lunes, 7 de agosto de 2017

La hija de Enya

La madre Tierra ejerció su derecho de defensa ante la agresión de la Humanidad. Ordenó a la naturaleza, la que el Hombre creyó suya, redistribuir la vida en la biósfera. En especial de la del Ser Humano.

Año 2020. El agua de las zonas más pobladas comenzó a incubar un agente patógeno mortal para la ciudadanía. Nunca para los animales. 

En las partes menos pobladas y desérticas surgió una planta muy especial, con capacidad para ofrecer, a la gente, cuanto necesitaban para sobrevivir. Comenzó así la Gran Diáspora. El Cataclismo Adagio.

Los ricos trataron de almacenar agua pura y vendérsela a los pobres a cambio de trabajar para ellos. Otra nueva esclavitud, pero esta vez fallida. Sólo requería la subsistencia buscar la milagrosa planta parida por Enya, y vivir (sobrevivir, mejor) juntos.

La civilización retrocedió hasta la prehistoria, casi…

Año 2220. Enya, volverá a intervenir…

sábado, 17 de junio de 2017

UNA CAPRICHOCITA CITA

Dos tipos madrileños charlan en la barra de su bar habitual, el local de encuentro de a diario. Son dos treintañeros del tipo trabajador, o es decir dos hombrecitos medianamente bien conservados de pelo corto y vestidos con cierta categoría y limpieza. Podrían pasar por hermanos.
Unos privilegiados para los tiempos que corren, con tanta mierda y tanta crisis.
El lenguaje es directo, eficaz y compadrado.
- ¿Cómo te fue el asunto del otro día con aquella chica, tronch...?
- Pues ya te digo, colego, es una tipa bastante amena.
- Además, está buenísima. Te lo digo yo, que entiendo de eso.
- A ti como te gustan todas no hay problema para calificar a alguna.
- Claro, que cómo tú vas por la vida rechazándolas…
Al parecer uno de estos dos había medio conquistado a una vecina del barrio, conocida de toda la vida. Pero se tenían “calado” el uno al otro.
- La piva es muy fácil de contentar pero está buscando el amor más que otro rollo pasajero de ésos que tanto nos gustan a nosotros.
- Pero, ¿te la tiraste o no?
- No… no. Sólo me dejó besuquearla y abrazarla al despedirnos. Me fui para casa más caliente que el sillín de una ciclista. Hemos quedado para dentro de un rato.
- Y ahora cuando la veas cómo te lo vas a montar, colegui.
- Pues tenía un plan para ejecutar muy molón. Resulta que para que no se me notaran tanto las ganas de meterle mano, que siempre tengo además, me he masturbado en la ducha antes de venir hacia aquí.
- Muy bien, chico, una excelente idea.
- No lo creas tanto. He perdido el interés por verla, joder. Jejeje...
- Jejeje.. Ya te entraran ganas otra vez de aquí a un rato, tío.
Sí, eso sí.

sábado, 4 de febrero de 2017

PIVA DEGOMITANDO AMOR

¿Qué ven ustedes?
Una muchacha regurgitando corazones de su interior.
¿Por qué?
Ahí va mi hipótesis:
Es una muchacha española de cuarenta y tantos años. Tiene las tetas caídas y ningún dinero para realzarlas. Con 16 años se "echó" novio sin que mediara amor de por medio. Es razonable, ella no podía saber qué coño es el amor. Pero había que tener novio. Ese novio que anuló su etapa final adolescente. Aunque ese muchacho, llámese como quiera, fue el amante perfecto. Follar y nada más. Para qué preocuparse de otros asuntos (cultura, formación, sociabilizar...) si con hacer el amor (en realidad es follar) y mostrar los encantos ya valía. Ese primer novio se convirtió en cabeza de una lista larga que, por supuesto, ella nunca reconocería ante su futuro marido. Ése que ha comenzado a vivir en compañía de otra mujer mucho más joven. Ella con veinte años no contemplaba la idea de estar sola y menos cuando sus amigas también practicaban el rechazo de la soledad con un novio al lado. Ahora la soledad busca hueco en su interior y para ello debe desalojar materia pesada (los corazones arrojados al suelo).
Esta muchacha (ustedes pueden ponerle nombre si lo prefieren) ahora contempla la idea de volver a juntarse con un hombre (un machito, vamos) sin que haya amor de por medio o estar sola. Pero no sabe estar sola, porque a la edad en la que podía practicar dicha soledad con buen provecho la desperdició por "lucir" novio. En fin, creo haberme explicado.
Yo le diría a esa muchacha desengañada de lo que ella cree que es amor y, por supuesto (faltaría más sobre todo si consulta a alguna amiga en situación parecida) no es culpable de nada.
La culpa siempre es del hombre con el que ha convivido. Un cabrón.
Me voy a atrever con un consejo para animarla:
No te preocupes siempre te quedaran los cuarentones borrachuzos.
POSTDATA: muchacha ya no puedes recuperar la adolescencia pero sí desarrollar aquello que no hiciste cuando tuviste la oportunidad: cultura, formación, sociabilizar...
SALUD y SUERTE.