sábado, 18 de octubre de 2008

FOLLANDO HASTA EL AMANECER

Eran las tres de la madrugada. Sus amigos de juerga seguirían un rato más disfrutando de una noche veraniega. Conduce su moto de gran cilindrada con la visera del casco subida y a velocidad plácida, así descansarán sus reflejos, algo castigados, lo hace por una carretera secundaria. Distingue el esfuerzo de unas luces de avería en la lejanía y conforme se acerca comprueba que es un vehículo mal aparcado sobre el arcén. Oh, si fuera una conductora solitaria con una rueda pinchada y sin idea alguna de cómo solucionar nada, que trabajase de modelo, que se encontrara muy asustada, llevara sin hacer el amor varios meses, cansada de sus colegas de turno, siempre rodeada de fotógrafos, sí, más buena que el arroz con leche en tiempos de guerra. Y que ella, enormemente agradecida, al contemplarlo cambiar la rueda de repuesto, una vez que él le haya dejado su teléfono móvil para que recibiera la confianza necesaria y se relajase, se pusiera muy cachonda al comprobar que el resultado ha sido ciudadano, rápido y delicado, ante el olor que él la impregna se derrote y se meta en el coche, con un cosquilleo por todo el cuerpo y con su clítoris llamando a la rebeldía. Ha, si después se sentara en el asiento delantero, que apenas cruzasen palabra que no fuere circunstancial, lo invitase a entrar y sólo hablaran con su mirada, antes, durante y después de hacer el amor; follando, hasta el amanecer.

1 comentario:

MANUELO dijo...

Qué bonito es soñar despierto...