domingo, 28 de diciembre de 2014

SUELO

                        Suelo.

                        Ni nada más

                        ni nada menos.



                        Con eso me debe bastar.



                        Y procuraré aferrar mis pies

                        con cuerpo enhiesto

                        frente bien erguida

                        mirada lúcida

                        pensamiento álgido

                        corazón caliente

                        y el alma firme.



                        Suelo.

                        Ni nada más

                        ni nada menos.



                        Con eso me ha de bastar.
(A Pedro Salinas)

domingo, 2 de noviembre de 2014

ESTA VIDA ES BELLA (y va por segunda vez)

Vuelvo a introducir un poema que escribí hará unos veinte años, antes de la película de R. Benigni LA VIDA ES BELLA (que quede claro) y que lleva por título el arriba indicado. 
El motivo ha sido este mes de octubre pasado donde en España hemos sufrido el hachazo de la corrupción política más severa. Había decidido escribir un artículo para cagarme en todos los muertos (coincidiendo con la fiesta reciente) de estos mal nacidos que nos piden a los ciudadanos que soportemos recortes en nuestra vida (sociales, económicos, etc ...) mientras ellos se ríen de nuestra desgracia en sus cacerías, juergas y puterío. Pero he preferido recordar que la vida siempre nos depara un futuro mejor. Porque, desde luego, la alternativa es el final de nuestra existencia. 
Y eso, queridos amigos, aún falta mucho para que llegue a la inmensa mayoría de nosotros.



Es un reflejo de esta, ¿dura?, vida,

cantar de ella con esmero debo,

que a brazadas nos arranca de nuevo

y apasiona y engancha, esta movida

entre amoríos errantes, de ella bebo,

y todos con nuestra alma temida

criticándola calmamos herida,

ya con unas pocas palabras me muevo,

y digo: que carentes de derecho

para meternos entre, según y con ella

si al hacerlo se relaja el pecho,

cabe paliarnos alguna querella,

debe ser inmediato el hecho

en proclamar: "esta vida es bella"


jueves, 2 de octubre de 2014

TU BELLEZA FEMENINA


Aquella tarde maravillosa. Como tú. Más de cinco horas haciendo el amor sin parar. Me dijiste: “Eres una máquina de hacer semen”. “Es el amor que te tengo, vida, que no cabe en mi cuerpo” Me convertiste en un animal sexual. Tu tacto, tus besos, tus olores. Tu belleza femenina. Todos aquellos celos por no tenerte aprisionada todo el día, toda la noche, toda la vida… Fóllame otra vez, amor mío… Escuché de nuevo, cuando mis fuerzas comenzaban a odiarme. ¿Cómo no? 
Podría morir vaciado.
Viajar al otro mundo bien lleno de ti.
Después te marchaste, como siempre. 
Con él.
Y supe que perpetuaría aquel momento. A lo largo de toda mi existencia.

jueves, 21 de agosto de 2014

QUÉ DÍA DE FE


Son las ocho de la mañana y dirijo mis pies hacia el hospital de La Fe en Valencia capital. Arrastro un dolor creciente en mi rodilla derecha, hinchada como un melón, que llevo aguantando desde las dos de la madrugada; hora en la que me tomé otras dos pastillas de ibuprofeno, sin resultado apetecible, a pique de que me diera una subida de tensión capaz de hacerme estallar los dos glóbulos blancos de mis atormentados ojos por no poder dormir en toda la noche. Detalle que se confirmará más adelante.

            Tras tres semanas de inflamación y cada vez más inutilizada mi pierna derecha al fin llego al hospital público con gran satisfacción. Es la primera vez que lo visito. Me registro en urgencias y a esperar. Pasan sólo diez minutos y me avisan para consulta de valoración en la Sala de Enfermería. Una muchacha joven y toda vestida de blanco con el último botón de su bata desabrochado me diagnostica. Al distraerme realizo un mal giro y me golpeó la rodilla enferma, ¿dónde si no? La punzada hace que se me salte una lágrima. Le comento que ya visité al Médico de Familia y que la medicación impuesta no surte efecto. También que no había cogido la Baja Laboral pero que en los dos últimos días el problema se había agravado y que por eso estaba en urgencias, sobre todo debido al intenso dolor. La enfermera termina el informe clínico y me despacha hacia la sala de espera. Ahora sí, de verdad, me toca esperar.

La primera hora pasa entretenida. Acudí a la lectura de una revista sobre cine que llevé preparada. La segunda hora me sirvió de repaso a mi vida.

Trataba de recordar cuándo fue la última vez que necesité los servicios de un hospital y enseguida el recuerdo se compinchó con el dolor y se mezclaron. Entonces me percaté que a dos pacientes llegados después de mi los hicieron pasar. Y pasaron a pie, sin ningún gesto de dolor. Bueno, me dije.

Como les decía, el dolor físico se entremezcló con el emocional. Ambos eran míos. ¿Qué hacía en la sala de urgencias de un hospital de una ciudad extraña donde los vínculos sociales estaban jugando al escondite? Está bien, tienes derecho a ponerte enfermo, chico, como todo el mundo. Pero la sensación de fracaso se había apoderado de mi alma. Solo, triste y torpe. Para colmo, sospechaba que a la gente la estaban colando por encima de mi turno. Sospecha acrecentada cuando a una muchacha recién llegada acompañada de su novio, ambos jovencitos, dando gritos a su móvil y ordenando al muchacho que le cambiara el asiento, la llamaron a consulta enseguida.

A las tres horas ya era yo la persona más veterana esperando llamada.

La meditación sobre mi vida dolorosa me había llevado a una conclusión que considero muy acertada: el único culpable de lo que me sucede en la vida soy yo, para lo bueno y para lo malo. Puede que se te quede cara de tonto al reconocerla, pero te hará ser una persona muy honesta y con buen futuro emocional y sentimental. No se trata de ser más listo que los demás, creo, sino de conseguir que los demás sean buenos contigo. Ahora bien, con los hijos de la gran puta no hay quien pueda; hay que abandonarlos, a su suerte.

Ya me cansé de esperar. Una cosa es que yo sea culpable de lo que me ha pasado en los grandes momentos y decisiones de mi vida, y otra, muy alejada, es que alguien me esté perjudicando en un momento concreto. Si ese alguien me está haciendo esperar por algún capricho o despiste, justo cuando mi dolor físico está optando a matrícula, se va a enterar. Hostias.

 Acudo, cojeando sin necesidad de dramatizar ya que el dolor se me notaba en la cara, a solicitar la atención de una enfermera de pasillo. La conmino a que revise mi parte de admisión en urgencias con toda la premura posible y que, por favor, me inyecten algún calmante poderoso: morfina o algo. La enfermera, una mujer bella de unos cincuenta años y muy ducha en el tema, nota mi desazón y mi enfado, aparte de haberme reconocido y recordar que llevo allí más de tres horas, y me promete ocuparse del tema. A los cinco minutos me llaman por los altavoces, por fin, a consulta. No sé si el alivio contribuyó de manera negativa pero mi rabia creció. ¿Qué coño había pasado?

Como no podía ser de otra manera, la maldita consulta está situada al final de un largo pasillo. Acabo de declinar la oferta que me hizo la enfermera de pasillo de proporcionarme una silla para inválidos. Encendí la mecha.

Llamo a la puerta de entrada y una voz femenina me invita a pasar.

 ¿No le parece que hacerme esperar con este dolor es una putada?

La médico, una joven que podría trabajar de modelo, nota mi enfado y me explica que mi expediente había sido catalogado como verde; o, es decir, una persona que no necesita el servicio de urgencias y que va a esperar hasta que se aburran los muertos. Le continúo la conversación catalogando de inútil a aquella persona que me haya incluido en ese régimen, que dicho sea de paso es mi color preferido. Le insisto en que llevo contribuyendo a la Seguridad Social desde antes de que ella naciera. Y, por último, que el líquido que está llenando mi rodilla hay que sacármelo, rápido, sea del color que sea. La médico dice que ella no piensa sacármelo y que ella no clasifica los expedientes.

Pues va a ser un buen momento para que todos salgamos en los periódicos. Y: llamaré a mi sindicato (CC.OO) para que denuncien el percance.

Le repito por tercera vez: según mi experiencia, conmigo mismo, tengo un ataque de gonalgia y que la rodilla se está llenando de ácido úrico a tope.

Cálmese, voy a tomarle la tensión. Me apunta: 22 y 17. Casi nada. Señor, como es nuestra obligación vamos a atenderlo. Tendré que derivarlo a otras instancias para que le estabilicen la tensión y puedan extraerle el líquido.

Bueno, al final se arregló todo. Sospecho que alguien había metido la pata en cuanto a mi expediente. Yo la metí por mi ansiedad. Me disculpé.

En cierta ocasión, alguien me dijo que ante una buena provocación los presuntos culpables no saben frenarse y suelen dar la cara. Qué macarrada.

Una vez en la consulta de Reumatología todo parecía encantador. La médico especialista, también una señora de muy buen ver, me explicó que mi tensión tan alta era debida al disgusto que me había provocado toda la situación, con seguridad, y que me darían algunos tranquilizantes para poder actuar en mi rodilla y realizarme la extracción con jeringuilla sin peligro. Se notaba que había hablado con la médico de urgencias, su colega. Harían todos los esfuerzos posibles para aliviarme cuanto antes. Volví a pedir perdón.

El trato, a partir de ese momento y para todas las visitas futuras, se puede tachar de inmejorable. Para mi, todas las profesionales son muy guapas.



Con mi rodilla recién aliviada y vendada, mi espíritu reconfortado, mi organismo relajado, pretendía encaminarme en busca de la Baja Laboral recomendada con el fin de que la cura fuera lo más efectiva posible.

Mientras esperaba el ascensor, bien asido el informe hospitalario dirigido al Médico de Familia, sentía que el brote de rencor y las ansías de venganza que había sufrido no terminaban de abandonarme del todo. Una vez más.

En cierta ocasión, alguien me dijo que esos brotes antisociales, rencor y venganza, llenan nuestra vida de veneno y que tienen mal remedio pues nunca llegan a cumplirse, pérdida de tiempo, y de hacerlo el mal se vuelve contra ti.

Sí. Aunque también te animan para seguir viviendo, por si te salen bien.



El ascensor se abrió. ¿He dicho que las médicos y enfermeras del hospital de la Fe de Valencia son guapas? Lo que vi, entonces, fue arte puro.

           

            ¡Ojala se muera todo aquél que me quiera joder! Este pensamiento debí expresarlo en voz alta. Una traición del inconsciente. Las puertas terminaron de dar paso del todo. Allí estaba ella. Y allí entré. Solo ante un espíritu celestial.

            Perdone, lamento que haya oído eso. Cuándo deben morir los demás es algo en lo que yo jamás debería de intervenir ni desear. Y agaché la cabeza. Esa especie de ángel blanco me miró penetrantemente. Parecía una enfermera, pero había detalles que podían descartar tal opción. Justo en el momento que comenzó a descender el ascensor (viaje de seis plantas) los tonos metálicos, los tonos ocres, los efectos madera, todos se volvieron blancos. La joven de intensa mirada brillaba más que nada dentro de ese ascensor, con una luz que transmitía la calma más absoluta. Me transfirió tanta bondad que me hizo sentir culpable por todos los malos momentos que le haya podido producir a los demás. La paz que penetró en mi cuerpo era muy viva.

            Entonces, el ascensor paró. Antes de que se abrieran las puertas dos grandes brazos que olían a césped recién segado y regado me abrazaron. Jamás había sentido tanta seguridad y tranquilidad, tanta que llegué a cerrar los ojos. Y escuché, como un susurro, con un tono maternal, a modo de exhortación: “busca, encuentra, da, recibe, abrazos”.

            Avancé mis manos, alargue mis brazos, quería asirme a ese ser para siempre y que me llevará a los cielos. Y lo abarqué, con todas mis fuerzas.

-          ¡Oiga!, ¿qué hace usted? Por el amor de Dios. ¿Por qué me toca?

Vaya. Por lo visto me había abalanzado hacia un señor muy mayor para emparejarme con él. Dos mujeres, que también habían entrado al ascensor, se reían. Debieron notar mi cara de asombro cuando abrí los ojos. Me marché.



El resto del día lo pasé intentando escribir este recuerdo inolvidable.

miércoles, 16 de julio de 2014

REFLEXIÓN ESPIRITUAL

CELESTINE PROPHECY novela y película (las nueve revelaciones)
James Redfiel
1
Estamos volviendo a descubrir que vivimos en un mundo profundamente misterioso, lleno de coincidencias repetitivas y encuentros sincronizados que parecen estar predestinados.
2
Cuantos más despertemos a este misterio crearemos un concepto del mundo completamente nuevo – redefiniendo el universo como energético y sagrado.
3
Descubriremos que todo a nuestro alrededor, toda la materia, está formada y se origina de una energía divina que estamos empezando a ver y a comprender.
4
Desde esta perspectiva podemos ver que los humanos siempre se han sentido inseguros y desconectados de esta fuente sagrada y han intentado nutrirse de energía dominándose unos a otros.
5
La única solución es cultivar una reconexión personal con lo divino, una transformación mística que nos llene de energía y amor infinitos, que amplíe nuestra percepción de la belleza y nos eleve a una conciencia de nuestro yo superior.
6
En esta conciencia podemos liberarnos de nuestro propio hábito para controlar y descubrir una verdad específica, una misión, que hemos venido a compartir para que ayude a la Humanidad a evolucionar hacia este nivel nuevo de realidad.
7
En la consecución de esta misión, podemos descubrir una intuición interior que nos muestre hacia donde ir y qué hacer, y si sólo hacemos interpretaciones positivas derivaría en un fluir de coincidencias que abrirá las puertas para que se revele nuestra misión.
8
Cuando un número suficiente de nosotros entre en este flujo evolutivo, siempre dando energía al yo superior de todos con quienes nos encontramos, crearemos una cultura nueva en la que nuestro cuerpo evolucionará hacia niveles de energía y percepción aún más elevados.
9
De este modo, participamos del largo viaje de la evolución desde el Big Bang hasta el propósito final de la vida: energetizar nuestros cuerpos generación tras generación hasta que entremos en un cielo que todos podamos ver por fin…

lunes, 16 de junio de 2014

FUTURO, PASADO Y PRESENTE somos lo que vivimos


TIEMPO PRESENTE Y TIEMPO PASADO
ESTÁN AMBOS QUIZÁ PRESENTES

EN EL TIEMPO FUTURO

Y EL TIEMPO FUTURO CONVENIDO EN TIEMPO PASADO

SI TODO TIEMPO ES ETERNAMENTE PRESENTE

TODO TIEMPO ES IRREMISIBLE

O DIGAMOS QUE EL FIN PRECEDE AL PRINCIPIO

Y EL FIN Y EL PRINCIPIO ESTUVIERON SIEMPRE AHÍ

Y ANTES DEL PRINCIPIO Y DESPUÉS DEL FIN

Y TODO ES SIEMPRE AHORA.
(T.S. ELLIOT)

La imagen es un tatuaje ejecutado en el antebrazo izquierdo (EXHORTA PASADO / ESCUCHA PRESENTE / APRENDE FUTURO) para resaltar un lema sobre la toma de decisiones. Es decir, comportarse como un historiador de tu propia vida y buscar en el pasado algo que te ayude a decidirte por una opción de futuro, siempre teniendo en cuenta que todo es presente.
Podría mal interpretarse y enfocarlo desde el punto de vista del arrepentimiento. No es así el asunto. No hay nada de lo que arrepentirse, sería absurdo, al igual que hacerlo de las enfermedades.
Ahora bien, sí que da consuelo la acción mental de: "que hubiera sido sí.." Es un acto de la imaginación evocar, más bien crear, otras vidas, otras alternativas para nuestro puro entretenimiento.
Somos lo que vivimos.
Si rebuscar en el pasado va a envalentonarnos para alejarnos en el presente de hechos dolorosos pasados conllevará a nuestro bienestar en el futuro.
Este ejercicio siempre nos hará mas sabios, que no listos.
SUERTE  

viernes, 2 de mayo de 2014

MÁS GRANDES ESTRENOS (IV)

ALIÉN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO
 un extraterrestre muy vicioso detecta al traficante llamado "el cuco" y le roba toda la mercancía sucesivamente...

OCHO AULLIDOS VASCOS
en una entrevista de trabajo en Navarra se exige a los participantye que griten en EUSKERA ocho veces para definir al ganador...

RABO
interpretada por Silvester Capullone...

12 ANOS DE ESCLAVITUD
sodomización de 12 políticas mentirosas y estafadoras por una banda...

VEN HUG
llamada desesperada de una madre a su hijo pequeño: Hugo, desaparecido...

EL HOMBRE QUE MAMABA A LOS CABALLOS
Un jinete frustrado de rodeos emborracha a los caballos de sus contrincantes...

seguirá

jueves, 3 de abril de 2014

PEPE, PEPA y JOSE

Un cortés aroma a café, espesito, atrae las glándulas olorosas de Pepe. Su mujer, bien atenta, se lo sirve con el semblante risueño. Semblante que había mejorado en los últimos días. El Sol se congracia y regala los primeros rayos potentes del día al trasluz. Pepe decide tomarse otra taza y se lo comunica a ella. "Pepa. Ponme otra, joder, digo, por favor". Lo requiere recalcando la mirada sobre una pegatina, de esas de imán, que observa pegada en la puerta de la nevera. No le suena de haberla visto por allí en los últimos tiempos. Es el nombre PEPA, conformado en una flor. Ella es de andares exquisitos. La noche anterior, estuvieron follando durante un buen rato. Un polvo con tesón. Pepe lo tiene para todo. Y ella para ciertas cosas. Y el café vuela, de nuevo, hasta el rincón de la mesa de cocina. Él se enciende otro cigarrillo. Ella no lo mira cuando le sirve otra taza. Anoche, a última hora, sucedió algo causal; o casual, no lo tiene claro. Algo que la tiene sobrecogida, los nervios en la boca del estómago; y, sospecha que, a su marido también. Ese algo que la hace refugiarse, aún más, en el halo de seguridad que rodea a cualquier matrimonio normal, sin tragedias. Ocurrió al termino del acto sexual que cumplimentaron justo después de la película de la tele. Fue un pequeño desliz, de esos que el subconsciente nos brinda siempre en el peor lugar para el caso, el muy jodido. Pepe se toma tres tazas seguidas y no para de fumar. Pepa no quiere sentarse cerca de él, como lo hubiera deseado en una cotidiana normalidad. Llevan diez años casados y no tienen hijos. Se acercan a la cuarentena. Pepe cambia los cafés por la consecución de copitas de ponche. Pepa trata de disimular y limpia la encimera de la cocina. "¿¡Quién es Jose!?" Inquiere él vehemente, y a sabiendas de que esa pregunta no había dejado dormir a Pepa. Esa fue la promesa de unas horas antes. "Déjame dormir, no sé qué dices...hummm... cuando despertemos me lo repites". Él decidió aparcar el tema para ese momento. La eyaculación lo había pasaportado al mundo de los sueños. Ocurrió después de haber oído la palabra Jose, un par de veces. Así lo llamaba Pepa de novios. Cuando ella esquivaba el arrebato sexual de él, y lo consolaba con una masturbación esporádica detrás de la planta alta que adornaba el portal donde residía con sus padres. Anoche, al final, su mujer se la meneó y la pregunta quedó en el aire. Y el sueño en la cama. Ahora ella comprende que hay asuntos del corazón que el cerebro humano nunca debe saber. Y ciertas cosas de la pasión que un marido nunca debe conocer. A eso, algunos, lo llaman incompatibilidad. "¿¡Quién coño es Jose!?" Repite el marido con el aliento ennegrecido. El consciente cognoscitivo en constante lucha con el inconsciente concupiscible, sin poder evitar que lo físico termine por dominar a lo ético. "¿Quién es Jose?, puta. Te crees que soy tonto o ¿¡qué!?" Pepa se encierra en el cuarto de baño. Las curvas de su cuerpo fulguran. Eso siempre ha mantenido a su marido con un ramillete de celos, colgándole de la chepa, desde que la conoció. Lleva reprimiéndoselos tantos años que ya no sabe ni hablar del tema. Entonces, a los pocos segundos abre una nueva botella del maldito alcohol dulce y vuelve a fijarse en la pegatina de la nevera. Y vuelve a beber con ansia. No es la primera vez que él bebe sin mesura. Ella se refugia bajo llave.La pregunta le retumba en los tímpanos como aquella bofetada mal dada de aquel profesor hijoputa. Una pegatina satrapeando el centro de la puerta de su nevera resalta. Ay, Pepa. Y va su mujer y lo llama Jose. ¡Anda!, y ahora a qué viene ese dichoso nombre, no te jode. Y PepeJose sigue bebiendo, para de repente chillar: "¿Por qué te has equivocado de nombre?, cabrona". Pepa le da la réplica y le grita que ese es su nombre, so gilipollas. Y PepeJose le besa el culo a la botella de ponche. Y se la acaba. Comienza a beber cerveza y el estómago termina de revolvérsele. Va y se dirige al fregadero a toda hostia. Tiene una necesidad imperiosa de expulsar todo elemento ajeno a su organismo. Pero no puede expulsar a Jose. Y Pepe escupe el bofe que más adelante Pepa tendrá que limpiar. Ella le abre la puerta y sale a saltos de allí con un mínimo planteamiento metafísico, sobre que la vida es una pota mal echada. Y PepeJosePepe le chilla, entre insultos y amenazas, que le diga, ya de una puñetera vez, lo que desea saber. Y termina de evacuar por la boca una maloliente masa semilíquida con un horrible sabor a café, castigado por los demonios elaboradores del ponche. Y grita: ¿¡Quién cojones es ese Jose!?, malaputa...brrruuuppp. "Pero si eres tú, ¡desgraciado! Estás loco y me estás amargando la vida". Y a JosePepeJose se le queda la lengua pegada en el paladar antes de darse un batacazo contra la plaqueta gránate del suelo de su cuarto de baño.  
Y Pepa, la mujer de Pepe, amante de Jose, no pierde ni un segundo en esconder la pegatina de la nevera. La que le ha regalado su tendero favorito.

miércoles, 12 de marzo de 2014

11M + 10 años

11M, 2004 – MADRID - más de 190 muertos – más de 1500 HERIDOS
EL MAYOR ATENTADO TERRORISTA EN LA HISTORIA DE ESPAÑA

Con 41 años cumplidos, vivía sólo con la compañía de mi gato Mizu. Por aquella época residía en Alcalá de Henares y todos los días laborables que podía me trasladaba hasta la estación de Coslada en un tren de cercanías (CIVIS) en el que no pagaba por ser ferroviario titular, para desde allí acceder hasta la estación de Vicálvaro-Clasificación (RENFE). El 11 de marzo de 2004 YO debía “pillar” un tren, a las 7.37AM que uniría Alcalá de Henares con Puerta-Atocha (MADRID) y que pararía en Torrejón de Ardoz, San Fernando de Henares, Coslada, Vicálvaro cercanías, Santa Eugenia, El Pozo, Entrevías y la mayor estación de cercanías de España: Atocha.
Dicho tren estalló en la estación de El Pozo aprox. a las 8 AM.
La Crónica es de Sonia Aparicio (elmundo.es), marzo de 2004:

Madrid, 11 de marzo de 2004, 7.37 horas. Una bomba explota en un cercanías en la estación de Atocha. Apenas un minuto después se producen otras dos explosiones en el mismo tren. El caos y el desconcierto invaden los andenes y escaleras mecánicas de la terminal. Son las 7.38 cuando explotan otras dos bombas en un convoy en la estación de El Pozo y otra en Santa Eugenia
A las 7.39, cuatro explosiones más destrozan otro tren a 500 metros de Atocha. 
En apenas tres minutos, 10 bombas reescriben la Historia: 
Madrid acaba de sufrir el mayor atentado terrorista perpetrado jamás en España.  
191 muertos y más de 1.500 heridos hacen imposible olvidarlo.

La capital y sus habitantes despiertan entre el caos, los gritos y sirenas que retransmiten las emisoras de radio y el horror de las primeras imágenes que dan las páginas de Internet y las cadenas de televisión. Quienes no estaban allí compartían el dolor y la tragedia de los cientos de estudiantes y trabajadores que ese día, en hora punta, como hacían casi a diario, habían tomado uno de esos cuatro trenes de enlace entre el Corredor del Henares y la capital.


Una ciudad en alerta
Madrid moviliza sus equipos de emergencia; se improvisan hospitales de campaña para atender a víctimas y heridos en plena calle; RENFE suspende el tráfico en todas las líneas con origen o destino a Madrid; también se cortan algunas líneas de Metro; se activa la operación 'jaula'… El centro y los accesos y salidas de la capital están durante horas colapsados.
Los hospitales ponen en marcha el Plan de Emergencia ante catástrofes, mientras la impotencia, la tristeza y la solidaridad emanan de las colas de ciudadanos que acuden masivamente a donar su sangre. El aire se hace irrespirable en el pabellón 6 de Ifema, adonde se van trasladando los cuerpos sin vida de las víctimas para ser identificados por sus familiares. Imposible digerir tanta tragedia.
Faltan sólo tres días de las elecciones generales, y todos los partidos cancelan sus agendas y dan por finalizada la campaña. Por primera vez desde el 23-F, el Rey se dirige a la nación. 
Lo hace para mostrar su solidaridad con las víctimas y pedir:
 "unidad, firmeza y serenidad" en la lucha contra el terrorismo. 
Manifestaciones multitudinarias contra el terrorismo se suceden por todos los rincones del país.

Polémica jornada de reflexión
Buscando culpables, todas las miradas se dirigen hacia ETA, mientras la banda lo desmiente. Y el Gobierno sigue defendiendo esa teoría cuando las primeras pistas obligan a girar el dedo acusador hacia el terrorismo islamista. La tarde del sábado 13 de marzo, jornada de reflexión electoral, tres ciudadanos marroquíes -entre ellos Jamal Zougam, considerado uno de los autores materiales de los atentados- y dos indios saltan a las portadas de los medios de comunicación. Son los primeros detenidos en relación con la masacre.

Esa misma noche, cientos de españoles se manifiestan en las principales ciudades del país. Acusan al Gobierno de manipulación y exigen transparencia. Apenas 12 horas después, los colegios electorales abren sus puertas. El 14 de marzo, España vota marcada por la tragedia. fin

No viajé en ese tren porque comenzaba mi periodo de vacaciones otoñales. El tren estaba predestinado, según posteriores declaraciones de los terroristas apresados, para que estallará en Puerta-Atocha junto al resto de los convoys maldecidos por la ira vengativa, con el fin de dañar el máximo posible de viajeros. Al no resultar en concordancia los tiempos de estacionamiento decidieron que explotara en la estación de El Pozo. Podría haber sido en otro punto kilométrico y también podría haber retrasado mis vacaciones para que coincidieran con la Semana Santa, como era mi idea en un principio, y la muerte, entonces, tendría muchas posibilidades de alcanzarme. Pero como mi conducta en el trabajo pasaba por uno de los momentos más tumultuosos de mi existencia llegué al acuerdo con mi jefe inmediato de que un periodo fuera del entorno laboral iba a ser muy beneficioso para ambos, sobre todo para mí. Y así fue.
Antes de ese fatídico día sucedieron unos hechos calamitosos. En especial que el Sr. Aznar nos metió al pueblo español, en contra de nuestra voluntad altamente manifestada, en la guerra de Irak aliándose con el presidente Busch americano. Que España era objetivo de los fundamentalistas islámicos debido a que piensan que Al-Andalus (yo nací en Andalucía en Granada) les pertenece históricamente, concepto falso y para mentes no demasiado inteligentes, era conocido por los servicios de espionaje. El Sr. Aznar aceleró el proceso del odio hacia España en un 1000%. 
Entonces perdió las elecciones y todo su status político.
            El día 12M, al día siguiente, me desalojaron del gimnasio enfrente de mi domicilio al que acudí de buena mañana para celebrar que alguna energía cósmica me estaba protegiendo últimamente, ya que podría haber sufrido un despido laboral o una muerte súbita, y quería recuperar un estado físico que perdía como si lo tirara por un desagüe. Resultó que la policía halló una furgoneta aparcada sospechosamente que tenía ocultos unos detonadores de bombas así como algún teléfono móvil para hacerlos funcionar. Recuerdo que pensé: “ayer no me cogieron pero estos hijos de puta me están acechando hoy”. A primeros de abril, al terminar de disfrutar mis vacaciones me reincorporé al curro y para mi sorpresa, debido a la enorme extensión de Vicálvaro-Clasificación, me encontré con los trenes dañados, por orden judicial, con la entrada prohibida a su alrededor y con la orden de no acompañar a ningún curioso hasta ellos. Estuve viendo los trenes, al trabajar, durante muchas semanas, no recuerdo ya cuántas. 
Como se entiende mi relación con los atentados del 11M fue bastante estrecha.
            A los dos meses decidí vender mi vivienda, aprovechando la Burbuja Inmobiliaria y el excelente precio que me hicieron y marcharme de Madrid en busca de la playa. Cuando me acordaba de los atentados la verdad es que lo que más me apetecía del mundo era acudir a los ahorros y castigarlos bizarramente.
Más adelante al gobierno socialista de Zapatero le estalló la Burbuja Inmobiliaria, en el 2008, y se advino la Crisis Financiera con un desastre económico y social sin precedentes. Probablemente de no ser por aquellos días tan convulsos yo ahora sería propietario de un piso invendible (era un 3º sin ascensor) y anclado.
Y sin un puto euro, casi seguro.
Pero eso ya es otra historia. SUERTE.

viernes, 14 de febrero de 2014

San VALENTÍN es un señor muy románticO

Any escucha un pájaro cantar y recuerda los besos de su abuela. Todos comentan sobre ella que es muy guapa. Que es simpática. Y es muy joven. Any tiene dieciséis años y estudia un curso preuniversitario. Se conoce de su contento, extra, debido a que pasado mañana es el día de S. Valentín. Es el día de los enamorados y es sabedora que recibirá algún premio por parte de los  demás chicos. Los que tanto la miran en clase. Ella ya ha sembrado la correspondiente semilla.
- Me hace tanta ilusión el día de los enamorados, siempre me regalan alguna cosa... ¡es tan romántico! Saldré a pasear con alguno de los chicos  que me regalen.
_Sus compañeros de clase han recibido la misiva.
_El día anterior a la festivalera jornada, todos los compañeros quedan en la entrada del instituto. Eso se logra mediante una comunicación a través de la pizarra. Aquellos mensajes que se dejan escritos, sin autor firmante, pero que al cabo todo el mundo sabe quién los ha escrito.
_Han sido Any y dos compañeras más. Han preparado una apuesta para ver cuál de ellas recibe más sorpresas. Más tarde pasearan por el parque cercano y atenderán unos momentos a los chicos, y después... bueno, después quizá se enamoren de alguno. 
_Any deja que su mente vuele como una niña con alas de algodón. Ella es morenita y alta. Es risueña y se teñirá el pelo, para la ocasión, de rojo carmesí.
2
_El Sol acompaña en el día 14 de Febrero; ése es un buen regalo, la cálida temperatura. Ello favorece para que todos se vistan con ropa ligera. Y las chicas con faldita. Y Any con la falda más ceñida inimaginable, debajo: unas medias transparentes pero muy oscuras.
_Las tres amigas acceden a sus compañeros de clase en una esquina de la puerta principal. Casi todos llevan gafas de sol. Están guapísimos y radiantes. Y también se persona el más guapo de la clase, encima lleva un paquete de grande como una caja de zapatos y con un envoltorio llamativo y de colorines. Todas caen en la cuenta, enseguida, que debía de ser un regalo muy especial.
- Fíjate, igual son unos zapatos y todo. Cómo me los regale a mí... me parece que dejaré que me desvirgue... jajija.
_Expresa la amiga rubia de Any. Se ha pintarrajeado la cara de forma especial y lo ha hecho a escondidas y ahora dice que se iba a retocar. Pasa cerca del chico, del fastuoso regalo, y lo mira con un brillo en sus ojos que sería capaz de reflejarlo la frente.
_Any también lo mira. 
_La tercera amiga se fija en un muchacho que la traía loca desde el principio del curso. El muchacho valiente es el primero en ofrecer su regalo. En cuestión de dos minutos son los primeros en marcharse al parque. El chico va diciendo que ha traído algo especial para fumar. "Unos cigarrillos de mezcla, de los que fuma su hermano mayor, que se los ha robado".  Se marchan. Allí los esperarían.
_También se comienzan a mover, directos al parque, una serie de chicos y chicas que no portan regalo alguno. Ellos pagaran unas litronas, como atención especial por S. Valentín. "¡Bien!", gritan la mayoría.
_El chico guapo deja el regalo encima de un pequeño saliente de mármol, espera a que se concentren, más, las personas en ese rincón. Son unos diez y los obsequios empiezan a llegar a las manos de las ilusionadas chicas. A los pocos minutos ya solamente queda el deseado paquete, "ah, si fueran unos zapatos", del indeciso. Any y su amiga rubia esperan a que se decida por una de las dos. Están solos.
_Los tres cruzan sus miradas, compenetradas y compinchadas por ese instinto seductor al que sospechan todos que están jugando. 
_De pronto, Any nota unos golpecitos en su columna vertebral. Alguien la increpa.
_Es otro compañero de los últimos de la clase. Uno con el que apenas había cruzado unos saludos o alguna pregunta temática sobre algún oscuro apunte de los de matemáticas.
- Toma Any, como hoy es fiesta y... bueno, tengo esto para ti. Cógelo, anda, que me da un poco de corte pero es mejor que acercarme cuando estés sola, ¿verdad? - El recién llegado se ruboriza.
- ¿¡A ver, a ver, ¿qué es!?. - Y ofreció su mano derecha, la guapa niña.
_Recibe un sobrecito, con lo que pretendía y parecía ser una diminuta carta. "Ohhhh", exclama Any, con una terrible desilusion en sus ojos. Es un paquete demasiado pequeño.
_No obstante lo abre intrigada.
- Es un poema, ¡mira, mira! - Exclamó dirigiéndose a su compañera de seducciones.
_En esto, el muchacho del gran regalo le da el paquete a la rubia. Ésta lo abraza con avidez manual y le propina un beso en la cara al aludido. Se coge de su brazo y se encaminan al parque. 
_Any se lleva un tremendo disgusto y no puede evitar soltar una lágrima y no puede evitar un pequeño temblor de manos. No puede evitar dejar caer el sobrecito del compañero poeta y ponerse las manos en la cara. Y Any sale corriendo sintiéndose la noña más despechada del mundo.
_Su tierno compañero recoge el sobrecito y lo abre ....quisiera poder ofrecerte el mundo... quisiera poder regalarte un barco enorme... quisiera que tu paciencia fuera tan enorme como mi amor...... 
_El chico se cansa de leer el poema, al cual le salpica una lágrima de odio. Y lo tira al suelo.
_Any se marcha a su casa muy dolorida.
_Any ama el día de S. Valentín, porque es muy romántica.
_Ella aprende que San Valentín es accionista de EL CORTE INGLES.

martes, 21 de enero de 2014

LOS GOZNES DE LA PASIÓN


Vendaval claro de brisas opacas,
arrollador,
enemigo de los tranquilos goznes
y de ellos el ganador.

Pasión desorbitada
encubridora ¿!de qué¡?
Qué ocultas ¿¡qué!?,
qué te ciega
sin saber y sin querer.
¿Dónde tu sueño?
borrado y fugaz
de tu cuerpo trémulo
tembloroso
y de tu mente
ya incapaz de pensar.

Los goznes malheridos                                         
que te piden a gritos:
¿qué hacer?;
en tu aliento
aquélla,
la palabra,
esperando...
                       
Destino, ¿cruel?,
Bienvenido en este rato de soledad.
Bien agradecido
mi corazón
te corresponderá.
Una y otra vez
los apretaré,
esos nuestros goznes,
a sabiendas
sin dudarlo
con una tuya noble mirada
no dudaré,
en romperlos,
si con ello
para perpetuidad 
te conseguiré.