lunes, 7 de agosto de 2017

La hija de Enya

La madre Tierra ejerció su derecho de defensa ante la agresión de la Humanidad. Ordenó a la naturaleza, la que el Hombre creyó suya, redistribuir la vida en la biósfera. En especial de la del Ser Humano.

Año 2020. El agua de las zonas más pobladas comenzó a incubar un agente patógeno mortal para la ciudadanía. Nunca para los animales. 

En las partes menos pobladas y desérticas surgió una planta muy especial, con capacidad para ofrecer, a la gente, cuanto necesitaban para sobrevivir. Comenzó así la Gran Diáspora. El Cataclismo Adagio.

Los ricos trataron de almacenar agua pura y vendérsela a los pobres a cambio de trabajar para ellos. Otra nueva esclavitud, pero esta vez fallida. Sólo requería la subsistencia buscar la milagrosa planta parida por Enya, y vivir (sobrevivir, mejor) juntos.

La civilización retrocedió hasta la prehistoria, casi…

Año 2220. Enya, volverá a intervenir…

1 comentario:

MANUELO dijo...

Sigamos jugando con el fuego, sigamos...