copia alguna de la puerta de su casa. Él no tiene la menor idea, le confiesa, y la acusa de no saber ni con quién se acuesta. Ahí acaban sus llamadas de auxilio. No quiere denigrarse. No conoce a los vecinos prácticamente de nada, algún saludo si acaso. ¿Habrá entrado alguien? Qué absurdo entrar exclusivamente para colgar los malditos calcetines. No, eso no puede ser. Ella se teme que va a tener que acompañar su nueva vida con este suceso tenebroso, y sabe que pasarán muchos días sin dormir plácidamente. Recoge los calcetines con pulso tembloroso y los guarda en la bolsa para tirarlos a la basura. Madre mía, por qué este suplicio. Sospecha que el invierno se le va a eternizar.

Y llora.

Mientras, se ex toma cubatas y se repite: "Ahora jódete"

jueves, 27 de noviembre de 2008

LA URBE




Gran mazacote hormiguoneado
Amasijo de brutales vicisitudes
Cobijo artificial
Y todos encadenados
Ciudad, mi ciudad
Cemento, acero y asfalto siempre follando
Villa enganchadora
Humano solitario
De ti siempre cortejado
Naturaleza desterrada
En un futuro incierto
Gentes y más gentes
Y todos esperanzados
Ciudad, mi ciudad
Absorbidos por ella
Nos pasea prendidos de la mano
Que nos atrapa en su fría tela de araña
Que nos arropa con sus túneles laboriosos
Que vivimos protegidos
En su laberíntico plano
Y ahí todos amamos
Ciudad, mi ciudad
En la noche oscura
Siempre la incertidumbre
Y el día blanco
Todos aquellos olores respirados
Ante la urbe vibrante
Odio y amor siempre enfrentados
Ciudad, mi ciudad
Y todos los humanos atrapados.

viernes, 21 de noviembre de 2008

"K" ATARSIS sociológica en clave de LISTO/TONTO/LISTO

LISTO Pronto. Diligente, expeditivo, apercibido. Preparado, dispuesto para hacer una cosa. Sagaz, avisado.
TONTO Mentecato, falto o escaso de entendimiento o razón. Sin orden ni concierto. Mostrar petulancia, vanidad o terquedad. Persona muy necia e incapaz. Sin recursos mentales para solventar situaciones normales.

Los conceptos de arriba son un resumen enciclopédico, excepto la cursiva que es más drástica y personal, para dos términos que, como el frío y el calor, se dan valor el uno al otro.
En el tema de listo/tonto/listo todos intervenimos. Comienzo con el término listo, en el proceso, porque los tontos no existen. Sí que existen los listos que te tratan como tonto. Ya abundaremos en esta cuestión. Antes quisiera exponer que las personas con discapacidad, con merma intelectual, psíquica, física o todo junto no los englobo en el término tonto, ni muchísimo menos.
Voy por otra andadura de más enjundia con respecto al tema a tratar.
¿Por qué digo que los tontos no existen? Yo me refiero a los que denomino tontos a secas, pues los tontos/listos están por todas partes. O, es decir, las personas que sólo se “obligan” para un único interés en sí mismos donde utilizan la parte lista para ello precisamente y la parte, supuestamente, tonta para “escaquearse” de cualquier labor que no les beneficie y que la desarrollen los demás, que para eso son los listos.
Los listos a secas, ¿existen? Sí, y algunos, los menos, acaban la trayectoria en la inteligencia que su propia listeza les ha facilitado si acatan que los demás no son personas a aprovechar sino simplemente seres humanos, ciudadanos con los que hay que convivir. Pero, cuidado, en situaciones de decisiones puntuales pueden dar el salto a listo/tonto, donde los listos a secas se aprovecharán, sin duda. ¿De dónde salen los listos a secas? Pues, reafirmo, que aunque sus madres sean unas santas ellos son unos... en fin, otra cosa; y provienen de aprovecharse, una y otra vez, de las personas nobles, bondadosas, honradas, conscientes de serlo o no, y que esos individuos no tienen ningún reparo en joder, incluso con diplomacia.
Ahora bien, puedes pasar por tonto/a si no dedicas la atención necesaria, voluntariamente o no, a tus defectos, quizá por vagancia y/u orgullo, y no potencias tus virtudes, porque simplemente crees que es una pérdida de tiempo y que los demás no te merecen, ya que sufres por tus mermas, engañosamente, de nacimiento. “Es que yo soy así”. Pues nada, a vivir con resquemor y sin sentido del humor. ¿Es esto tonto?
Co
nvivir para aprovecharse de los demás y tomar los favorcillos que te hacen como si fueran pequeños timos escrupulosamente diseñados por ti, ¿es eso listo?

martes, 18 de noviembre de 2008

EL SENTIR DE MI TIERRA...


Me gustaría pasearte
Por el palacio de mi Alhambra
Y por los jardines de mi Generalife
Para que olieras el olor a jazmín.
Dime que he de quererte.
Dime que he de ver la Alhambra,
Que en la Alhambra he de quererte compañero.
Dime que sí.
Dime que he de verla
Pues tengo el Don de haber nacido
A los pies de ella…


YOLANDA MONTILLA. Granada. 2007.

domingo, 9 de noviembre de 2008

EL PRIMER "FLOJO" DE LA HUMANIDAD

FLOJO: Dicho andaluz que se refiere al ser que es partidario de la ley del mínimo esfuerzo, si no ninguno. Vago.
Imagínense hace muchos miles de años, pizca más o menos, cuando los primeros asentamientos de la nueva especie de humanos comenzaron a proliferar. El nomadismo todavía era la forma primordial de existencia, pero cuando en uno de aquellos primeros poblados sus residentes tenían que mantenerlo operativo necesitarían alguna herramienta de nueva creación que no fuera las lanzas y cuchillos para cazar y vestirse. Como la vida era durísima ningún antepasado nuestro de aquella época sabría, ni querría, escaquearse del trabajo, pues se llevaría un buen porrazo en la cabeza por parte de otro que se hubiera dado cuenta.
Ahora bien, ante la posible amenaza de muerte algún integrante, donde una hembra pudiera tener muchas posibilidades, inventó la rueda, o la descubrió entre la naturaleza, la ensambló en un eje y alivió el trabajo de él y de todos.
Entonces, ¿lo hizo por vaguería o flojera?, o por utilización de la inteligencia.
En plan chistoso, yo digo que aquel individuo que se le hinchaban las venas de la frente de pensar que tenía que arrastar una rama de trescientos kilos casi todos los día de su vida, le vino la inspiración pero de aquella manera, y que fue el primer flojo de la humanidad, y que inventó el mejor remedio que tanto hizo avanzar su sociedad.
Todos los inventores serían unos vagos, pues todo lo que consiguen es para trabajar lo menos posibles. Jején. A mí me gustaría ser un pedazo de flojo, por tanto.

jueves, 6 de noviembre de 2008

LA PUÑETERA CRISIS (II)

EL ESTADO OS VIGILA

LA CRISIS FINANCIERA de 2008

La culpa de la puñetera Crisis Financiera la tiene el egoísmo. Para más señas la codicia desmedida que hace a algunas personas, porque este término nos engloba a todos aunque a cada cuál le cabe su epíteto definitorio, desear otros tres descapotables cuando ya tienen tres o cuatro de última generación aparcados en el garaje de una de sus cinco casas, y siempre pensando en adquirir otras cinco.
Y al amor y a la empatía por los demás que le den mucho por saco.
Cada uno se gasta su dinero en lo que le sale de las narices, faltaría más. Pero puntualizo: su dinero, no el de los demás.
Aquí me refiero al gremio de los banqueros, pues ellos nos han jodido. Mas no hay culpables. Ahora di tú que has reventào un cajero automático y te has pulido todos los billetes que contenía y que, claro, ha sido sin querer, que te has fiado de la palabra de un conocido que ha leído un artículo en el que se animaba a perpetrar la tropelía. Y te largas de allí. Y ahora que venga Papá Estado a reponer la cuantía machacada.
Dijo Adam Smith, el filósofo y economista del XVIII, que la propia ansia de posesión del Ser Humano equilibraría una sociedad de Libre Mercado. Este mismo año se ha demostrado que no. Ya lo venía avisando el último premio Nóbel de Economía, Paul Krugman, el cual sostiene que sin un buen control el “desmadre” está asegurado.
Al fin el Estado los vigilará.
¿Y lo de las hipotecas basura, qué? Por ahí ha venido gran parte del desastre. Antes de matizar diré que ir al banco y salir con la concesión de dinero para comprar un piso (y con más de cuatrocientas letras por pagar) era muy satisfactorio para el ciudadano medio. Me pregunto: si estuviera la gente viviendo de alquiler, ¿hubiera sobrevenido esta crisis? Hemos dejado al sistema financiero sin liquidez para prestar a las empresas que nos dan el trabajo. Y digo, si hay que pagar al mes una cantidad casi de por vida por vivir en un inmueble, mas o menos, tanto da que sea de alquiler o en propiedad. Si al final nos vamos a tener que ir a una residencia de la Tercera Edad a seguir pagando. SUERTE.

miércoles, 29 de octubre de 2008

UN DÍA PISÉ UN CHARCO

Un día pisé un charco
cuando contemplaba las fulgurantes estrellas
y un frío intenso me atosigó el pie.
Fue como el contacto descalzo

contra el mármol recién pulido.
Fue la mordedura portentosa
de un gusano.
Entró en mi cuerpo
rompiendo una vieja herida
aún sin cicatrizar.
Pronto, muy pronto, se vampirizó
y comenzó a beber con avidez
esa mi sustancia vital.
¡Ansioso chupador de sangre!
Artigó las azules cañerías
destrozó la carne y el músculo y el hueso
turbando la visión
y las estrellas perdieron brillo.
Escaló por un nervio
hasta mi arjé.
¡Gusano alcohólico de sangre!
Invadió el corazón,
creció y creció. Se agigantó.
Noté la ingravidez a mi alrededor.
Allí hiló su morada, al poco tiempo
sin descanso,
un enorme capullo ligero como el viento,
cebado y áspero
como aquel derrotado tiempo.
Me hacía flotar
entre borbotones de savia roja.
Un día rompió su prisión
y la crisálida voló
sin mirar atrás
directa al Cosmos
fuera del agujero maltrecho de tejidos rotos.
La vi alejarse,
con todo el pecho derramado
y abierto y ofensivo y sangrante.
¡Mi pobre corazón!

martes, 28 de octubre de 2008

SALUDO MAÑANERO

"Buenos días nos dé Dios",
exclama un jubilado añejo, en el Dia,
"y si no nos los da, que no nos los quite",
espeta otro que espera a la cajera.

lunes, 27 de octubre de 2008

PESADILLAZA

Rechinamiento en mi cerebro, son mis dientes crujiendo, eso sólo al principio, hasta que el ruido inunda la cabeza y me enloquece, apreso las mandíbulas, nunca sin dejar de rechinar, con un único fin, romperme los dientes y escupirlos de uno en uno, ¡no!, me los estoy tragando, me cago en todos sus muertos, no lo puedo evitar, ahora aparece una imagen de un familiar desnudo que se aproxima a mi, su puta madre, tengo que salir volando, y bato mis brazos, ¡pero no!, nada, imposible, ya me duelen un mogollón, pero…, un momento, sí, arranco, me alejo de esta mierda, me elevo, ya me da igual haberme roto toda la boca, me he empalmado por la alegría de elevarme, de volar por los campos, ¡NO!, un puto rayo me persigue, tengo que alejarme, cabronazo, me ha sacudido en las rodillas, adiós a mis fuerzas, la polla se me arruga, y caigo, caigo, caigo…

domingo, 26 de octubre de 2008

LOS COLORES DE TI

Negro el color de mi pasado.
Lo sé ahora al conocerte,
al no haber estado tú a mi lado
y después de tenerte.
Cuando hablo contigo
al ver en tus ojos el brillo,
si me miras como amigo
todo para mí es amarillo.
Mi esperanza es verde,
imaginándome el bonito paseo
que nunca se pierde
en ti de mí el deseo.
De rojo se pinta el cielo
al unir nuestros labios en un beso,
la pasión derrite mi hielo
y a mi alma quitas peso.
Cuando te oigo decir:
"vida mía, te quiero",
en azul mi corazón se ha de teñir.
Ya no quiero ni dinero.

En mi vida el Arco Iris aparece
y lejos
marcha todo dolor
cantidad la pena me merece
cuando contigo hago el amor.
Si pienso en mi futuro
y no te veo por ninguna parte,
el gris oscuro
será el protagonista de mi arte.

sábado, 25 de octubre de 2008

Romance al PEREGRINO del AMOR

La estación primaveral
dicen ser tu mejor aliada
aun en otra cualquiera
tu llegada siempre halaga.
Día a día año a año
en presencia tuya no se ancla
que ante una gran pasión
con la criatura amada
el perseguirla con devoción
si con su abrazo nos ampara.
Gran fracaso obtendríamos
al dejar huérfana el alma
vacío nuestro interior
cuando aquello nos falta.
Acatemos humana condición
para proclamar a la deseada:
"...soy un peregrino del amor
y persona eterna enamorada..."

jueves, 23 de octubre de 2008

LA PUÑETERA CRISIS (I)

NO OS QUITAMOS OJO

LA PUÑETERA CRISIS FINANCIERA de 2008

LIQUIDEZ
Capacidad que tienen los sujetos económicos para hacer frente de modo inmediato a sus obligaciones financieras.
Conjunto de activos líquidos, internacionalmente aceptados, en poder de cada Estado y con lo que éstos hacen frente a la liquidación (convertir activos, fondos de inversión, letras del tesoro, etc., en dinero efectivo) de sus saldos internacionales.
SOLVENCIA
Sin deudas y con crédito. Que es fiable.
Capacidad para arreglar cuentas y pagar sobre la deuda referida.
RECAPITALIZAR
Término que se han sacado de la manga algunos políticos y economistas para no asustar a los banqueros y evitar que se larguen con el dinero que les va a dejar el Estado.
LA BOLSA
Mercado organizado donde se reunen periódicamente profesionales para vender y comprar mercancías y valores públicos, títulos del Estado, etc. Existen dos clases principales: bolsa de valores (inmobiliarios, acciones y obligaciones) y bolsa de mercancías. Surgió para fomentar la concentración física de los oferentes y demandantes y que pudieran establecerse los tratos sin la presencia material de los productos, lo que ayuda al conocimiento exacto de las múltiples alternativas existentes.
Los intermediarios (agentes) adquieren títulos (participaciones, acciones) para los clientes, que entregan al día siguiente de cada sesión. Dichos títulos se transforman en dinero mediante los dividendos (ganancias) que las empresas van repartiendo periódicamente, o vendiéndolos. De ahí que haya que estar muy atento a los movimientos porque el mercado fluctúa e incluso la empresa puede dar en quiebra y se perderían los títulos.
OTRAS CRISIS
GRAN DEPRESIÓN 1929 (colapso en América), SAVING & LOANDS 1985 (desregulación financiera), El CRASH 1987 (pérdida incontrolada del dólar), La CRISIS ASIÁTICA 1997 y la BURBUJA TECNOLÓGICA 2000 (Internet y las.com).

LA CRISIS PERMANENTE QUE SOPORTA LA CLASE TRABAJADORA.
HASTA LOS COJONES
Extraña sensación que se recoge en la mirada ciudadana y que recorre todo el cuerpo al pensar la clase de fulanos que han estado manejando nuestros ahorros.

...seguirá...

miércoles, 22 de octubre de 2008

PODRÍA SER PEOR...

Qué agradable resulta oír esta frase: podría ser peor.
La podemos escuchar a nivel interior, cuando surge de nuestra mente y no explora el exterior, o puede llegarnos a través del aparato auditivo. En ambos casos su destino final va a ser la residencia de nuestro conocimiento. Y aquí freno para no meterme en un jardín, sin ser jardinero, ya que el conocimiento no tengo la menor idea de dónde reside.
Al escucharla una sensación inevitable nos inunda y no es otra que la de haber metido la pata en alguna faceta de nuestra vida, si no en toda.

No sé si es un gran consuelo.
Pero, hay otra frase que es hermana de aquélla aunque con otros gustos: podría ser mejor. Los cauces de captación son los mismos.
¿Cuál nos favorece? No lo sé del todo.

Cada una de ellas tiene su momento.
Lo que sí puedo sospechar es que una va a ser más favorecedora que otra.

Lo demuestra el hecho de que una nos cierra los ojos y la otra nos los abre.

martes, 21 de octubre de 2008

¿Qué estarás haciendo ahora?

Cuánto tiempo hace ya. Aún llevo impregnada en la piel unas gotas de tu sudor de aquella última vez que hicimos el amor. Se han debido tatuar a mi cuerpo. A veces, sospecho que nunca se marcharán, y creo que deseo que nunca se marchen. ¿Dónde estarás ahora? ¿Te acordarás de mi? No me llamas, no nos encontramos por la calle, ¿no piensas en mi? Antes sí que coincidíamos en alguna ocasión, en esos bares repletos de amigos. ¿Y ahora qué? Han pasado muchos meses. Es difícil olvidarte en estos momentos. No sé porque te recuerdo de vez en cuando. Mi cuerpo siempre termina recordándote y debo calmarlo. Sí, te pertenecerá durante un rato.
Luego te olvidaré.
¿Alguna vez deseas tú saber lo que estoy haciendo ahora?

lunes, 20 de octubre de 2008

RECORDANDO1

Me acabo de acordar que debería lavar el coche.
Qué extraños lazos unen la vista, la memoria, los deseos
y no sé qué más. Ayúdenme.
¡Joh!

sábado, 18 de octubre de 2008

FOLLANDO HASTA EL AMANECER

Eran las tres de la madrugada. Sus amigos de juerga seguirían un rato más disfrutando de una noche veraniega. Conduce su moto de gran cilindrada con la visera del casco subida y a velocidad plácida, así descansarán sus reflejos, algo castigados, lo hace por una carretera secundaria. Distingue el esfuerzo de unas luces de avería en la lejanía y conforme se acerca comprueba que es un vehículo mal aparcado sobre el arcén. Oh, si fuera una conductora solitaria con una rueda pinchada y sin idea alguna de cómo solucionar nada, que trabajase de modelo, que se encontrara muy asustada, llevara sin hacer el amor varios meses, cansada de sus colegas de turno, siempre rodeada de fotógrafos, sí, más buena que el arroz con leche en tiempos de guerra. Y que ella, enormemente agradecida, al contemplarlo cambiar la rueda de repuesto, una vez que él le haya dejado su teléfono móvil para que recibiera la confianza necesaria y se relajase, se pusiera muy cachonda al comprobar que el resultado ha sido ciudadano, rápido y delicado, ante el olor que él la impregna se derrote y se meta en el coche, con un cosquilleo por todo el cuerpo y con su clítoris llamando a la rebeldía. Ha, si después se sentara en el asiento delantero, que apenas cruzasen palabra que no fuere circunstancial, lo invitase a entrar y sólo hablaran con su mirada, antes, durante y después de hacer el amor; follando, hasta el amanecer.

jueves, 16 de octubre de 2008

NO ES LO MISMO

Escuché a una comentarista del cuore, que no sé si era periodista o venía del famoseo compinchado y pactado entre aprovechados, detalle que me resbala, y aquí que cada cuál incluya a quién le parezca oportuno, va y le dice que, a un "famoso"que por supuesto vive de algo parecido a como lo hace ella, no ha sido caballero por contar la relación, con detalles de cama incluidos, con una supuesta amante tan vividora como ellos dos.

Él le replica que ya había contado, ésa, su amante, una relación anterior y bien detallada. Jolines, dice la primera que la otra puede contar lo que quiera de su vida, que una mujer puede hablar de su vida si así lo prefiere. Y sigue él: eso es precisamente lo que he hecho yo, he hablado de mi vida y no puedo evitar que haya intervenido otra persona.

E insiste la comentarista: ¡no es lo mismo!

¿Por qué?

Porque sí.

O sea, si yo me acuesto con una muchacha y lo cuento soy un cabrón y si el mismo suceso lo relata ella entonces no pasa nada porque es su vida.
Eso es lo que yo saqué en claro en una de esas extrañas conversaciones televisivas.
Ahora digo: sería una buena definición de hipocresía, aunque sea leve.

miércoles, 15 de octubre de 2008

UN CHISTE REBELDE

- ¿Quiere usted ver mis tetas?
Le dice la señora al policía.
- Pues, sí, claro, sí... por qué?
Contesta el otro.
- Por mi perro, por mi perro...
Replica ella.

Por romper la rutina. jején.
SALUD Y SUERTE

UN ALOCADILLO PLAN

Hace días que tengo retenido en la cabeza un suceso de mi juventud, aparcado en los garajes del recuerdo, y que voy a liberar. Supongo que ha brotado a raíz de un comentario (tipo piropo y ya reflejado en este blog) que me regaló un tiparraco hace poco. Hay qué ver, nuestro cerebro tiene vida aislada de nuestra conducta cotidiana y creo que la memoria es la capitana del equipo.
Eran los años finales de la década de los setenta.
La cosa fue que debía desplazarme al centro de Madrid por un doble motivo: descambiar una camiseta, con un defecto, que adquirí dos días antes en una tienda de ropa, y la escapada al cine, todo en compañía de mi novia de aquél momento. Mi edad era 19 años y ella tendría 17 ó 18. Diré, para un buena captación del hecho, que entre nosotros la comunicación era catastrófica, ella no hablaba y yo lo hacía demasiado, la relación estaba condenada al fracaso, sobre todo por mi interés en apartarme del aburrimiento que esa situación acarreaba y darle protagonismo a otras personas para recibir una respuesta que de ella apenas llegaba, y, sin poder evitarlo, provocaba su enfado, por sentirse menospreciada. Pero yo odiaba el silencio por entonces, ya que el menosprecio entonces lo sentía yo.
Bueno; los caminos del amor son misteriosos, a veces lo son tanto que ni existen.
El plan iba a ser el siguiente: ella se acercaría a la tienda con la camiseta para descambiarla y yo la esperaría en un bar cercano, pero no a la vista, mientras tomaría una cañita. ¿Sencillo? Los cojones, ahora veréis.
Durante el trayecto en autobús hasta el centro le relataría mi idea en la que la chica tendría una importancia capital. Un paso importantísimo iba a ser que me quitaría la camiseta en las postrimerías de la tienda, para de este modo no llevar carga alguna, antes y después de la operación, en nuestro paseo por la ciudad. No recordé hasta que me vi sentado en el asiento del bus que la tienda estaba ubicada junto a la calle Carretas y muy cerca de los billares VICTORIA. Una zona llena de maricones maduros en busca de algún mozalbete que haga un rato de chapero y donde la prostitución callejera era protagonista absoluta. Sí, en esa zona tendría que lucir el torso, firme y marcado de gimnasio. Me consolaba pensar que era pleno verano y sería a las seis de la tarde. Ella entraría en la tienda con la prenda bien doblada y la descambiaría por otra de la misma camada. Saldría a encontrarme. Me enfundaría la camiseta nueva. Y colorín colorado.
Ya en el autobús sufrí uno de los enfados de mi compañera, y fue por que a una muchacha, sentada junto a nosotros, se le cayó el bolso y yo lo recogí con mucha amabilidad y se lo devolví con mi mejor sonrisa. El detalle creó el silencio más incómodo y yo no me atreví a romperlo para evitar un nuevo mandato a algún lugar asqueroso hacia mi persona. No repasamos el plan y no le pude recordar dónde debía buscarme después del cambio. Di por sentado que no hacía falta.
Llegamos al sitio.
Me veo luciendo tipo en un bar, que pasaría el examen para antro, con tres tipos mirándome. Uno de ellos se acerca para ofrecerme un cigarrillo y me dice que me compra una camisa si me voy con él. No veas cómo sudaba por todo mi cuerpo. Alargué los tragos de cerveza, ya que por allí no aparecía nadie con mi camiseta, cuanto pude. Veinte minutos sin saber dónde fijar la mirada y esquivando las frases que me llegaban como cascada por parte de los maricones. “Te vas a resfriar, guapo”. “Te han dejao plantao, vente conmigo”. “Ven, mira, toma, te regaló un paquete de tabaco, toma, cógelo”. En fin, cuando ya no aguanté más, a la media hora, me marché, para encontrarme en la calle a varias prostitutas que me lanzaron sus encantos: “vente conmigo, hermosura, que te voy a cobrar la mitad”.
¿Pero dónde estaba mi compañera?
Durante otro buen rato anduve a paso ligero por las calles adyacentes a la tienda, haciéndome notar cada vez más. “¡Qué coño buscas, niñato!”, me preguntó un proxeneta, y no supe contestarle.
Al fin la vi.
Se hallaba en un bar colindante aposentada en un taburete con un refresco apoyado en la barra y mirando la televisión. Ya había pasado por allí, pero resultó que ella había bajado al servicio. Se había equivocado de lugar al esperarme. ¡Eah!; y tan tranquila esperando.
Discutimos por el altercado. Como siempre, me mandó a la mierda varias veces porque decía que era yo el que se había equivocado. Sin más.
Pues nada, andando para el cine.
Y que hablen los actores.

lunes, 13 de octubre de 2008

¡PALÀNTE!


Adelante,
siempre adelante.
Adelante,
el ave peregrina
el velero en su marítima ruta
la bufa que se respira
el viajero que camina
la gracia de la vida
y el tesón que te domina.
Adelante,
como gira la luna
y lo hace el largo río
el campesino que ara
la incansable ola
el natalicio de un niño
y la ruleta de la fortuna.
Adelante,
una y otra vez.
Adelante va el tren de ilusiones cargado
la mano de tus padres
la edad que te mejora
la ilusión de volver a empezar
el amor de tu amor
todos los miedos a errar,
con el girar del planeta
lo hace el galope del caballo
la nube que riega
y esa empatía general.

¡Adelante!,
¡vamos!, vamos siempre…
¡palànte
!

LO SIENTO

Es tu tristeza
tu gris semblante
el ronco sonido de tu corazón
la voz que no peca
esa timidez errante
lo que siento.

Oigo tu humana plegaria
el eco de tu pecho
ese lamento ahogado,
tu herida cicatrizante,
por mi témpano golpe.

Es eso lo que siento.

viernes, 10 de octubre de 2008

caer y/o levantarse

Dos ardillas en estado de ocio, mientras que contemplan cómodamente el paiseje apoyadas en una rama de un pino algo seco, cercano a sus guaridas, ven pasar a otra compañera de andanzas por abajo y que les dio la apariencia enseguida de acarrear algún problema de equilibrio, por haber bebido en algún charquillo del botellón de los humanos de la noche anterior, detalle que ninguna de las dos sabe, y la observan dar un traspié detrás de otro para caerse al suelo una y otra vez, y, entonces, una de ellas comenta a la otra que vaya una calamidad de ardilla que cuántas veces se cae y la otra le responde que vaya una ardilla perseverante y que cuántas veces se levanta.

miércoles, 8 de octubre de 2008

UNA TARIFA CAPRICHOSA

Puerta de Atocha, Madrid; taquillas para expender billetes de tren, largo recorrido y AVE, allá por 2004. Me asignaron la última ventanilla del enorme mostrador que las arropaba a todas, la número 17, algo así, como responsable y vendedor. Por encima de mi cabeza llamaba la atención un letrero electrónico; con las letras formadas por puntos rojos luminosos movibles, como en un gran desfile alfabético de derecha a izquierda que expresaba: “TAQUILLA EN PRÁCTICAS”. De nuevo, yo ejercía otro de los trabajos que en la extinta RENFE podían realizarse de vez en cuando para los empleados inquietos; voluntarios, normalmente, como era el caso.
Entonces vi como ella venía. Había posibilidades de que se dirigiera hacia mi posición. Haría media hora larga que ningún viajero se había dignado acercárseme. A esta marcha no podría foguearme en la vida.
Si no han estado nunca en el vestíbulo de Atocha donde se despachan los billetes de tren para el resto de España desde la capital, imagínense seis o siete colas, en paralelo, con una media de treinta personas constantemente, para salida inmediata, y el resto, los de venta anticipada, siempre con alguien en cada una de las ventanillas, y bastante más de cien personas esperando turno. O es decir, puedes estar muchos, pero muchos minutos según el caso, desde que decides sacar billete hasta que te lo llevas por fin. Al parecer la muchacha decidió probar fortuna conmigo para ahorrarse cola en esta ocasión.
Qué pedazo de morena, unos vaqueros bien apretados reclamaron mi atención ipsofacto, una camiseta ajustada como una tuerca a su cuerpo resaltaba sus pechos en un escote que podría aparcar la bici. No está buena ni , sí, acércate, anda, dame trabajo preciosa. De sus labios, pintados con rojo sangre, surgieron las primeras palabras, que no escuché del todo porque mi atención se la llevaban sus ojos y su melena zahina, a medias.
- Quisiera descambiar un billete, ¿tú lo haces?
- ¿El qué hago?, jején.
- Tengo mucha prisa, -dijo ella-, y ninguna gana de cachondeo.
- Bien, déjame el billete y avanzamos la historia.
Era horroroso para mis nervios verla allí como apoyaba las tetas en el mostrador y se atusaba el pelo. Observé el billete que quería cambiar y la tarifa a la que estaba acogido. No me voy a enrollar, pero comunico que era una operación de lo más complicada para un novato (un billete de ida y vuelta en la que se quiere cambiar sólo un viaje, y con multitud de descuentos). Eso y que yo empezaba a no atinar nada de nada, cuando me percaté que quería encender un cigarrillo y comprobé que era militar.
- Oye, no se puede fumar. – Le dije con algo de sorna.
- Jóder. –Contestó y guardó el pitillo.
No veas cómo me clavó la mirada. Entonces, quise agradarla.
- De modo que eres militar, yo la hice la Mili en Cerro Muriano, un día me tuve que afeitar con gaseosa. Menudo calor y menuda sequía, ¡no veas tú!
- Mira, ¿puedes cambiármelo ya? Me tengo que ir.
Decidí centrarme en la operación informática a realizar. El paso era buscarle plaza en el nuevo destino antes de anular el viejo, porque de no ser así perderíamos la plaza ya adquirida y quizá no haya otra para el cambio. Que una mujer tan bella estuviera pendiente de todos mis movimientos me pilló a traición, y, en un lance, me equivoqué de ventana en la pantalla del ordenador. Y, sí, le anulé el billete en primer lugar y luego busqué plaza en la nueva ubicación, y sí, cómo no, no quedaba plaza alguna libre. Pero, qué desastre, su billete ya estaba anulado y perdería ambas plazas. Unas gotas frías de sudor aparecieron colgadas de mis cejas como por arte de magia.
- Oye, tengo que darte una mala noticia.
- Jóder, cómo lo sabía yo, si ya desde lejos te he visto la pinta.
- Te acabo de anular tu billete y no puedo ofrecerte otro.
- ¿Qué?, no me lo puedo creer.
- Te lo juro.
- ¿Pero tú eres gilipollas? – Espetó ella.
- Creo que sí. Pégame un tiro si quieres. Aquí al lado hay una parada de autobús, por si te viniera bien el horario.
- Desde luego, que me entran ganas. ¡Vaya un tío tonto!
Cogió el billete anulado y se marchó para atención al cliente, a los que yo ya había avisado del suceso. Mis compañeros tuvieron un gran problema que al final pudieron resolver. Yo me salvé de la quema por hallarme en prácticas.
Es una anécdota sin demasiadas pretensiones; pero que confirma lo que todos sabemos, o intuimos, casi a ciencia cierta.
SALUD.

miércoles, 1 de octubre de 2008

UNA AMIGABLE BARRA DE PAN

Una mañana de resaca, coincidiendo con el séptimo día de la semana, Carmelo sale de su casa a toda prisa. Antes se ha levantado del sofá donde ha pasado la noche, más bien unas pocas horas de la madrugada, boca abajo, y se percata de que con su pecho ha aplastado contra el cojín una foto enmarcada con el retrato de su sonriente mujer y sus dos hijos. La casa se le antoja una enorme cueva capaz de devorarlo. Pero, cómo es posible, si antes era el hogar con el que soñó y que lo refugiaba de la draconiana marcha, constante y pesada, del ladrillo a ladrillo que les reportaba el sustento a toda la familia.
Se han ido. No. Ella se ha ido y se los ha llevado.
Me voy a la puta calle a comprar el pan y leer el periódico del domingo y a tomar unos cuantos solysombras.
Carmelo pasea por su barrio de toda la vida con la barra de pan aprisionada entre brazo y costillas desde primera hora del día. Un cigarrillo perenne en sus labios lo acompaña en los trayectos. El suplemento del periódico envuelve el pan, es una revista que le ha birlado a uno de sus colegas camareros.
Después de cuatro o cinco copazos de mezcla de anís y coñac y más de media cajetilla de cigarros decide pasarse a la cervecita, ya que se ha fijado en el cielo y se ha animado al comprobar que han pasado las horas cruciales. A tapear algo y a jugar una partida de mus a continuación.
A media tarde, conseguido el trofeo de las cartas o es decir unas consumiciones gratis en la barra de otro de sus bares favoritos, cambia a los gin-tonic. Ha charlado con los de siempre y de lo de siempre.
Llega la hora de la cena y se vislumbra que se va a quedar sin compañía. Pues nada, ponme otro cubata, este apúntalo que ya te lo pagaré.
Bien entrada la noche retorna a su piso, de alquiler. Recuerda que a lo largo del día se lo han comentado veinte veces, dónde vas con el pan en el sobaco, y cada vez más se aferraba.
Durmió a la espera del pitido del despertador con la barra de pan debajo del brazo, la que amaneció impregnada con unas gotitas de un salado y transparente líquido.

lunes, 22 de septiembre de 2008

UN PIROPO CAPRICHOSO

Hace unos días tuve una de esas experiencias raras que jamás pensaría que te pueden suceder. A media mañana, hube de darme un paseo hasta unas dependencias del trabajo a recoger unos materiales poco pesados. Mi atuendo consistía en una ropa amarilla canario con franjas color aluminio brillo que repelen la luz nocturna y que nos proporcionan seguridad y, de paso, preservan nuestra ropa privada. Pues bien, el paseo requería atravesar unas cuantas calles muy transitadas. Decidí que no merecía la pena cambiarme para tal labor si después con toda probabilidad volvería a enfundarme la ropa de faena. Y ahí iba yo, resaltando entre la multitud bien vestida para cada ocasión. La indumentaria, dando la nota entre los peatones, me hizo recordar que con probabilidad pudiera ir de traje y corbata si no hubiera abandonado la universidad en su momento por mor de cierto trabajo. En fin, una meditación no del todo desagradable pues mirando a los ojos de la gente vi que por mucho que te cambies de ropa lo que hay en tu interior no te lo cambia ni el mejor modisto del mundo. Entonces escuché una voz con gran intensidad que exclamó: "¡Qué bien te queda ese traje tan amarillo, soldado!" Giré la cabeza por curiosidad, sí, eso es, temiéndome que algo inusual me iba a ocurrir, pues la voz era de un tipo treintañero, más o menos. Al clavarle mi mirada, insistió conmigo: ¡Tío bueno, macizo!" Él iba de copiloto en un coche con medio cuerpo fuera y con otro muchacho, el que conducía, de sus mismas formas y arrancaron a toda leche del semáforo en verde que yo tenía que cruzar después. Las demás personas que esperaban junto a mí me miraron y sonrieron. Algunas risitas me sonaron a coña, y me acordé del probable mariquita un momento para haberle dicho que me lo repitiera que no lo había escuchado bien del todo. En fin, no sé a qué vino eso ya que mi aspecto no era de lo más excitante, ni mucho menos. Por unos segundos comprendí a las mujeres cuando les decimos gilipolleces. Aunque reconozco que me fui sonriendo entre la multitud durante unos segundos.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

DETALLITOS CONTRA EL ESTRÉS


Transcribo resumido y algo personalizado un artículo que ha caído en mis manos relacionado con la moderna enfermedad de nombre generalizado como EL ESTRÉS.

Comprobado científicamente que los primeros avisos del estrés provocan cambios en la forma de pensar y de actuar que influyen en nuestra salud.
En distintas investigaciones se ha constatado que realizando cursos de control del estrés, en situaciones complicadas, se permanece mucho más tranquilo que las personas que no los hayan realizado. Su forma de pensar afectaba a sus reacciones físicas: el nivel de la hormona del estrés cortisol se mantuvo mucho más bajo. Las técnicas de control aprendidas también son buenas contra la depresión, la ansiedad, la neurodermitis, la diabetes, la artritis… Hasta algún caso de la hipertensión. Son terapias conductuales cognitivas. Es una batalla emprendida contra el estrés crónico.
El ser humano responde como una batería a esta cuestión; los desafíos y problemas de la vida le quitan energía que se recarga gracias a los buenos momentos, de los que algunos no se aprecian. Fijar los nuevos patrones de pensamiento y conducta necesita de gran paciencia. La clave es perseverar, aceptar el estrés como una experiencia nueva, que sólo es una respuesta física inevitable. El equilibrio interno es no asustarse por reconocer que la vida significa, al 50%, difícil, complicada, agotadora.
ALGUNAS CLAVES.
Sin prisas. ¿Qué tengo que hacer ahora? Contestarse y hacerlo controlada y fluidamente. Corregir los fallos por las prisas es un tonto tiempo perdido.
No se coma la cabeza. “¡Basta!” No des vueltas. Si no puedes evitarlo haz como cuando tienes sueño, piensa en algo distraído, cuenta ovejitas, mira las nubes, etc.
Sin exagerar. Los pensamientos negativos, pesimistas, deben ser anulados. Sustituir: siempre, nunca o todo por: a menudo, rara vez, o mucho.
Distanciarse. Si el estrés es debido a rabia, miedo o decepción, hay que poner distancia de por medio. Haz unas flexiones o abdominales, sube escaleras y respira como si corrieras aunque permanezcas sentado, etc.
ALGUNAS MENTIRAS.
No estoy enfermo sólo estresado. FALSO. El círculo vicioso de malestar irá a más.
Tengo tanto que hacer que no puedo permitirme un poco de tiempo libre. Pequeños descansos, como mínimas siestas despierto (es un oximorón, lo sé), continuamente, son mucho más eficaces que abandonarlo todo un tiempo y volver a la carga después.
No se puede eliminar el estrés sólo con el pensamiento. FALSO. Los pensamientos positivistas regulares son muy eficaces. Tiene solución: no, abandonar el pensamiento; sí, hallar una respuesta al conflicto.
CURSO DE PENSAMIENTO POSITIVO.
PENSAR
GANAR LIBERTAD. Ejemplo: no trates de ser el mejor, sólo lo mejor que puedas, así sólo te tendrás como rival a ti.
ANALIZAR. ¿Cómo calificaría esta situación un observador neutral? ¿Qué pensaré de este momento dentro de un tiempo? ¿Tiene importancia esto?
RELAJARSE. No hay situaciones de complot contra usted. Nadie disfruta con su estrés.
FIJAR OBJETIVOS. No con pequeñeces del día a día, más a largo plazo.
ACTUAR
PLANIFICARSE Y ORGANIZARSE MEJOR. Calcule un tercio de tiempo más, como colchón, para realizar una labor. Una agenda ayuda bastante.
DECIR NO. Negarse siendo amable a algo que nos impida centrarnos en nuestras cosas.
FRENAR Y RECUPERARSE. No consultar el móvil constantemente, abandonarlo en un cajón durante un rato. Ojear revistas. Etc.
DISFRUTAR. Es una enorme fuente de energía. Haz una lista con lo que te gusta y/o diviertete, e intenta tachar conceptos cuando los realices.
REFLEXIONAR. Rememorar por la noche los buenos instantes, disfrute los pequeños y grandes éxitos del día. ¿Qué he conseguido hoy? ¿Qué buenos momentos he pasado?

Michael Stara y Jeens gaab. Científicos, investigadores.

martes, 16 de septiembre de 2008

DOS EXCITADOS MIRONCILLOS

La contemplaba con un tormentoso deseo. Pensábamos darnos el lote (tocamientos por encimilla), sobre todo yo, en un recóndito banco del parque. Los dos éramos lo bastante jóvenes como para pretender ser aprendices de amantes. Llegado el anochecer era cuando las telúricas farolas harían acto de presencia. No era ni muchísimo menos un rincón pornográfico; aunque sí algo lóbrego y solitario, pero bastante diáfano si exceptuáramos los arbustos.
Sólo era el lugar donde los muchachos adolescentes agarrábamos tal calentón que difícilmente podíamos evitar masturbarnos, más tarde, al calor de unas suaves sábanas que nuestra mamá, en su afán de limpieza, nos atizaba. No hay nada como un buen interés hacia una exquisita meta para calmar una pesada ansiedad. Y, cómo no, alguna farola daba siempre fundida y era casi siempre la misma, la nuestra.
Reticente ella a cualquier tipo de amorío que no fuera un beso de tornillo, manteníamos la misma plática de muchas noches. En mi pensamiento la constante idea de comprarme un coche, nada más cobrar mi primer sueldo. ¡Ah, el amor!
- Pero muñeca, déjame aunque sólo sea un poquito. Nada más que te lo toco un poco por encima. Si sabes que me gusta mucho, y a ti también, ¿verdad?
Lo de muñeca, influencia del cine yanqui seguro
- Te he dicho que no, déjame. Nos pueden ver.
Replicaba mi compañera en tan crudo lance, para de nuevo apartar mi mano de un manotazo. Tampoco quería ir a un sitio más oscuro y perdido. Muy comprensible.
- Anda, si yo me aparto así de medio lado y me pongo tal que así, y mira, ¿ves?, ahora hago este movimiento y ya esta fácil. Venga, joder que hace ya una semana, desde que estuvimos en el cine. Fíjate, mira, ¿ves?, ahora ya no podré ni mear, seguro.
- Si te estuvieras quieto, no te pasaría eso… ahí.
- Y ahí, ¿cómo se llama eso? Llámalo por su nombre, anda, muñequita.
- ¡Cállate so guarro!
Seguíamos parloteando de cualquier cosa tonta, hasta que a los dos minutos yo, ya, estaba de vuelta con mi enorme interés de tocarle, aunque solamente fuera un poco por encima, su monte de Venus y la tensa comisura de las braguitas.
- Cuando llegue su hora, y sepamos, ya te haré las cosas qué quieras.
Me animaba ella, un tanto nerviosa y con un punto de jocosidad.
Imaginad nuestra cara, ¿a qué sí? Hay valores universales.
Mi novia lucía en esos instantes unos matices colorados por sus mejillas. Mis distintos toques, aunque nada más que lo fueran por encima del pantalón vaquero, propiciaban tal asunto. Su cara rechoncha, con los labios carnosos, también rojizos, me hacía fantasear con el tiempo, y con las revistas guarras que me tragaba en casa de aquel amigo, de cuándo metería mi colita en su cueva de la hermosura, directo a la gloria.
Siempre cabría, en aquellas deliciosas noches, que después de un desaforado movimiento de breakdance, consiguiera que su delicada manita ejerciera de gentil anfitriona al contacto con mi sexo. Y muy bien estaría darle un descanso a las sábanas de mamá; que de tonta no tenía un pelo, y se iba a terminar pensando que yo sí.
- Pero muñeca, déjame aunque sólo sea un poquito. Nada más que te lo toco un poco por encima.
- ¡Qué pesado!, cuando llegue su hora me enrollaré. Ya lo verás.
- ¿Qué hora?, si no llevamos reloj.
- Bueno, me da igual las tonterías que digas. Además puede pasar mi padre por aquí, y nos puede ver.
Ella sabía muy bien que su padre ya estaría cenando algo.
- ¡Calla! Que es capaz de cortármela, el tío. Menuda cara de bestia tiene. Seguro que se come las latas de atún enteras.
Los nervios me traicionaban.
- ¡Anda!, pues claro que se las come enteras. Como todo el mundo, ¿o es que tú tiras algo?
- No, pero él se las come con atún, lata, y cartón.
En el fondo le gustaba que se desviara el tema principal de nuestra conversación, aun a costa de papá.
Bueno, llegamos a la noche, en cuestión, tan especial. Ambos, reposábamos los cuerpos en la misma posición de siempre. Aquélla que favorecía que ella, si se animaba, me la tocara. Hacía un día espléndido de finales de otoño. Esa noche vestíamos ropas oscuras; la moda aquella de las parkas azules, que dieron tanto juego. Pasábamos muy desapercibidos.
Tanto fue así, que una pareja de adultos ni nos vio mientras caminaban junto al efímero hogar que formábamos el banco y nosotros, y la luz de la luna, y el perro callejero mugriento, y el drogadicto a paso ligero de la misma hora, y una hoja volandera, y el fresquito; y, desde luego, las radiantes estrellas que tanta tortícolis me proporcionaban.
- ¡Niña!, agáchate un poco, que no nos vean éstos. Igual te conocen y se lo dicen a tus viejos, y para qué queremos más.
Entonces, quedamos los dos hechos un bulto, algo sospechoso, tipo estatua.
- Ahora cariño. ¡Vamos!, que ya no aguanto más. Vamos a hacerlo como de novios. ¡Venga!
Oímos decir a la mujer de la inoportuna pareja. El hombre, algo más maduro, de unos cincuenta años, se le acercó, le palpó el culo, que ella le ofrecía generosamente, perdió su mano en excitante parte, acto favorecedor para que ella se empinara más en la postura, resaltando aún más sus glúteos, todo ello adornado con unas deliciosas braguitas negras brillantes.
- Amor mío. Cada día logras ponerme más cachondo. ¡Qué buena estás!
Le expresó el hombre, mientras la desnudaba, de cintura para abajo, y se desabrochaba la bragueta. En un momento la estaba penetrando por detrás. A base de empujarle la columna vertebral, hizo que la mujer se pusiera a cuatro patas en el césped y él, de rodillas, la estuvo poseyendo un rato, con un golpeteo contrarrestado que denotaba un fuerte entendimiento.
Ya se pueden imaginar la potente erección que ofrecí, tan incontenible que corría el peligro de eyacular dentro del pantalón. Me hubiera producido un daño terrible. Así que, ni corto ni perezoso, me la saqué.
- Pero, - susurró mi chica- qué haces, no seas guarro. Mira que me voy.
Escuché de aquellos dulces labios, a los que cada vez veía como un oscuro e irresistible poder de un incontenible antojo que me hechizaba.
- ¿Sabes lo que te digo? Que si te tengo que esperar a que te animes voy a ser tan mayor como esos dos, así que tienes que decidirte ahora mismo. ¿Me lo haces, o no?
- Pero, ¿qué quieres que te haga, tonto?
- Métetela en la boca, por favor, preciosa, guapa.
Sería la primera experiencia para los dos. Me envalentonaron las circunstancias.
Llegó nuestro momento. ¡Vaya sí llegó! Mi pene se hizo adulto en aquel preciso instante, rígido y tembloroso, en el interior de mi compañera. Me contuve cuanto pude. Ella se limitó a mantenerla dentro de su boca, aprisionada con su lengua y su paladar, sin respirar. Aún noto, concentrándome, su aliento.
Se marchó la otra pareja. Me callé. No quería que el acto de jocosidad al que la providencia me había llevado terminase nunca. Pero mi futura esposa decidió que ya había tenido bastante y se levantó. Craso error. Ese movimiento fue lo bastante excitante como para que mi contención estallara, sin tiempo de nada, como una manguerita de riego. A la pobrecita muchacha le cayó la riada en su melena.
El enfado no duró demasiado. Repetiríamos con interés.
Yo hice todos los esfuerzos posibles para tener un cochecito cuanto antes.
Me valía cualquiera, incluso sin motor.

jueves, 11 de septiembre de 2008

EL UNIVERSO Y YO DESBOCADOS

“EL UNIVERSO DESBOCADO” (de PAUL DAVIES)
Y yo también.

¿Quién duda de que viajamos por el Universo con nuestra vida a cuestas? Vida y más vida. Si lo meditamos, acaba uno cansado de las cifras súper gigantescas del Cosmos y conviene refugiarse en el planeta Tierra un tiempo. Hacerlo en ese micro punto del Universo que es la naturaleza terrestre. Ésa, que nos recoge a todos los seres vivos con su verde abrazo. Ésa, que por sí sola puede explicar el motivo de la creación. Es el último punto donde la molécula se ha asociado con otras para un orden superior. De ahí al Ser Humano ya sólo es problema de ir mejorando esa organización. Debe ser muy bueno, para la esperanza, marcharse al campo y gritar a voces: ¡mamá, mamá, mamá!
¡Qué corta es la vida del hombre! ¿Por qué?, si la molécula es eterna. Si apenas nos da tiempo en la vida a uno o dos fracasos y, a un sólo acierto. No es justo. Y menos para el Ser Humano, aposentado en lo más alto del escalafón, sabedor de su existencia y de su muerte. Cuanto menos la mayoría de los humanos tienen tiempo de meditar gracias a la tecnología, y ello va en avance. Corre muchísimo más lo artificial que lo natural. La tecnología nos conduce, a toda prisa, ¿hacia dónde? La Eternidad espera.
Esquivar la pregunta es el método simplón.
La tecnología tiene innumerables ventajas para los estados del bienestar, y eso es de agradecer. Pero es el Hombre quién la debe controlar, y eso, ya, no es tan de agradecer. La destrucción de las civilizaciones ha pendido siempre del Ser Humano y de sus dirigentes. Según las palabras de Paul Davies, cuando el hombre tenga tecnología suficiente para saltar de estrella en estrella, la posibilidad de destruirse a sí mismo sería de un porcentaje altísimo; la de arrasar con la naturaleza superviviente aún mayor. ¿Sería conveniente poner freno a ese avance tecnológico y enfrentarnos a los problemas de convivencia entre nosotros?
Pues seguro, si abrigamos el método no materialista.
Pero echando una mirada al futuro, puede que la Humanidad halle su destino en la exploración del Universo. Todo ello tendría que ser a raíz de haber mejorado sus conceptos de convivencia y hacerse las preguntas necesarias para llevarlo a cabo. Imagínate que vayamos a otros planetas exclusivamente a conquistar. Detalle que a nadie extrañaría. Llevaríamos la tecnología y la implantaríamos como la nueva religión para los alienígenas. Quizá ellos solo pretendan vivir en paz con su planeta, y nosotros vayamos a decirles lo equivocados que están, ¡con dos cojones! Todo esto me lleva a pensar en la vida que los seres no inteligentes, o, por lo menos, no tecnológicamente inteligentes, llevan en la corteza terrestre. Recordemos, como el Hombre domina al súper predador a su antojo. Ése que dominaba, ya no a su antojo sino al de la natura, a la presa. Y ésta sigue el giro hacia otra. Y aquélla cumple otra parte del giro hacia otra que ya vive del verde terrestre. Y llega el Hombre y planta una mole de hormigón en el centro del círculo. No hay que olvidar que hemos salido de ese círculo; a no ser que alguien nos pusiera aquí a capricho, y eso no se lo cree nadie. Ninguna civilización de otro planeta vendría aquí a plantarnos y luego irse, con el frío que debe hacer por el camino. A lo mejor sí que han venido, huyendo de una estrella extinta, refugiándose en el planeta azul, para morir aquí atacados por un extraño virus, como ya tuvo la idea H. G. Wells en su obra La Guerra de los Mundos. O quizá Dios. Pero no, hemos debido salir del círculo animal y, por tanto, debemos respetarlo hasta los confines más humanamente posibles. Esta es mi postura, hasta que me emborrache y la cambie durante un rato.
EL BING BANG. El principio de todo como lo interpretamos por aquí. La hostia el Bing Bang. Menuda explosión más acojonante. Tela marinera el primer segundo de esa explosión, ese minúsculo huevo que albergaba todo el Universo futuro. Se me acopla la mente al infinito. Va muy ligado cualquier cuelgue con la inmensidad del Cosmos. Ab initio, y explota algo más pequeño que un átomo, y 15000 millones de años después nosotros hablamos de ello, tan lejos de ese punto que no podemos comprenderlo y abarcarlo con un solo cerebro; y, aún, hay cosas más lejanas.
“Hay otros mundos pero están en ti”
Me surge un problema a raíz de esa explosión. Hay tantos porqués, que es tontería intentar explicar todo. Es como un niño pequeño que va por primera vez al campo y observa todas las, para él, maravillas. Si le explicas una por una no acabas nunca. Es más relajante exponer la concepción y que el tiempo haga lo demás. Eso me lleva directamente a la creencia de que algo, alguien, alguna cosa, energía pura y dura, hizo estallar ese minúsculo huevo para que creciera y creciera y creciera.
Davies aclara el concepto de la nada. Dice que el Universo conquistó esa nada. No que la llevara con él. ¿Entonces la nada qué es? ¿Y por qué esa explosión?
Se puede creer en un Dios. Es algo temerario no hacerlo. Si no eres tan escéptico como Hume y necesitas esa explicación, y la ciencia no te la proporciona, es Dios. Y lo podría llamar en latín, Dei, acabemos, o por teléfono a cobro revertido. Pero ese primer motor inicial sería Dios y a partir de ahí, todo es causal. Arjé. Claro que con tanto esfuerzo en soliviantar esa espectacular explosión, yo ahora estaría descansando y esperando que el Universo vuelva a reagruparse para iniciar otro ciclo. Lo que el Ser Humano ha pretendido después con la Religión y las creencias divinas, para mí, es arena de otro costal. Tampoco estoy de acuerdo con aquellos listos que manejan a los creyentes a su antojo y a su conveniencia. Pero sin ente superior, no hay Bing Bang... de momento. Ser aristotélico en este aspecto. Que Santo Tomás de Aquino piense algo parecido no me hace a mí ser un santo, también. Creo que se mata buena parte de la curiosidad e incertidumbre echándole el marrón para lo Superior. Además, quién explica el Bing Bang de las almas sin un ente superior. De algún lado han tenido que salir ¿¡No!? Eso sí, se puede pasar de todo y dedicarse a, simplemente, coleccionar sellos, si uno quiere.
Por cierto, que a la pregunta de: "¿Quién es mejor: el que hace menos mal o el que hace más bien?", debo reconocer que opino que es el segundo. El límite es casi imperceptible, pero el sólo hecho de mencionar la palabra bien, ante esta incertidumbre, me avala para inclinarme ante esa segunda postura. Me gustaría que Platón me diera la razón. Él opinaba lo mismo. Un árbol es el que hace menos mal, seguro. Una persona puede, al final de su vida, salirle la cuenta positiva. O sea: más bien. Lo ideal me cuesta trabajo imaginármelo, ni tan siquiera.
Hasta ahora la única evidencia de vida es nuestro planeta, La Tierra. Pero si tratamos con porcentajes, está clarísimo que debe haber mucha vida repartida por el Universo. Un planeta con vida cada 100000 estrellas como mínimo. Una civilización inteligente cada 10000 planetas con vida. Y ahí, de nuevo, me sumerjo en el punto de los E.T. Pero ya está bien; lo tenía despejado antes de desarrollar este escrito, que cambia con cada redacción.
Ya no me toca referir este tema, a fondo, hasta pasados 10 años, justo con el nacimiento de una nueva estrella, según Davies. Quizá la próxima vez haya cambiado algún concepto con un nuevo avance de la técnica, para que arrastre mi futura opinión. Soy partidario de ello, cuando hay razones y nueva información aportada al tema. No soy un muerto viviente. Estoy abierto al cambio. No puedo evitar seguir pensando en las almas. Eso tiene lana que escardar. Lo único claro es que la que nos toca no debiéramos mancharla. Se supone que nos viene inculcada pura y cristalina. Difícil misión. A veces, creo que la abandonamos si nos descuidamos.
¡Pues claro que existen los extraterrestres!, los observo a diario, aunque todavía estoy esperando que algún día me abduzcan para ser tan feliz como tratan de aparentar ellos.
Algunos lo llevan claro, y crudo, conmigo.
SUERTE.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

UN DICHO MANCHEGO

Según me he enterado esta mañana en el trabajo por un compañero que ante una inquisidora propuesta mía para recabar información sobre un refrán muy usado y popular, bien, me dice, lo reflejo, que en tierra manchega a orillas de Albacete, cerca pues de tierra andaluza con la que afinamos cantidad todos por las mañanas laborales, en cierta ocasión, de no se sabe qué año, como en la mayoría de los buenos cuentos añejos, una bestia en forma de mulo de trabajo se desataba para ir a comerse la siembra de un campo cercano, y que ante la insistencia del mulo, como siempre, el vecino dueño del cereal fue a comunicarle al vecino dueño del mulo testarudo que, oye, ten cuidado con tu animal que se escapa casi todos los días y me está dejando sin trigo. Al parecer la contestación que recibió el pobre hombre, con una meta que no encuentro palabra para definirla, fue la de: “no pasa ná”, el mulo está capao”
- ¡Y qué tiene que ver los huevos pá comer trigo!

martes, 2 de septiembre de 2008

¡QUÉ PATATAS CON SABOR A CARNE!

En cierta, y en más de una, ocasión me contaron esta anécdota. Por ser cariñoso lo menciono con algo de eufemismo. Allá por finales de los sesenta un tipo solterón, así se decía en los pueblos a los solitarios cuarentones, tuvo la fortuna de conocer a una mujer viuda, según presumía él con constancia, y, de paso, al hijo de ella de una edad próxima para que el Estado lo llamara a filas en poco tiempo aunque con grandes posibilidades de librarse de la Mili por su carácter “inocentón”. Poco tardaron en juntarse en el piso de ella, hecho que contribuyó el ofrecimiento del hombre para pagar todo el alquiler. Es fácil imaginarse las penalidades de la convivencia con ingresos mínimos para subsistir en paz con el sueldo mísero de un ferroviario y una pírrica paga de viudedad.
Él, muchas de las mañanas a la hora del almuerzo en el trabajo con los compañeros, quería dejar bien claro la suerte que había tenido en conocer a la que con probabilidad llegara a ser su futura mujer. En especial presumía con ahínco de las patatas cocinadas con sabor a carne que comía un buen número de días al mes. Qué suerte tienes, ¡canalla!, condescendían algunos.
Por lo visto, un compañero tenía un hijo de la misma edad que el susodicho y un día le comentó que también había tenido mucha suerte su futuro hijastro, que su chaval escuchaba como aquél hacía alarde de unas tajadas de carne riquísimas con sabor a papas cocinadas por su madre, y que se metía entre pecho y espalda un buen puñado de días al mes.

domingo, 31 de agosto de 2008

EL DECAPITADOR DE SAN BERNARDO

Los chillidos de los viajeros se hacían oír por todo El Prado, en gran parte de la Plaza de España y en el perímetro más cercano del parque de María Luisa. Los primeros procedieron del interior de la estación de ferrocarril de San Bernardo. Se propagaron tan rápido y eficaz por el ambiente, a lo que contribuyó sobremanera la simpatía humana que tenemos las personas para acogernos a lo que hace la mayoría sin sopesarlo, aunque en este cruento suceso el miedo del personal fue protagonista absoluto, entonces, como las ondas sucesivas de un estanque al golpe seco de una gran piedra, todo el mundo que oía un grito le daba una réplica a modo de eco. Y así uno tras otro.
Sevilla preparaba sus mejores prendas para el gran acontecimiento: la primera línea de Alta Velocidad Española (AVE), donde los trenes circularían a más de trescientos kilómetros por hora, uniendo para la posteridad la capital hispalense con Madrid. La Exposición Universal de 1992 (EXPO´92, Sevilla) estaba a punto de inaugurarse. Gente por todas partes, viajeros, comerciantes, ojeadores de otros países, turistas, curiosos, familiares gorrones, parejas en su primer viaje juntos, pandillas de chavales con más energía que un volcán, viajes de novios, autobuses llenos de jubilados del Inserso; vamos: la humanidad al completo estaba allí, corriendo y chillando.
Esto fue.
Un tren abarrotado de viajeros hizo una parada técnica (no formaba parte del itinerario) en el andén de la estación de S. Bernardo-Sevilla, a punto de anochecer. El día era espléndido, con la mejor de las temperaturas para pasear despacio o disfrutar de una buena terracita. En eso, algunos viajeros vieron bajarse de la delantera del tren a los conductores, el maquinista y su ayudante, y les pudo la curiosidad. Después de diez horas de viaje sin paradas de más de tres o cuatro minutos todo el mundo, como si estuvieran atados por una guita invisible, acabó en el andén y con la mirada puesta hacia la máquina del tren y hacia las vías que le indicaban el camino a seguir. Algo sucede por allí, decían algunos, al comprobar que una luz roja se movía, a unos cincuenta metros, manifestándose como el péndulo de un reloj al principio y en movimientos caóticos un minuto después. Y la luz se agrandaba por momentos, se acercaba lentamente en dirección al andén y con ello a los calmados viajeros.
Y ahora la visión.
Alguien, más de uno con seguridad, vio salir de entre las brumas de la oscuridad, salpicadas de claros y lóbregos, rojizos y blanquecinos, todos intermitentes, como declararían más tarde, una figura, se diría, humana cuya repentina aparición les recordó algún cuento de miedo gótico infantil, por lo menos, y que observaron a un cuerpo con movimientos en zig-zag de color verdoso donde se distinguía muy poco del contorno general, a medida que avanza y con la vislumbre de estar creyendo que un fantasma se acerca, de la gabardina asoma un rostro con frente y ojos salpicados de grasa y un cabello húmedo, a modo de crin en forma de rasta, deslizándose firme sobre una oreja, y también dos brazos caídos con sus respectivas manos, ambas ocupadas. En una lleva asida una rasqueta con una extensión de palo redondo; ¡es un hacha!, gritan una o dos mujeres, y en la otra, ¡madre mía!, lleva la cabeza bamboleada, arrancada con brusquedad de un cuerpo de una mujer; ¡por Dios!, ¡viene a por nosotros!, ¡corred! El posible decapitador sigue avanzando impertérrito. Los viajeros corren, al principio sólo dos, luego tres, luego diez, y al final todos, buscando afanosamente la salida. Y, una vez fuera, ocurre lo que se ha detallado al principio.
Esa noche en casa de un trabajador de RENFE de S. Bernardo, un matrimonio comenta la noticia.
- Has visto la que se ha líao en la estación. – Dice la mujer.
- Sí, ya ves que si lo he visto. He tenío que recoger la cabeza de la vía de una mujer que se ha suicidao al paso y llevarla a la comisaría del andén. El cuerpo no estaba por allí, ya aparecerá. Estaba limpiando todas las agujas de los cambios de vía cuando ha ocurrío y me han dao el aviso, con la mierda de impermeable verde que tengo para la humedad de las dichosas obras. No quería decírtelo porque he pasao muy mal rato. !Vaya tela¡
La mujer mira a su marido con el mayor de los cariños. Él es un ayudante ferroviario y últimamente con la amenaza del gobierno socialista de que sobra casi todo el mundo en la empresa sabe lo mal que lo está pasando y la de trabajos desagradecidos y fuera de horario que le obligan a desarrollar.
- Y oye, -reclama él la atención de ella-, encima han debido de dar aviso de bomba porque la gente ha salío corriendo y chillando de allí como si fuera a estallar de pronto, ¿¡o... yo qué sé!?, ¡Qué jharto estoy!

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.


(Inspirado por Mariano Sebastián).

jueves, 28 de agosto de 2008

ALGO MÁS QUE UNA DEPENDIENTA

Con los pasos dubitativos, el rumbo hundido, entre bares perdidos, sin obligaciones venideras, excepto las humanas, pero viven encerradas en las mazmorras del descorazonamiento y vigiladas por alguno de los ayudantes del demonio. Avanzo por calles de una ciudad, que algo es algo, me arropa, aunque poco más puede hacer. Una única idea quiere ganar la batalla a todas las demás, todo el mundo, todas las cosas tienen la culpa de mis fracasos. Qué hacer para recomponerme, prácticamente nada, pues ya los balbuceos mentales van a ser imparables hasta un nuevo día. ¡Qué pollas!, a la mierda. Todos son una pandilla de mamones. Él único importante soy yo. Pero si es así por qué estoy solo, y sin hablar con nadie durante horas. Eso revela absolutamente lo contrario. De repente, sin saber cómo ni por qué, estoy andando por el SUPERCOR. Deambulo por los pasillos buscando el alimento milagroso, la pócima, que haga de la ansiedad una broma. No la encuentro, no sé si la busco del todo. Y recorro de nuevo el pasillo, ahora en dirección contraria. También está solo. Vacío.
Una voz femenina, agradable como el de una niña curiosa, requiere mi atención. Me giro. Es una muchacha granaína, como yo, de algo más de veinte años, la mitad que yo. Me suena su cara de algo, probablemente de otra incursión al supermercado en condiciones parecidas. Es extraño, creo que desea charlar conmigo, cuando mi condición, mi estado, podría requerir su rechazo. Es muy guapa. Ahora sí, ahora distingo su uniforme. Es la dependienta de la panadería. Es morena, delgada, de melena larga y lisa, con un gorrito blanco en la cabeza. Hace juego con el escaparate.
Ya me cuesta recordar exactamente de lo qué
hablamos, pero recibí un ratillo de compañía y comprensión que en aquel momento me sorprendió, y que agradecí como una felicitación ante un trabajo bien hecho. Fue sobre las dificultades que a veces nos invaden, que ella entendía, que lo había visto antes. Me deseó suerte al marcharme. Vaya, encontré mi alimento que, no sé si, buscaba, donde menos lo esperaba.
A los pocos metros, paré de andar y me giré para preguntarle su nombre, a lo que ella me respondió con una gran sonrisa.
Ya en mi refugio, de nuevo creció mi deseo de que llegara un nuevo día, una nueva jornada, y seguir con un gran interés para que reinen en mi vida las obligaciones humanas, honestas y bien firmes.
Gracias Sandra, por tu breve dedicación, espero que siempre seas feliz.

miércoles, 27 de agosto de 2008

EL REMOLINO




Mater natura, viva y muerta, en el arropo existencial de todos...
Inter vivos.
Seres embutidos en tu sabiduría, cierta.
Aquí, en tus dominios duraderos de exquisitos placeres, y constantes, a lo largo del camino perecedero. Vueltas, vueltas, vueltas y más vueltas. La tierra, el mundo, el cosmos, la sangre... El ser humano al cazador captura, el cazador a la presa acecha que ésta hacia otra represa y el hombre que a sí... se apresa.
Del suelo directo arriba, más arriba, surge la molécula violentamente empujada a la superficie donde nuevamente se impulsará en situación trampolínea en un paseo libre e ingrávido, que acaba arrojada ayuso, para abajo, más abajo, ¡al suelo!
Al comienzo... ab initio con la explosión gigantesca... dei gratia a cuya danza bailaron los planetas... ex abrupto jóvenes y voluntariosos alrededor de las estrellas.
El sinuoso contacto hacia la vida, aguardando aquélla con su abrazo bien agarrado, en los inerciáticos giros, y más giros, que quiere acabar: ¿cómo?; ¿dónde?; ¿cuándo?
Ese remolino de rocas ardientes cobijo imperioso de todo y de nada al que nuestra movible alma fuerte se aferra... y esperanzada.

AMOR AMANTE

Afecto sobre cariño a mí me llueve.
Entrar en mi vida y al instante quererte,
en las cuentas de un corazón fuerte
que al no serlo, de ti nuevo amor, se mueve.

Casual momento en segundo lugar conocerte
pues una certera brisa ya me golpeó antes.
Mi alma no desea que te espantes,
a mi ser y existencia dejarías inerte.

Fatalidad del destino caprichoso
que a las pasiones ponga fechas
haciendo a uno de los dos menos dichoso,

no queriendo salir las cosas derechas
para gozar de un sólo cupido hermoso
y tener clavadas a la vez... dos flechas.

martes, 12 de agosto de 2008

SOBRE RETOCAR AL PASADO

A la par que corregía un relato creado por mí en el año 1998, más o menos; titulado: “un gesto sublime”, y con la intención de incluirlo en este blog, como así ha sido, se me advino una farragosa idea.
Antes de exponerla comentaré que, ante una nueva lectura y revisión, el relato me mostró los errores que cometí al escribirlo. ¿Errores? Es una gran duda que me atosiga. Lo escribí con la mejor de las intenciones (e iría dirigido a una causa noble), y poniendo sobre el folio todos los recursos de los que disponía en el momento de plasmarlo en el papel. El relato primigenio forma parte de un libro recopilatorio, seguramente ya descatalogado aunque yo conservo un ejemplar, en el que el original tiene su hueco para siempre, por mucho que yo le cambie algo ahora con cualquier intención. Lo recorté (eliminé todo material que no hiciera avanzar la historia para que fuera más corto), lo perfilé (compactando la información para que no sobrara nada), lo pulí (para que el mensaje y el resultado final tuviera fuerza y coherencia). Después de esto el relato ya vuela libre y prisionero de la interpretación del posible lector.
Ay, si pudiera cambiar, recortar, perfilar, pulir, borrar, las épocas o acciones de mi pasado a mi voluntad, igual que hago con mis escritos antiguos. Una idea bastante común en las personas adultas, debo deducir, sobre todo cuando los cincuenta años ya no están tan lejanos y nuestros sueños no acaban de cumplirse. Cambiar el pasado para que el futuro, este presente, sea tal y cual pensamos que sea, o debiera ser. Casi nada. Por mi parte, desde jovencito supe que iba a estar lleno de errores y siempre creí que cuando fuera mayor podría volver para arreglarlo todo, por eso he llegado a meter la pata en tantas ocasiones. Ahora sé, y para el resto del futuro, que de eso nada de nada.
Cómo si tuviéramos la certeza de que aquel día que acudimos a esa cita, o aquel otro en el que no acudimos, saltáramos en el tiempo y, ale, tocáramos todo lo que nos apeteciera, como si la vida fuera material de esculpir, y, en el acto, el presente se transformara mejorado y a nuestro antojo.
Al corregir el relato yo sí logré esto en buena medida. Sólo en lo relacionado al escrito, pero el mensaje que quise lanzar en su día es exactamente el mismo que se lanza hoy día. Sí, quizá ahora esté mejor escrito y con más posibilidades de ser premiado pero con muchísima menos personalidad. Y, lo mejor, sin el original no hubiera sido capaz de corregir nada, no hubiera habido base sobre la que actuar. Espero explicarme. Si soy capaz de plasmar algo digno ahora es porque antes experimenté y actué. Imaginemos que puedo viajar en el tiempo y cambio el relato antiguo por esta nueva versión, y ahora decidiera corregirlo y no pudiera. Que estuviera seco porque llegué a mi límite en aquel momento. Menudo riesgo.
Está claro que los errores del pasado nos agobian y atosigan y que es un consuelo decir: “si yo volviera atrás con lo que sé ahora”, a sabiendas de que es un imposible. Menuda cabezonería más exagerada.
El pasado es el que es. Punto. Utilicémoslo, al igual que se hace con la historia, recordándolo siempre para que no te vuelva a suceder lo de antes. Recordarlo para atormentarnos es un atraso. Como consuelo sí que se puede permitir alguna que otra vez: “¡me cago en los muertos de mi pasado!” Ahora bien, ante cada blasfemia de ese tipo debiéramos acompañarla con un grito de guerra que nos estimule: “¡qué orgulloso estoy de mi presente!” SUERTE.