viernes, 23 de diciembre de 2011

SUEÑO VAGÓN METRO

En aquel momento dormitaba en un asiento de un vagón del metro de Valencia. Reclinada mi cabeza sobre el respaldo no terminaba de cuajar el sueño. Mis párpados respetaban la gravedad pero un tenaz traqueteo me lo impedía. Entre la mezcla de adormecimiento y reincorporaciones varias mi cerebro estaba a punto de descoyuntarse de los huesos. Mis ojos, abiertos a ráfagas, captaban la misma imagen asiduamente hiciera lo que hiciera.
¿Se habría parado el tiempo a mi alrededor?
Mi mente percibía el movimiento oscilatorio del tren pero enfrente, vista la ventana, el paisaje no variaba. ¿Acaso nos movemos sin desplazarnos?
Me asusté como un niño. (Sólo que con los calzoncillos grandes como solía referirme un colega de juventud, el Tropa).
Se advino un gran frenazo, de súbito. La cabezada que di fue brutal, espabilándome en el acto. Deberían cambiar los carteles publicitarios de posición en las estaciones colaterales y en algunos túneles, me consolé.
Si aceptamos tener incorporado al subconsciente un guardián de los sueños para que vigile la no mezcla con la realidad algunos le debemos el sueldo de años. Ejercen una huelga indefinida. Y si admitimos esa evidencia, como soñadores reales, sería muy difícil automentirnos.
Posdata: traslada esta situación a tu acontecer cotidiano y cambia el asiento del vagón por las decisiones a tomar y los carteles publicitarios por las opciones mostradas y, antes de decidir, date un buen frenazo. SUERTE.

viernes, 2 de diciembre de 2011

LAS CENIZAS DEL TÍO

Ese día me encontraba saboreando mi primera cerveza de la jornada, un Domingo sin ninguna obligación que no fuera ingerir una segunda y con toda seguridad la tercera, y a la espera de una estupenda tapa de hermosos caracoles cocinados al estilo callos (sí, de esas que apenas engordan) cuando entró un muchacho que rondaría la treintena con una cara de preocupación más grande que la que se me puso a mí en aquella ocasión que me caí de la moto y se me veía el hueso del tobillo roto y todo lleno de sangre (podría haber buscado un ejemplo mejor, pero nos vamos a conformar con éste)
El tipo preguntó que si el día anterior había estado en ese establecimiento. Por lo visto no recordaba nada y según sus propias palabras no tenía ni puñetera idea de lo que había hecho en las últimas horas antes de quedarse dormido en un banco del parquecillo cercano. Resultó que había sido el entierro de un tío suyo al que habían incinerado y él se había hecho cargo de la urna con las cenizas para protegerla hasta que sus primos decidieran quién de ellos se la quedaría en casa permanentemente. Con probabilidad sería parte de la negociación de la herencia, ya que eran huérfanos.
El tipo se pidió una cerveza de las que me gusta llamar resaquera y después me confirmó, debido a mi ánimo por charlar con desconocidos, que sí, en efecto, había extraviado, vamos que la había perdido, sí, la urna.
El camarero dijo reconocerlo pero que no sabía nada de dicha urna.
Vaya papelón que acarreaba el chaval. Con la borrachera había dejado a sus primos sin el último y quizá más importante recuerdo de su padre. Y si el difunto tuvo el capricho de que sus cenizas fueran esparcidas en algún lugar se iba a quedar con las ganas, o eso, o volvería del más allá para cagarse en todos los muertos, excepto de él mismo claro, del tontolapolla de su sobrino.
Pero ahí estaba yo, un hombre enrollado, y le ofrecí una solución. Que comprara otra urna y la llenara de algo parecido a las cenizas, y que existía un producto parecido a aquél que la funeraria introducía con las cenizas. Arenilla de gato con un toque de cemento. Y Santas Pascuas. Le dije que para los remordimientos de conciencia recordara alguna mala jugada que sus primos le hayan hecho. Basta con pensar un poco ya que los primos siempre te hacen algún feo que otro. Y el muchacho me abrazó y me invitó a la siguiente ronda.
Como yo ya tenía el dinero distraído para mis tres cervezas pues lo solucioné bien sencillo, me tomaría una cuarta. Y Santas Pascuas.
El tipo se fue a ejecutar mi plan. Y no lo he vuelto a ver.
Me quedé meditando en la cara que se le quedaría a sus primos si les contara la verdad. Creo que si me hubiera pasado a mí no podría evitar la tentación de contárselo a algún primo mío que lo tengo atragantado.
El final de esta historia no sé como acabará.
Quizá algún día me lo invente.

lunes, 14 de noviembre de 2011

COMO UNA RES DE LIDIA


A veces tengo la sensación de ser una res de lidia. Recibiendo capotazos de los políticos en campaña cuando me asimilo a esas tertulias mercenarias. Al no ser un animal (eso creo) me asusta mucho el apocalíptico puyazo final (el fin del estado del bienestar).
Las promesas electorales tienen algo de malvado. Se acuerdan ustedes de cuando éramos críos y oíamos: “que viene el coco (el hombre del saco) y te llevará como no obedezcas”. Les suena la amenaza ahora. “CUIDADO QUE VIENEN LOS MALOS”. “VÓTAME A MÍ”, al bueno.
Aquellos estímulos infantiles tienen sin duda algo de tiernos y románticos, y promovían que no cometiéramos errores. Todavía no nos habíamos convertido en ciudadanos libres, pero íbamos por el camino.
Cuando presto atención a los mítines electorales, de lo más falso en la condición humana, de la actualidad, la sensación del niño que está siendo engañado no se me aparta de la cabeza.
Romper en dos (promesas incumplidas electorales) la ilusión de miles de personas que basen su felicidad en alguna de dichas ofertas no cumplidas debería ser punitivo (cárcel) para el político que las proponga.
En definitiva, que me siento como una res de lidia (aunque algo manso, seguro) y ya no sé si los pases me los dan con la derecha, con la izquierda (el pase llamado natural que a mí es el que más me jode) o por todo el centro entre los mismos cuernos.
Aunque votaré. Moriré corneando.
SUERTE.

miércoles, 26 de octubre de 2011

ETA entrega la cuchara (20N-2011)

O eso es lo que han declarado. Un alto el fuego definitivo que secunda a uno permanente. Los terroristas vivían de la violencia (su cuchara), ¿y ahora de qué van a comer? No nos importa ni nos preocupa lo más mínimo. Que ingresen (o en la cárcel que los alimentarán tres veces al día) en el club del personal que vive en crisis permanente, si no es que algunos van a pasar al estado de definitivo.
ES UNA ENORME ALEGRÍA.
En este país, España, al que ellos pertenecen, prácticamente todos hemos tenido contacto con el mundo ETARRA de alguna u otra forma, en todos sus niveles. Yo voy a contar resumido mi caso. Aunque debo añadir, y quizá algún día escriba algo sobre eso, que me libré por los pelos del atentado del 11M en Madrid. Era asiduo viajero de a diario del tren que explotó en El Pozo. Parece ser que ETA no tuvo nada que ver en dicho asunto, pero me vale para el sentimiento de miedo que otros puedan experimentar.
En el año 1998, en plena tregua guerrera de ETA (bajo el gobierno del PP), cuando el “eufemista” Aznar los bautizo como “Banda Independentista” (valiente cretino) pensando que iba a terminar la negociación del conflicto con un enorme éxito él solito, el que suscribe tuvo la oportunidad de ir a trabajar a la estación de Bilbao Abando durante los meses de Otoño. Me decidí enseguida porque nunca había estado en esa ciudad, ni de turista ni de paso, y reconozco que el hecho de que existiera la tregua me animó a decidirme sin pensarlo.
¿De no haber tregua hubiera ido?: sí, aunque me tuviera que autoanimar.
Digamos que nos juntamos tres solteros madrileños en un piso de alquiler para habitar las diez o doce semanas que pensábamos trabajar allí, normalmente de noche. Tuvimos bastante éxito en nuestras relaciones sociales debido al interés que pusimos en conocer gente de la zona, labor muy facilitada por la gran familia ferroviaria nacional a la que pertenezco. Vamos, resulta que me encontré con gente ya anteriormente conocida a fondo en Madrid.
Acelero la narración para aportar el dato: algunos viernes por la noche cogíamos el “follón” los tres. Eran los días que no viajábamos a la capital. Por supuesto que ya visité el Gugenheim, qué pensaban ustedes.
Transcurridas seis o siete semanas, con tres viernes de juerga bastante alcohólica y algún detalle nocturno más, nos hallábamos, alrededor de las dos de la mañana, en una discoteca del centro de Bilbao.
El caso es que se me acercó un menda, lugareño sin lugar a dudas, y me preguntó qué hacía allí. No voy a transmitir la conversación, pues mis recuerdos no la contemplan, pero sí diré que de mis respuestas aumentó el cabreo del individuo de tal forma que no se creyó, si acaso en algún momento pensaba hacerlo, nada de lo que le respondí. Sólo me limité a transmitirle mi poco interés por los problemas, a esas horas sobre todo, que era un trabajador del ferrocarril de paso y que tenía novia en Madrid por lo que no me interesaban demasiado las muchachas vascas (mentira y gorda).
El tío se reveló ante mi exposición y espetó:
“ERES UN PUTO CHIVATO ESPAÑOL DE MIERDA”
La madre que lo parió, me estoy volviendo a asustar de escribirlo.
Me sacó del apuro mi conocido de Madrid, y yo me lo tomé como una bronca nocturna promovida por el alcohol y la cocaína. Algo así como si me hubiera pasado con su novia y lo hubiera reconocido.
Valga esta anécdota para empatizarse con lo que algunos habitantes de aquella zona hayan podido aguantar en su día a día.
Si yo, apolítico total en aquella ocasión, y estando de paso, simplemente como trabajador, me tuve que comer aquél marrón sin “comerlo ni beberlo”, debo sentir un gran alivio por todos ellos.
ENHORABUENA y SUERTE.

jueves, 20 de octubre de 2011

"k"ATARSIS SOCIOLÓGICA en clave de AQUÉL PRIMER ARTISTA

Aquel hombre primitivo, ese ser ancestral nuestro, de la Humanidad digo, que al ser perseguido por un gran oso, o algo parecido, se intentó refugiar en una cueva, aparecida en plena escapada y siguiendo su instinto fue autotraicionado, debido a que la persistencia del animal lo acabaría hallando. La sangre atraía al depredador hacia su víctima.
Dentro de la cueva sucedió algo que sería premonitorio en el futuro arte rupestre para acabar llenando las paredes de siluetas, casi todas rojas.
¿Cómo surgió la religión, o las creencias?: por todas las dudas que el ser humano se iba planteando al ver las “maravillas” de su alrededor y para desatascarse en su desasosiego creó los dioses invisibles. Después vinieron los hechiceros que aprovecharon esas creencias para mejorar su estatus. Y más adelante para que unos pueblos triunfaran sobre otros se lió la “mundial” con los dioses solitarios y las religiones monoteístas aparecidas pletóricas de “politiqueo”, entonces los enfrentamientos fueron protagonistas absolutos entre los “hombres”.
(No me digan que el resumen no es bueno).
Pero antes de todo eso ocurrió el hecho que pretendo precisar con la ayuda del lector; el cual tomare este escrito como un mero divertimento, aconsejo. Fue EL ARTE, acompañante desde el primer momento de la singladura vital de la raza humana. Antes incluso que la religión.
Bien. ¿Cómo surgió el arte? Y lo hizo sin ser meta, sino camino.
En la Era Moderna las pinturas prehistóricas se han calificado como arte rupestre; aunque podemos dar por hecho que eran símbolos en busca de supersticiones, calmadas a posteriori con las creencias religiosas.
Aquel hombre primitivo plasmó en las paredes de esa cueva, a tientas, sus manos ensangrentadas. Dejó en los lisos muros bien configuradas las palmas de sus manos con los dedos estirados. Y murió, al cabo, en las garras de su enemigo. Y allí se pudrió durante años, abandonado por su clan nómada. Pues le habían perdido la pista bastantes días antes y no podían esperarlo ni un minuto más.
Cuando en uno de aquellos años venideros sus compañeros de tribu volvieron en la época de caza y recolecta por los mismos parajes encontraron sus huesos. Y, cómo no, vieron las manchas rojas de sus manos fosilizadas en las paredes de la cueva. Supieron que era de los suyos por su lanza y las reconocibles marcas que ostentaba. Así que lo pudieron enterrar. Enseguida relacionaron las marcas ensangrentadas como una señal de reconocimiento de tribu y las implantaron allá por donde pasaban.
Algunas de esas marcas dieron comienzo al arte rupestre. Del cual descenderían todos los demás artes: como contar historias en la hoguera.

Bueno, cada uno fantasea como y de lo que quiere. Pero me gusta pensar que el hecho de que yo me siente a escribir nació hace muchos miles de años porque mis antepasados ancestrales asimismo me lo prepararon.
Y, a veces, me gusta más la sencillez en los asuntos artísticos.
(Espero que lo hayan disfrutado).

sábado, 17 de septiembre de 2011

LOS CALZONCILLOS Y LA BASURA

Por aquellos días mi vida era un trajín. Cumplía, por decir algo, con un trabajo fijo asalariado y con otra labor menos sistemática y en la que hacía las veces de gerente, por decir algo. Era un trabajo para el Estado y otro para la vida nocturnámbula en un bar de copas madrileño. Convivía en casa de mis padres en una dinámica que algunos caraduras, colegas de mi mismo corte, bautizamos con el nombre de hotel Mamá. De modo que es bastante sencillo imaginarse como me acostaba, un poco bastante tajada la mayoría de las noches, de madrugada y me levantaba con la hora justa, y resacoso, para ir al trabajo diurno que me ocupaba de 15h a 23h y que continuaba en el otro de 23h a 05h. Nunca comía a mi hora y apenas platos calientes por falta de acómodo. No veas tú. Carecía de pareja estable, con lo que no rendía cuentas de mi vida privada ante nadie y ello me daba aires de libertad para retrasar la búsqueda de mi dormitorio en busca de alguna chica con la que poder evadirme de este mundo, aunque sólo fuere durante algunos ratos.
Mi madre me lavaba y planchaba la ropa. Yo cedía al capricho de que ella decidiera como vestirme de vez en cuando. En aquel momento me dijo que la hornada de ropa interior estaba preparada en una bolsa de plástico en el recibidor, llena con más de veinte calzoncillos y calcetines que yo utilizaba todos los días en la ducha de cambio de curro.
Terminé de echarme al estómago alguna ingesta, deprisa y corriendo como siempre y me despedí agarrando la bolsa de ropa lavada y cogiendo la de basura que mi padre me proporcionó para que la depositara en el contenedor de la puerta del garaje de mi vehículo. Así lo hice, creí.
Llegado el momento de la ducha y una vez bien seco me acerqué a la taquilla y abrí, por supuesto la tiré según llegué a las tres de la tarde y la dejé reposar allí, la susodicha bolsa de ropa y sin mirar metí la mano para buscar unos gallumbos limpios.
Poco faltó para que me calzara una cáscara de platano en todo el capullo.
MORALEJA: una vida desordenada, golfa y alocada acabará por meterte entero en el cubo de basura.
Menos mal que yo me quedé con ese aviso o señal. Y fue el primero de varios que me llevaron a pensar que sería mejor dejar la vida nocturna y centrarme en la diurna.
POSDATA: mis padres estuvieron riéndose de mí algunos días, para después regañarme.
Hubo momentos en los que los tres solitarios nos queríamos mucho.

lunes, 5 de septiembre de 2011

TE OBLIGO A MÍ

Conoces a alguien, o te conocen, en ese momento mágico en el que el organismo reclama amor para su persona, o es decir casi siempre, y surge el enamoramiento de nuevo.
Es la contemplación de una escultura que gusta copiosamente.
Los primeros contactos pasan como una apisonadora precedida de un tornado donde la única meta es la pasión que antecede a la posesión.
En la escultura se aprecian detalles que te, o le, gustaría trocar.
La persona trata de cambiar a la otra.
El método es lo de menos, aunque algunos de ellos son extremadamente dolorosos: chantajes emocionales con incursiones agresivas en la vida social del otro.
La escultura comienza a no apreciar la mirada que antes le agradaba.
Te sientes, o me siento, muy mal porque los cambios que deseo, o deseas, no terminan de realizarse. Se arremete contra el perfil inicial.
Entonces la escultura se rompe.
Si me conociste de una forma, o te conocí, que gustó tanto, ¿por qué forzar el cambio mío, o tuyo?, con el riesgo conllevado de que al transformar dicha forma desaparezca el impulso inicial de gustar, o amar.
En ocasiones se proyecta la evolución, ahora sí justificada, para mejorar una situación amorosa como puede ser el abandono de una pareja por otra o las adicciones claramente peligrosas. Eso es otro tema.
Moldear dicha escultura (la persona amada) a tu, o mi, antojo no es precisamente la mejor manera de demostrar un querer.
SUERTE.

domingo, 28 de agosto de 2011

UNAS LLAVES CAPRICHOSAMENTE REBELDES

Teresa recibe la invitación por parte de su marido Manolo para ir al cine esa tarde a disfrutar de la precuela de El Planeta de los Simios y la acoge con entusiasmo. Ella está embarazada de seis meses. Ambos llevan varias jornadas de mudanza para habilitar su nuevo domicilio. Él carga con el peso para dejar que su mujer lo haga con la ubicación de elementos. De modo que para los dos el trabajo es algo angustioso. El cine los relajará.
Se ponen de acuerdo: ella bajará con las llaves del coche mientras él se deshace de unas bolsas de basura que irán a parar directamente al contenedor de enfrente de su portal donde la esperará.
- Manolo, ábreme la tapa del contenedor que voy a aprovechar para deshacernos de estas dos bolsas de porquería que estaban arriba en el piso.
Teresa no se da cuenta que porta el llavero del coche en la misma mano que sujeta las dos bolsas que piensa tirar, ya que con la otra agarra su bolso con afán. La tía consigue encestar de pleno las bolsas dentro del contenedor, pero, qué lástima, el llavero también. Al percatarse del suceso la embarazada rompe a reír, por puro nervio. El marido la contempla atónito, y expresa:
- ¿Qué has hecho?, encima te ríes. Y me tocará a mí entrar ahí.
JAJEJEJAJEJIJAJAJA...jejjiiiijajajaja
Manolo comienza a desencajarse, pero su mujer espera su hijito...
Bueno, venga, platican en el portal, subo, dice él, a por un palo para remover las bolsas del contenedor y luego intentaré recuperar las llaves.
Teresa vuelve al lugar del desasosiego para contemplar que dentro del contenedor se halla una gitana rumana, jovencita, hurgando entre las bolsas de basura. Decide solicitarle ayuda para rescatar el llavero pero el intento es infructuoso ya que la rumanilla no ha recibido estímulo alguno para ayudar o quería quedarse con el llavero, quizá ya encontrado. Una llave que al pulsarla en las inmediaciones del coche esté abriría automáticamente. Teresa observa, con la cara roja, alejarse a la chica.
Vuelve el marido, se mete en el contenedor y no encuentra el llavero. El matrimonio se pone nervioso, y ella espeta:
- Tú tienes la culpa por invitarme al cine.
A Manolo se le hincha la frente pero se calla.
Marcharon para el cine arrancando el coche con el otro juego de llaves. Al terminar la sesión, debido al miedo que tenían por si localizaban su coche y lo abrían con el juego de llaves perdido decidieron aparcarlo en un lugar seguro a casi tres kilómetros de su casa. A caminar. Y a no dormir.
A los pocos días Teresa me lo contó, sí, a mí, a su compañero. Comenzó por decirme que el arreglo para subsanar que no pudieran abrirle el coche a traición le supondría un gasto de unos 150 euros y siguió el relato, más o menos, como lo he narrado en las líneas de arriba. Y, claro...
Vislumbré la posibilidad de echarle la culpa a ella, por bromear un rato, ya que de vez en cuando lo hacemos por diversión, y de paso volver a insistirle sobre la habilidad que tienen algunas mujeres para culpar a algún hombre cercano; y si es novio, marido, hermano y demás, mucho mejor. Y le endiñé el concepto.
- Te preocupa más el dinero que tu pobre marido, tan atento él.
- Eso no es verdad, y eres un imbécil, jajajajejejiji…
Entonces le platiqué que en toda esa secuencia la que peor lo había hecho era ella por varios motivos. Aproveché que se marchaba de vacaciones en un par de horas. Que no se había asegurado de sujetar las llaves con sus dedos, que no supo reaccionar a tiempo y buscarlas de inmediato, que al encontrarse con la muchacha rumana no le ofreció un estipendio adecuado por recibir su ayuda, que desagradeció la invitación de su marido y por último no llamó al 092 mientras la rumana se hallaba dentro del contenedor de basura. No se lo tomó muy a mal. Qué alivio.
Cuando Teresa me insistió en la mala noche que había pasado al pensar que su coche podría ser secuestrado y lo preocupada que la tenía el arreglo del vehículo, por incordio más que por economía, la alivié un poco.
Le dije que la incluiría en mi blog como anécdota ciudadana en un tipo de escritura que me gustaría abundar y así elevar a relato la anécdota.
Pero ella ya estaba pensando en sus vacaciones más que en nada.
Nos despedíamos hasta otra y le dije que no sabría qué final ponerle a la situación vivida. Bueno, sólo deseo que la futura criatura no nazca con un antojo en forma de contenedor para la basura de la marca Ford.
Seguro que no.
SUERTE.

sábado, 6 de agosto de 2011

EL CURRITO Y LA MUCHACHA DE LAS BLANQUÍSIMAS BRAGAS

El otro día salí del taller con la vestimenta de trabajos en la vía (pantalón y blusa todo amarillo y con franjas grises reflectantes) donde tiene la sede la brigada de trabajos eléctricos ferroviarios en Granada, a la que pertenezco. Y allí estaba ella, sola, sentada en el descansillo de la breve subida de escaleras. Una viajera con una gran maleta de ruedecillas. Ese detalle me valió pero pronto pasó al olvido debido a la minifalda vaquera que la muchacha mostraba y que tenía aposentada junto a su culo y con sus muslos, muy morenos, todo ello bien apoyado contra el firme.
Como soy de natural cachondo (también se puede definir como salido) no se me ocurre otro juego que mirar con un gran reojo las piernas de ella, muy musculadas y con la postura apretada para no dejar resquicio alguno. Mi idea era que se viera en la obligación de cerrar un poco más sus rodillas y se sintiera incómoda. ¿Por qué? Son los vestigios de las travesuras de la adolescencia. El caso es que me salió la jugada. Ella se cerró de tal forma que su coñito se debió sentir prisionero. Al acabar el lance nos miramos a los ojos y le brindé una sonrisa camuflada.
Varios minutos después tenía de nuevo la intención de pasar por su lado y esta vez sólo mirarla para intentar desvelarle algún pensamiento. De súbito, sonó mi teléfono de empresa justo cuando me encontraba a la altura de tan guapa hembra. Fue una llamada de un compañero de trabajo para consultar y confirmar unos datos. Me hice el interesante y como si la conversación me tuviera absorto me paré frente a la chica y me quedé observándola y con la pose indicadora de que no me iba a mover de allí mientras no quisiera. Al fin y al cabo estábamos en la calle en un sitio público de paso peatonal y la que se había puesto la falda más pequeña que encontró había sido ella. Y ahí estábamos.
En plena conversación veo, observo, contemplo, admiro, como aquellas rodillas se abren hasta el extremo que le permitía la faldita. Apareció ante mis ojos el final del túnel con una estela blanquísima en forma de braguitas que indicaba el tesoro que allí se ocultaba. Oigo por el auricular: “tío, ¿estás ahí? ” ¡Yo qué pollas iba a escuchar! Bastante tenía con sujetarme las bolillas de los ojos para que no se me salieran de sus órbitas. Al fin reacciono y contesto: “sí, colega, perdona pero estoy concentrado en un detalle de primera necesidad”
Tres segundos más tarde, la muchacha exhibe un bostezo al que acompaña con un estiramiento de ambos brazos poniendo de relieve el ombligo y sus pechos, separados, redondos y clamando al cielo. Con este gesto sus muslos se abrieron del todo y me mostraron las bragas, bien definidas sobre el monte de Venus que dejaba escapar algún pelillo rebelde. La prenda dibujaba una cenefa rosácea. La chica me sonrió y abrió los ojazos en un gesto que yo interpreté como si era esto lo que querías ver machote. Se me cayó el móvil al suelo con tan mala pata que se destrozó el display (la pantallita) con la punta de una piedra. Joder. Ahora ya no tenía comunicación con la brigada que es de lo peor que te puede pasar en mi oficio. Tendría que ir deprisa y corriendo a por otro móvil y cambiarle la tarjetita. Lo recogí del suelo. En ese instante la muchacha cerró sus piernas.
Le dije: “qué cara me va a salir tu bromita”. Eres tú el que la ha empezado, contestó. “Podrías regalarme tus braguitas, así cada vez que las viera me recordaría esta lección”
La recordarás cada vez que veas tú móvil roto, replicó al marcharse.

lunes, 11 de julio de 2011

EL BEBÉ Y LA CAPRICHOSA ALMENDRA

El bebé, una preciosa niñilla de pocos meses, sentía una gran relajación cuando aquel hombre le masajeaba sus piececitos tan blancos y delicados. Al ser la satisfacción mutua el tío de la criatura se animó a producirle nuevas formas de regocijo y le propinó algún que otro masaje con ínfulas de pellizco. De modo que el tipo, a punto de cumplir los treinta años, descubrió que si le dejaba mordisquear a su sobrina, ambos únicos y solitarios en parentesco, la yema de su dedo pulgar aquella paciente y aspirante a mujercita reflejaba un gran placer. Todo debido a que le iban a salir los dientes de leche y la presión sobre sus sensibles encías debía ser parecido a rascarse un escozor. Y llega la almendra.
Sobre la mesa de cristal el tío observa un plato con frutos secos a modo de aperitivo con el que había acompañado unos minutos antes una cerveza que se apropió de la nevera de su hermana y cuñado como suya. En una gran ocurrencia, revelada en el tiempo como temeridad, coge una almendra ya pelada, la sujeta con la punta de sus dedos y le da trabajo como si fuera un chupete en la boca de la sobrinilla. Claro, ella, que en ese presente no tenía conocimiento alguno (y él aún menos, se demostró), mordisquea la almendra. El gustazo que debió proporcionarle el gesto fue sorprendente pues ofreció una cara de felicidad tremenda. Así pasaron varios minutos, tanto tío como sobrina en gran complicidad. Pero...
El bebé muerde en un momento dado más de la cuenta, el tío se descuida y suelta la almendra que se introduce rápidamente en el final de la boca. El bebé tose. El tío también. El bebé comienza a ponerse colorado. Y el tío rojo. El bebé muestra espasmos de faltarle la respiración y el tío ya había dejado de respirar desde el primer momento. ¿Qué hacer? Se pregunta mientras va pensando cuál será el mejor momento para tirarse desde el viaducto de la calle Bailén allí en Madrid si su sobrina deja de respirar definitivamente. ¿!Pero cómo va a ser eso, por dios¡? De acabar la relación entre ellos algún día tendría que ser por un motivo de desencuentro irritado y desamparado que sea continuado durante bastante tiempo, coño.
El hombre, asustado como si contara las gotas de anestesia para una operación a vida o muerte, agarra por los dos pies a la niña con una mano y la cuelga boca abajo e inmediatamente con la otra mano le introduce dos dedos en la garganta hurgando para coger la almendra, tan puñetera como para colarse por la laringe. No lo consigue de entrada. Pero el bebé tosió y favorecido por la posición escupió la almendra al exterior. Tumba al bebé en el sofá de inmediato y le hace cosquillas en el ombligo. Los dos sonrieron. Él estuvo sudando un buen rato.
Ella es mi sobrina. Hace unos veinte años.
Ese día me salvó la vida.

miércoles, 22 de junio de 2011

UN PASO DE CEBRA

El hombre, robusto y con pinta de boxeador ajado, proclamaba en voz alta y a la concurrencia, entre los cuales me incluía, lo harto que acabó días antes de esperar en un paso de peatones, de aquellos que dependen exclusivamente de la amabilidad de los conductores sin prisas, o es decir de casi ninguno, para que los ciudadanos de a pie puedan cruzar la calle sin el menor peligro de arrollamiento, pues bien, al parecer esta persona llevaba esperando tan digna acción por parte de algún vehículo más de veinte minutos junto a su señora. El tipo nos dice: “pues cuando me cansé de esperar a que algún hijodeputa nos dejara cruzar cogí a mi mujer del brazo y la empujé para delante a ver si alguno tenía los santos cojones de pillarla, que se iba a enterar.” Y se quedó tan fresco. Sólo se inmutó cuando yo le increpé para manifestarle que se le había puesto cara de cebra, al contarlo. Paso de cebra... ya me entienden ustedes.
Me amenazó con contárselo a nuestro jefe.
Ya nos odiábamos de antes, pero por si acaso, por eso intervine para dejar claro que nuestro odio seguiría adelante.

lunes, 6 de junio de 2011

HACIA TU SEXO










Te ambiciono con la infantilidad del ser
te amo con la innovación de la transparencia
te necesito como el polen a la flor
te sueño cual sabrosa incertidumbre
y te quiero por tu forma de no temer.
Te deseo con el poder de lo inevitable
te deseo como un náufrago lleno de sed
te deseo para tocarte, mi amor...
(¡oh!, penetrarte, sí...)
te deseo buscar por los confines de tu cuerpo
y te deseo lamer todos los poros de tu piel.
Así es, dueña mía, como me siento
al contacto con tu propagado olor
al desencadenante de mi química interna
apaciguada hasta ese momento
trastocado en instante
transformado en impulso
tenido por incontrolable.
Calor indómito casi insoportable
repleto de protuberancia, de mástil, de ardor
indicando un camino recto que me señala hacia ti.
Tú, imán fugaz, atractiva comida
cueva de encantos, cortina de lianas,
de rizados pelos y de fluidos vitales.
De ellos quiero drogarme, abastecerme,
morirme en el peor de los casos,
(empaparme de tus más íntimas partes)
beberlos, olerlos, poseerlos
y llenar tu vacío hueco
en el mejor de ellos.

sábado, 21 de mayo de 2011

ELECTOCRACIA... ¿A quién estamos votando?

No hay ninguna prueba de que el griego fuera un lenguaje escrito antes de mediados del siglo VIII a. J.C. Fue cuando aparecieron los papiros, importados, y se empezaron a producir materiales helenos escritos, tratados y registros. El centro de esta actividad era la ciudad de Mileto, que ganó prestigio no sólo como potencia comercial sino también como punto de origen de ideas e inventos. Sobre el año 625 a. J.C. nació allí un hombre inusual e inquieto, su nombre era Tales, convirtiéndose en el primer filósofo, el primer científico de la historia e integrante de los Siete Sabios, donde el resto eran líderes políticos griegos. Tales de Mileto se hizo famoso por ser el primer pensador que propuso un único principio universal para el concepto material (el problema de Tales), un sustrato único que, sin variar el mismo, estaba detrás de todos los cambios. Este sustrato o primer principio sería EL AGUA. Debe de haber algo en todas las cosas que no mute, pues si no: ¿Cómo podríamos reconocer a una cosa determinada a lo largo del tiempo, incluso a pesar de que altere? No es probable que quisiera decir literalmente que todo estaba “hecho” de agua. Quizá quería decir que es el disolvente universal o se refería a su perpetua mutabilidad; y puede ser vapor o hielo, resultado de un buen principio subyacente.
Tales hizo dos cosas extraordinarias: no recurrió a explicaciones animistas (echarle la culpa a los Dioses) y que el mundo (el Cosmos), al ser inteligible, era algo cuyo funcionamiento podría comprender la mente humana. No ha sobrevivido ninguna de las obras de Tales, pero sí se difundió su forma de “pensar a la manera griega”
En fechas venideras, ya muerto Tales, se contemplaría el concepto de Materia y Forma y surgirían los filósofos ontólogos (expertos en el Ser).
Sócrates nació en Atenas hacia el 470 a. J.C. Era un sofista, o profesor de filosofía, y altruista. Sólo sé que no sé nada. Cuestionaba e interrogaba a todos sus conciudadanos y sofistas profesionales. Le obligaron a suicidarse con cicuta por supuesta corrupción de los jóvenes. No escribió nada, pero su discípulo Platón (428 a. J.C.) rescató sus ideas en sus famosos Diálogos conformando un pensamiento único entre ambos.
En el 348 a. J.C. nace el discípulo más famoso de Platón y maestro de Alejandro Magno. Es Aristóteles. Nos enseñó a razonar sobre el mundo que vemos y conocemos: fue él quien inventó la Lógica, que consiste en las reglas del pensamiento, igual que la gramática consiste en las reglas del habla y la escritura. Inventó la idea de la división de las ciencias en campos diferenciados, también el cuidado y observación de la Naturaleza.
Los tres grandes filósofos compartían un desmesurado interés por el “hombre” y una profunda fascinación por la política y la moral. Para Aristóteles el término hombre no incluía a todos los seres humanos; descartaba a los esclavos, las mujeres y los no griegos. Todo ello mediante razonamientos (inferioridad innata y sin cura) que hoy en día serían punibles: para él casi todo el mundo era un ser inferior, excepto los varones aristócratas griegos de los que creía formar parte.
LA FALACIA DEL CONSECUENTE
Un método mejor de decidir ante las elecciones (decisiones) que tenemos que tomar habitualmente es observar los actos de un hombre virtuoso, reconocía Aristóteles. La opción buena es aquella que elige un hombre virtuoso y un hombre virtuoso es aquel que opta por las opciones buenas. Es un divertido círculo vicioso pero con muy poco valor práctico.
Es un razonamiento circular (incluso vigente aún) que quien lo utiliza para menospreciar a mujeres, negros, homosexuales, hispanos, aborígenes, etc. lo justifica por que han nacido inferiores. Es un error lógico que Aristóteles bautizo como la falacia del consecuente. También funciona a la inversa. Se trata a alguien como superior porque lo es. Reina la justicia: lo que tenemos es lo que merecemos, lo que otros no tienen es porque no lo merecen. Llevado al extremo es un ideal que asusta, ¿verdad? A veces se utiliza para elegir a los integrantes/socios de un club. Pero si ese club fuera el de nuestros políticos dirigentes, ¿quién es el jurado selectivo?
Platón defendió la tesis de que los dirigentes sólo merecen gobernar si han recibido una profunda y amplia educación, La República:
Hasta que los filósofos sean reyes, o los reyes y príncipes de este mundo posean el espíritu y el poder de la filosofía, y la grandeza política y la sabiduría se reúnan en uno, y hasta que aquellas naturalezas más comunes que persiguen la una en detrimento de la otra se vean forzadas a hacerse a un lado, las ciudades no podrán librarse de sus males ni tampoco podrá hacerlo, según creo, la zaza humana. SÓCRATES.
El gran maestro continúa diciendo que hasta que llegue ese momento, la humanidad debe contentarse con una especie de sombra de la justicia, caracterizada por una Mentira Real en el sentido de que aquellos que gobiernan merecen gobernar y aquellos que son gobernados merecen ser gobernados. Es irónico, frustrante y con gran dosis de resignación.
Confucio, que fue contemporáneo de Sócrates (aunque sin duda no supieron el uno del otro) también había proclamado que sólo aquellos que se merecieran el liderazgo debían disfrutarlo. Es la meritocracia frente a la aristocracia; parecidas, pero con alguna diferencia. Para Confucio era innato que algunas personas nacían con cualidades superiores y que era tiempo perdido intentar enseñar a los débiles y para Sócrates todos partían de igual posibilidades y sólo se irían descartando a través de una criba (selección por “exámenes”) que reflejaría los méritos. El más inteligente de nacimiento necesitaría menor esfuerzo, pero si basándose en el esfuerzo el menos dotado llega al éxito, entonces, ¿qué importancia tendrían las cualidades innatas?
Las ideas de Sócrates sobre la igualdad humana hoy día harían de él un gran progresista. En su época debió granjearse muchos enemigos procedentes de familias dirigentes bien acomodadas desde generaciones anteriores. Confucio estaba más cerca de Aristóteles sobre utilizar una práctica lógica, una Mentira Real.
Cuando se plantea la falacia del consecuente aristotélica (el superior lo es porque el inferior también lo es) a la doctrina de la Mentira Real surge la ironía. Al hacerlo, la doctrina se convierte en una teoría de la injusticia. Supón que todos los hombres y mujeres no son iguales. Supón también que algunos son gobernantes y otros son gobernados y que se acepta este principio porque los gobernados aceptan la Mentira Real. Según la falacia del consecuente, esto implica asumir que no es una mentira; es decir, una serie de personas (los gobernantes) son de verdad superiores, pues de lo contrario no serían gobernantes. De hecho, Aristóteles permitió que esta falacia le ocultara la verdad socrática de la igualdad de todas las personas, y argumentó que la Mentira Real era cierta. Es fácil imaginar lo admirado que era y lo protegido que estaba este filósofo por los poderosos. Llegó a decir que si llegaba alguno de una clase inferior, a los nacidos innatamente superior, a gobernar un Estado es que éste estaba mal planificado y que debía reformarse. O sea, propugnaba la teoría de la desigualdad. Expuso:
Si todos los hombres fueran amigos no habría necesidad de la justicia.
Se extrae la conclusión de que es necesario un gobierno. Y puede, con fines malignos, desprenderse de ella que los miembros de un club, cribado, no necesitan reglas para gobernarse sólo reglas para mantener a los demás fuera, para excluir a los que no pertenecen al club. La justicia, entonces, solamente es necesaria cuando se trata de los “otros”, habitualmente seres inferiores. La justicia ayuda a mantenerlos en su lugar.
El “mal” se fue apoderando de esta doctrina aristotélica y muchísimos dirigentes venideros (oligarcas) se apoyaron en ella para tiranizar a su pueblo. Sin Aristóteles todos los errores gubernamentales seguramente también hubieran surgido y perdurado pero sin su apoyo explícito hubieran resultado mucho más difíciles de justificar. Aunque su grandeza como filósofo, literato (Arte Poética) y protocientífico es innegable, sus doctrinas ayudaron a justificar la inferioridad femenina y la esclavitud hasta hace bien poco.
Las irónicas confusiones socráticas sobre la Mentira Real todavía nos acompañan. Consideremos esta pregunta:
Cuándo entras en la cabina para votar y escoger al próximo dirigente de tu país, ¿escoges al hombre que crees que es mejor persona o a la que crees que será el mejor dirigente? ¿O ambos conceptos son lo mismo?
¿Escogerías a un hombre o mujer por su virtud o por su experiencia? Se puede estar seguro de que alguien “peor” podría ser mejor gobernante que otro alguien “mejor”, a simple vista. No lo sabremos hasta que se dé la oportunidad. Pero, ¿cómo daríamos esa oportunidad? Nos tenemos que fiar del instinto porque otorgar la experiencia es un proceso demasiado lento y confuso. Acaso, ¿todos estamos cualificados igualmente para ser líderes?
En la antigüedad griega algunas ciudades Estado actuaron siguiendo esta última suposición. Escogían a sus gobernantes a suertes, convencidos de que, entre iguales, no pueden existir cualificaciones especiales para gobernar a los demás. Al mismo tiempo reducían la duración de ese gobierno a unos pocos meses, quizá suponiendo que en tan poco tiempo nadie puede causar demasiados estragos.
Ese tipo de democracia, que Sócrates consideraba radical, lo ponía furioso. Aunque todos seamos iguales no debemos emplear la suerte.
Escogemos a todos los demás por su experiencia y conocimientos expertos: nuestros generales, nuestros doctores y abogados, nuestros cuidadores de caballos y albañiles y nuestros zapateros tienen que ser los mejores en lo que hacen. Y, sin embargo, escogemos a nuestros líderes a suertes. ¡Qué locura! SÓCRATES.

Difícil remedio va a ser encontrar la fórmula que elimine la suerte en la designación de dirigentes para unas elecciones. Más fácil puede ser quitar de en medio, y más en esta sociedad globalizada de primeros S. XXI, a las primeras de cambio a los candidatos que no hayan aprovechado esa oportunidad para ayudar a los demás. Es decir, si te presentas a unas elecciones y fracasas, fallas, debido a la suerte que no han podido esquivar tus votantes y han confiado en ti, esos mismos debieran tener la oportunidad de echarte, eliminarte, de esa posición sin unos nuevos plebiscitos, por simple votación, y poner a otro. Entonces tú como candidato podrás pensar que has tenido mala suerte con tus votantes, que te han salido traidores. Pero en verdad, resultaría que la gente que confió en ti se siente vendida y ha ejercido el derecho a arrebatarte tu privilegio. Y, entonces, político negado, te irías por donde has venido antes de darte oportunidad a que delinques. Pero, si el votante estuviere a gusto seguirías en el puesto en esa labor tan llena de admiración por los demás.
Un buen dirigente eleva la autoestima de su pueblo. MANUELO.
Hoy día con Internet podrían resolverse la mayoría de casos en los que unas elecciones no hayan sido fructíferas. Sólo es cuestión de querer.
SUERTE. A votar, y que esa opción nunca desaparezca.

Charles Van Doren
BREVE HISTORIA DEL SABER
Circulo de
Lectores

viernes, 6 de mayo de 2011

UNAS PATATITAS CON SABOR A CARNE

En cierta ocasión me contaron esta curiosa anécdota, que por ser cariñoso la califico eufemísticamente. Allá por finales de los setenta un tipo solterón, así se decía en los pueblos a los solitarios cuarentones, tuvo la fortuna de conocer a una mujer viuda de su misma edad, según presumía él con constancia; y a su hijo, de una edad cercana para que el Estado lo llamara a filas. Poco tardaron en juntarse en el piso de ella, economía a la que él contribuiría pagando el alquiler. Es fácil imaginarse las penalidades de la convivencia con ingresos pírricos para subsistir en paz con el sueldo de un ferroviario de nivel mínimo y una exigua paga de viudedad.
Él, muchas de las mañanas siempre a la misma hora, quería dejar bien claro la suerte que había tenido en conocer a la que con probabilidad llegara a ser su futura mujer. En especial presumía con ahínco de las patatas cocinadas con sabor a carne que comía un buen número de días al mes ante sus compañeros de faena en el momento del almuerzo que a veces compartían.
Por lo visto, uno de ellos tenía un hijo de la misma edad que el susodicho y un buen día le ilustró: resulta que también había tenido mucha suerte su futuro hijastro, que su chaval escuchaba como aquél hacía alarde de unas tajadas de carne riquísimas con sabor a patata cocinadas por su madre que se metía entre pecho y espalda un buen número de días al mes.
No hay nada cómo un buen consuelo personalizado.

viernes, 15 de abril de 2011

UN CHICO OBSCENO

El hombre accedió al tren cercanías en Villaverde-Bajo dirección Madrid. Un andén casi solitario. Cruzó su mirada con aquel jovencito marroquí al que conocía de vista, por que otro día ya le observó besarse con otro paisano algo mayor, muy abrazados sin que al parecer les importara una mierda todo el público cercano. Ahora se hallaban los dos solos en el vagón. El efebo fue muy gráfico cuando simulaba una masturbación sin retirarle su mirada provocativa. Al fin, el hombre bajó la cabeza, y ojos, pensando en sus hijos. Y en su sempiterna frustración.

domingo, 3 de abril de 2011

UN TIPO "ORONDO"

El otro día me hallaba guardando cola en el supermercado del barrio. Ya debía estar cerrado, pero por el motivo del cambio de hora la dependienta que no se percataba, una treintañera rubia y de muy buen ver (por lo menos para mí que tengo una década más en mi cuerpo), seguía despachándonos hasta que yo le advertí de la hora. La muchacha comenzó a acelerarse. Intuí que el encargado estaba a punto de venir y reprenderla por haber dejado entrar a más clientes de los debidos. Entre ellos el que narra, claro. Por contemplarla un minuto más dejé pasar delante a una señora mayor que portaba solamente cuatro productos en sus manos. A la hora de pagar le faltó un euro y pico. La mujer se había equivocado y no llevaba el dinero que pensaba. La dependienta debería retirarle un producto y reembolsar el dinero al programa informático. No parecía poder hacerlo (por algún motivo sombrío) y se puso muy nerviosa, ya que tendría que ir a buscar a su jefe inmediato. Cómo iba yo a consentir tal situación. De modo que decido prestarle el dinero a la señora mayor. Con gran alegría por parte de todos los presentes, sobre todo de la rubia a la que ya le había echado el ojo días antes y cruzado alguna frase agradable. Ya se me entiende. Lo que siempre revelo, que uno vive esperanzado.
Pues bien, la mujer agradecida me dice que cómo hacemos para que me recuerde la dependienta y ella misma en el momento que lleve el préstamo al supermercado. Señora, qué le parece si dice aquel muchacho guapo y tan simpático. Sonrió. Concluida la operación ella se marchaba cuando plantea que me buscará como "ese hombre orondo". Por todos los santos, espeto, si lo sé señora no le dejo el dinero para que después me insulte. Conseguí ponerla colorada antes de confirmarle que estaba de broma. Y cómo es que usted utiliza ese término (ORONDO) que nunca se escucha. Es que llevo varios años yendo a la universidad a estudiar cultura general. Me convertí en su admirador de inmediato. Después la rubia me cobró lo mío y me largué; bastante agustito, por cierto.
A los dos días volví y me topé con la rubia dependienta que llevaba en el bolsillo el dinero que me debía aquella señora. Quería devolvérmelo en mano y darme las gracias de nuevo. Le confesé que lo había hecho más por ella que por la mujer. Y gracias de nuevo.
Sólo te pido un favor, le imploré, que a partir de ahora me trates de tú.
Trato hecho. Y nos intercambiamos los nombres...

miércoles, 30 de marzo de 2011

ESAS DOS GRANDES PALABRAS

NO SE LO ESPERABA.
APENAS HABÍAN PASADO CUATRO DÍAS Y UN PAR DE POLVOS.
SERÍA LA TERCERA SESIÓN DE SEXO.
LAS FRASES ENTRE ELLOS COMO GRANDES AMIGOS, HASTA EL MOMENTO, JUNTAS NO FORMABAN UNA ESTROFA.
NOCTURNIDAD, ALCOHOL, DESANGELACIÓN, Y SOLEDAD.
SIEMPRE LA SOLEDAD.
SE METIERON MANO EN LA BARRA DE AQUEL BAR, AL TERCER DÍA DE CONOCERSE.
CUATRO DÍAS DESPUÉS ESTABAN PEGADOS, Y DESNUDOS, EN LA CASA.
SE ESCUCHÓ: "SI TE DIGO UNA COSA NO TE RÍAS, ¿VALE?, PERO TE QUIERO"
SUCEDIÓ FOLLANDO.
NO SABÍAN APENAS NADA EL UNO DEL OTRO. PERO: "TE QUIERO".
FUE UN INICIO QUE ASUSTÓ AL AMOR.
HAY PALABRAS QUE DEBEN RESERVARSE HACIA LA VERDAD.
SENTIRSE QUERIDO/A ES UN TRAYECTO DE LARGA DURACIÓN.
NUNCA ESAS PALABRAS DEBIERAN UTILIZARSE TAN A LA LIGERA CUANDO NO SE TRATA DE CORDIALIDAD, AMISTAD O FRATERNIDAD.

(Sí acaso tu necesidad de expresar dicho sentimiento fuera necesario para intentar paliar un acto con remordimiento, si sucede follando, y a las pocas horas de conocer al otro, no es creíble. Aunque haya días entre medias. Ya que hay que sumar las horas en compañía, no los días)

ME PARECE A MÍ.

lunes, 7 de marzo de 2011

CON TU PROPIA MEDICINA

ABRE LOS OJOS.
SOSPECHA QUE ES DEBIDO AL RUIDO QUE PERCIBE POR SUS OÍDOS.
OBSERVA COMO SE VISTE.
PRETENDE MARCHARSE.
LAS HORAS, Y POSES, DE SEXO, HAN PASADO.
ES LA MADRUGADA.
OBSERVA COMO ACABA DE VESTIRSE.
SE VA A MARCHAR.
LA CAMA COBIJARÁ TANTA INCERTIDUMBRE.
SI TE MARCHAS, ¿PORQUÉ NO DEJAS DINERO EN MI MESILLA?
NO TE VAYAS.
TIENE CUARENTA AÑOS Y LA SOLEDAD VA A VOLVER A SER SU ÚNICA COMPAÑÍA.
SE HA IDO.
AHORA ACABA DE PROBAR SU PROPIA MEDICINA.

jueves, 17 de febrero de 2011

SI NO TE DESCARGO NO PODRE DISFRUTARTE

La Ley Sinde (por la ministra de Cultura, ya saben) no pretende meterse con el P2P, que no tengo la menor idea de lo qué es, aunque lo sospecho. Es algo algo así como que el regalo/envío de archivos de audio-media entre usuarios no será sancionado. Faltaría más. Recuerdo con gran entusiasmo y nostalgia cuando en mi pandilla de juventud nos pasábamos las cintas originales de música en casette y las copiábamos para el disfrute personal. Porque no todos podíamos poseer toda la música que deseábamos en versión original. Pertenecíamos a familias humildes y resultaría imposible. ¿Se imaginan que nos hubieran considerado delincuentes por copiar la música y que los creadores se hubieran enojado? No podría ser de ese modo porque era época de vacas gordas para las compañías musicales. El hecho de que alguna copia te gustara demasiado nos llevaba hacia el ahorro para conseguir el original. De no ser por dicha copia nunca nos plantearíamos comprar el original.
Vamos que algunas copias realizaron su labor de relaciones públicas.
En estas fechas el debate se ha abierto debido a que la industria musical y cinematográfica ha entrado en vacas flacas, según ellos, debido a Internet. Los creadores no ganan dinero por culpa de los internautas, término que, hoy día, nos engloba a todos. O sea, gente que empieza en la música o el cine no gana dinero debido a las descargas ilegales, según ley.
No olvidemos que debido a Internet se han dado a conocer muchísimos creadores literarios, cineastas y músicos.
Gracias a Internet la gente poco pudiente puede disfrutar de la música, el cine y la cultura en general. Pero, ¿quién les proporciona gratuitamente (es decir, subvencionados como toda la farándula) esos archivos digitales? Pues claro, algunas personas que saben como desarrollar el tema. Pues, de otro modo, no podrían acceder. Si aquellas personas, las que proporcionan los archivos gratuitos de Intenet, son unos golfos que pretenden aprovecharse de la coyuntura de la Red, pues a darles con lo gordo y lo duro, si fuera menester. Pero, sólo en ese caso.
Si los artistas que están en la cumbre del éxito se cabrean porque los pobres los disfruten gratis, pues que se jodan. Que se acostumbren a tener un coche menos, o un yate más pequeño. A ellos, bien que les gustan las subvenciones para sus futuros proyectos. Y, si no las necesitan, ¿por qué coño se enfadan?, dejad, criaturas, que os disfruten gratis. Ya que habrá gente que jamás gastarán su dinero en vuestras creaciones y no os cuesta ni un euro de vuestro bolsillo, y podréis sentir que hay un número ingente de admiradores. ¿Acaso, no es lo que pretendíais al comenzar vuestra carrera?
Hablando del cine, maravilloso arte que nos traslada a otros mundos y a otras vidas y ayuda a esquivar las soledades. Son los que más desean que sus películas sean restringidas en Internet a no ser que se pague, siempre, por visionarlas. Sólo añadiré algún matiz personal. Es un gremio corporativo al máximo donde para acceder a él sólo existe la vía endogámica. Perdón, qué digo, existía, eso Internet lo está solucionando.
Van dos anécdotas. Trabajé unos meses en el mantenimiento de la productora Videomedia, en la Ciudad de la Imagen en Pozuelo de Alarcón, allá en Madrid, y un buen día al mover un mueblo cayó un cajón al suelo con un montonazo de carpetas con proyectos y guiones, todos de autores desconocidos y fuera del ámbito de la profesión. Yo estaba escribiendo mi segunda novela y pensaba guionizarla algún día. Me entristecí tal hasta el punto de abandonar mi plan. Alguien de allí me dijo que ni siquiera leían los proyectos que no venían con llamada telefónica de por medio. Con el tiempo recuperé aquel proyecto. Y siguen sin contestarme. Pero, ¡já!, ahora lo tengo colgado en la Red y al alcance de cualquiera. Mi ilusión ha renacido. Ahora bien, estoy de acuerdo, si algún cabrón me lo plagia y se enriquece a mi costa adquirirá un enemigo para toda la vida. Pero que la gente me lea gratis, lo que haga falta. En otra ocasión, fui invitado a la inauguración de un club de música Jazz, llamado Calle 13, en el paseo de la Habana de Madrid, y alguno de sus accionistas era cineasta. Se llenó de actores españoles. No se movieron, excepto para ir a al lavabo, de las mesas frente al escenario, por no restregarse con el vulgo, los mismos que quieren que vayamos a ver sus películas. A la mayoría nos cayeron fatal.
Por otra parte, que se ruede una película y se consiga llevarla a las salas no es óbice para que todo el mundo quiera verla, aunque sea gratis.
Hay películas que te evaden de la realidad y otras la ponen muy de relieve. Esta última opción es la que domina el cine español. Sí, claro, es que aburren cantidad de veces.
Y muchísima gente no se “baja” películas españolas ni de balde.
Por cierto, los que vamos asiduamente al cine o al videoclub no queremos cambiarlo por nada y menos por pelis de baja calidad de Internet. Me explico, no porque haya represión se va a conseguir que alguna gente se persone en el cine, cuando casi nunca lo ha hecho, lo hace o lo hará. Y, porque haya opción de películas gratuitas los que asistimos al ritual de visionar una película en condiciones, salas de cine o sala de estar, no vamos a abandonar esa posibilidad por muy gratis que sea el asunto.
Proporcionarnos buenas películas, cine español, y desarmaréis, así, con más poderío a vuestros enemigos. Si es que existen.
SUERTE.

miércoles, 9 de febrero de 2011

UN BESO INOPINADO

La volvió a encontrar de forma inesperada. En la parada del metro madrileño de Delicias, la vio perderse entre la multitud mientras el vagón lo alejaba directo al túnel, oscuro y lleno de incertidumbre. Ella fue su gran amor veinte años atrás. Ella se marchó dejando un frío vacío en su corazón. ¿Qué pudo hacer mal? La perdió, ¿para siempre? Quizá no.
Al día siguiente, él se bajó en la parada de ella y esperó su llegada. Sí, allí, a la misma hora, la volvió a ver. Qué guapa. No parece tener cuarenta años. Necesita hablarle, preguntarle, casi rogarle. Quiero recuperarla, piensa.
Pasan veinticuatro horas y él de nuevo espera hallarla, agazapado entre dos máquinas expendedoras, y la ve. Ella muestra sus andares con el desparpajo de la persona que se siente segura, como si estuviera liberada con respecto al resto de la gente. Qué hermosa. Qué idiotas podemos llegar a ser de jóvenes.
Un nuevo día surge para él. No, es una nueva vida. La abordará e intentará recuperarla. Le mostrará lo mucho que ha cambiado. Le solicitará que le indique como hacerla feliz. Y volverá a amarla apasionadamente.
Se abren las puertas del vagón y comienza a salir gente. Ella se aparta hacia un lateral del andén. Es el momento, ahora él la saludará.
De repente una mujer más joven se acerca radiante y sonriente hacia ella y la abraza. Un apasionado beso en los labios con lengua las une, a ambas.
Él coge, sin dudarlo, el metro siguiente y se aleja meditabundo. Existen situaciones en la vida que, y para uno, son imposibles de cambiar.

miércoles, 2 de febrero de 2011

LOS CUATRO PALADINES Y EL QUINTO JINETE

Quizá algún día las crónicas burlescas futuras reciban los hechos históricos que nosotros vivamos ahora con gran donaire: una vez que consumados hechos los detalles e ideas siempre toman otro cariz distinto.

Y podrían contarse, que a principios del siglo XXI en la llamada ZONA EURO existían cuatro paladinas, jefes de naciones, en épocas pasadas todas ellas grandes imperios, que podrían ser la gran esperanza para poder derrotar y luchar contra ese dragón de mil cabezas, oscuro y retorcido, heredero de los medievales aquellos los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (Muerte, Peste, Guerra y Hambre), y al que denominaron: El Quinto Jinete.
Por la Iberia el gran Zapaterivinto, el Indeciso, cuyas ideas son tan volubles como el tiempo, aunque predecibles, y cuya maniobrabilidad depende de los dos siguientes jefes: Zarkosisterix, el Presumido, por la Galia, mucho más pendiente de su imagen que de la pelea, rindiéndole pleitesía, como casi todos, a MerKelabismarck, la Usurera, por Prusia, cuyo máximo interés radica en vencer ella sola, a costa de los demás, a su parte del dragón, y por último el emperador Berlusconiano, el Fornicador, por la Itálica, que por lo personal y enriquecido en otras pequeñas y anteriores batallas está él más pendiente de sus vicios que del frente común.
Si acaso no vencieran, a ninguno de ellos les repercutiría en su vida posterior. No así al resto del pueblo llano, que, y sin apenas medios para combatir y que puedan compaginarla con la propia supervivencia diaria, sí que sí.
Los cuatro farfollas paladines frente al:
EL QUINTO JINETE
Núbil apocalíptico jinete
plagando de horribles dudas
de oscuras inquietudes
de caótico colorido
desasosiego de almas
de progenies pesares
con briosas penas
al hombre subordinado
a ti, viéndote cabalgar
en tu impasible adelantar.
Terrorífica cruzada a cinco
arrasadores emblemas destructores.
Tú, el más joven
aprendiz y destacado.
Tú, él más joven
de cinco y torturando.
¡Tú!, el quinto del Paro.
¿Cuándo desaparecerás, cuándo?


¿Dichos paladines… contra tan grande… y poderoso enemigo?

Fácil es comprender que a esos cronistas les transmitamos bastante pena, sobre todo los rendidos por el malvado Jinete y se queden en el Paro.
Y es fácil que dijeran: ¡pues estaban arreglaos! Menudos dirigentes.

Y sí, el Quinto Jinete del Apocalipsis, y mientras vamos definiendo al Sexto, es y, ojala muera bien pronto, el Paro Obrero.

Pues eso, amigos, que estamos apañaos.
SUERTE.

viernes, 7 de enero de 2011

TU HUMO, PARA TI

Comenzaremos por refrendar el artículo de Ignacio Escolar (columnista y director del diario El Público) sobre algunas falacias protabaco, que me está ahorrando a mí pensar el arranque sobre este mequitaslavida (http://mequitaslavida.blogspot.com) en mi sección Opinando que es Gerundio y que se lo agradezco a un maestro como es él, después añadiré yo algo de mi cosecha. Vamos allá:
Escribe él: “En orden de aparición en cualquier discusión, tertulia o columna de opinión sobre la Ley Antitabaco (Ley 42/2010, de 30 de diciembre, por la que modifica la Ley 28/2005, de 26 de diciembre). 1. El Estado no es quien para decidir de qué me quiero morir.
Pero sí lo es para proteger a los que no fuman y mueren por el tabaco ajeno. Cada año, entre 1.300 y 3.000 fumadores pasivos fallecen en España como consecuencia directa del humo del tabaco, según varios estudios médicos. Los más afectados son los trabajadores de la hostelería. 2. Es la ley más restrictiva de Europa. Es casi idéntica a la de Irlanda, Italia y Reino Unido, y muy similar a las que aprobaron otros países para cumplir con la política antitabaco de la UE. 3. Es una cortina de humo del PSOE para esconder la crisis económica. Pues fue negociada con el PP y aprobada por consenso, con el apoyo de la práctica totalidad del Congreso. 4. ¿Y por qué no se persigue el humo de los coches? Sí se persigue, hay controles sobre el nivel de emisiones en cada revisión de la ITV, y que un problema aún no esté resuelto no impide luchar contra otro. 5. Es una ley hipócrita porque el gobierno prohíbe el tabaco, pero cobra impuestos por él. El tabaco no está prohibido: se puede fumar en el 99% del país, al aire libre y en cualquier casa. También pagan impuestos los automóviles y no por eso se puede conducir por la acera atropellando a peatones. 6. Va contra la libertad, la convivencia no debería basarse en prohibiciones. Pues todo nuestro sistema legal se basa en ellas y tu libertad termina donde empieza la de los demás. Como ironiza un amigo, “¿te molesta que coma mientras fumas?”. 7. Los bares son un servicio público; el que no quiera fumar, que no entre. Los bares también son un centro de trabajo: el de los camareros. Y como dice Isaac Rosa, este argumento es reversible: “el que quiera fumar que se vaya fuera.”
En este punto demos las gracias a Ignacio por clarividenciarnos.
Yo estoy totalmente de acuerdo con todo lo expuesto. Soy fumador controlado desde hace treinta años y jamás he fumado al lado de alguien al que haya detectado la más mínima molestia, no así conmigo en el que no recuerdo jamás que me hayan pedido permiso por si me molestara. Puedo fumar diez o doce cigarros esta noche, con el ambiente adecuado, y no volver a probarlo en veinte días. Por eso, el argumento de la dependencia no termino de creérmelo, y sí que debe existir, pero conozco a fondo otras drogodependencias que dejan a la del tabaco como un pataleo de niño mal criado. Si el fumador expone que debido a un Estado criminalizado por la obsesión de cobrar impuestos y que haya permitido la venta de un producto tóxico al alcance de cualquiera y que además en una época era imprescindible en las relaciones sociales y que la ciudadanía no era informada ni consciente del veneno que, a poquito a poco, estaba inundado su organismo y que por todo ello los fumadores han sido víctimas, y desconsoladas por esta Ley, y ahora son tratados como ciudadanos apestados por el resto de la gente, pues hay una solución muy sencilla al respecto (y, ¡ojo!, si profundizamos sobre los apestados fumadores, porque aparte es que apestan de verdad, ya que el tabaco para el no fumador huele más que horrible), y digo que sería exigir la metadona tabaqueril gratuita. En ese detalle estoy seguro de que todos los habitantes les ayudaríamos con el mejor de los agrados.
Ahora bien, fumador empedernido, si aparte de estar enganchado a la nicotina y los cientos de productos que un cigarro contiene, estás más que enganchado a esa pose glamorosa y al aire de importancia que el hecho de encender un cigarrillo te proporciona delante de la gente, pues venga, empieza a fumar en tu casa delante del espejo y así puedes practicar la pose todas las veces que te dé la gana, sin envenenarnos a los demás.
Por supuesto que la Ley tiene fallos, algunos tan descarados como que no puedas fumarte un cigarro a 50 metros de un colegio y sí en la terraza de tu casa donde en la del piso de encima puede estar jugando algún colegial al que has tratado de esquivar hace unas horas y lo ahumas.
Otra cosita, si tienes dinero para comprarte uno o dos paquetes de tabaco diarios sin que repercuta en tus demás necesidades primarias quizá deberías plantearte si te merece la pena cabrearte con la Ley Antitabaco.
Por todo ello fumador, te deseo que tu humo, el que sale de tus pulmones, sea solamente para ti. Tómatelo como un favor.
SUERTE.