miércoles, 22 de junio de 2011

UN PASO DE CEBRA

El hombre, robusto y con pinta de boxeador ajado, proclamaba en voz alta y a la concurrencia, entre los cuales me incluía, lo harto que acabó días antes de esperar en un paso de peatones, de aquellos que dependen exclusivamente de la amabilidad de los conductores sin prisas, o es decir de casi ninguno, para que los ciudadanos de a pie puedan cruzar la calle sin el menor peligro de arrollamiento, pues bien, al parecer esta persona llevaba esperando tan digna acción por parte de algún vehículo más de veinte minutos junto a su señora. El tipo nos dice: “pues cuando me cansé de esperar a que algún hijodeputa nos dejara cruzar cogí a mi mujer del brazo y la empujé para delante a ver si alguno tenía los santos cojones de pillarla, que se iba a enterar.” Y se quedó tan fresco. Sólo se inmutó cuando yo le increpé para manifestarle que se le había puesto cara de cebra, al contarlo. Paso de cebra... ya me entienden ustedes.
Me amenazó con contárselo a nuestro jefe.
Ya nos odiábamos de antes, pero por si acaso, por eso intervine para dejar claro que nuestro odio seguiría adelante.

lunes, 6 de junio de 2011

HACIA TU SEXO










Te ambiciono con la infantilidad del ser
te amo con la innovación de la transparencia
te necesito como el polen a la flor
te sueño cual sabrosa incertidumbre
y te quiero por tu forma de no temer.
Te deseo con el poder de lo inevitable
te deseo como un náufrago lleno de sed
te deseo para tocarte, mi amor...
(¡oh!, penetrarte, sí...)
te deseo buscar por los confines de tu cuerpo
y te deseo lamer todos los poros de tu piel.
Así es, dueña mía, como me siento
al contacto con tu propagado olor
al desencadenante de mi química interna
apaciguada hasta ese momento
trastocado en instante
transformado en impulso
tenido por incontrolable.
Calor indómito casi insoportable
repleto de protuberancia, de mástil, de ardor
indicando un camino recto que me señala hacia ti.
Tú, imán fugaz, atractiva comida
cueva de encantos, cortina de lianas,
de rizados pelos y de fluidos vitales.
De ellos quiero drogarme, abastecerme,
morirme en el peor de los casos,
(empaparme de tus más íntimas partes)
beberlos, olerlos, poseerlos
y llenar tu vacío hueco
en el mejor de ellos.