lunes, 7 de agosto de 2017

La hija de Enya

La madre Tierra ejerció su derecho de defensa ante la agresión de la Humanidad. Ordenó a la naturaleza, la que el Hombre creyó suya, redistribuir la vida en la biósfera. En especial de la del Ser Humano.

Año 2020. El agua de las zonas más pobladas comenzó a incubar un agente patógeno mortal para la ciudadanía. Nunca para los animales. 

En las partes menos pobladas y desérticas surgió una planta muy especial, con capacidad para ofrecer, a la gente, cuanto necesitaban para sobrevivir. Comenzó así la Gran Diáspora. El Cataclismo Adagio.

Los ricos trataron de almacenar agua pura y vendérsela a los pobres a cambio de trabajar para ellos. Otra nueva esclavitud, pero esta vez fallida. Sólo requería la subsistencia buscar la milagrosa planta parida por Enya, y vivir (sobrevivir, mejor) juntos.

La civilización retrocedió hasta la prehistoria, casi…

Año 2220. Enya, volverá a intervenir…

sábado, 17 de junio de 2017

UNA CAPRICHOCITA CITA

Dos tipos madrileños charlan en la barra de su bar habitual, el local de encuentro de a diario. Son dos treintañeros del tipo trabajador, o es decir dos hombrecitos medianamente bien conservados de pelo corto y vestidos con cierta categoría y limpieza. Podrían pasar por hermanos.
Unos privilegiados para los tiempos que corren, con tanta mierda y tanta crisis.
El lenguaje es directo, eficaz y compadrado.
- ¿Cómo te fue el asunto del otro día con aquella chica, tronch...?
- Pues ya te digo, colego, es una tipa bastante amena.
- Además, está buenísima. Te lo digo yo, que entiendo de eso.
- A ti como te gustan todas no hay problema para calificar a alguna.
- Claro, que cómo tú vas por la vida rechazándolas…
Al parecer uno de estos dos había medio conquistado a una vecina del barrio, conocida de toda la vida. Pero se tenían “calado” el uno al otro.
- La piva es muy fácil de contentar pero está buscando el amor más que otro rollo pasajero de ésos que tanto nos gustan a nosotros.
- Pero, ¿te la tiraste o no?
- No… no. Sólo me dejó besuquearla y abrazarla al despedirnos. Me fui para casa más caliente que el sillín de una ciclista. Hemos quedado para dentro de un rato.
- Y ahora cuando la veas cómo te lo vas a montar, colegui.
- Pues tenía un plan para ejecutar muy molón. Resulta que para que no se me notaran tanto las ganas de meterle mano, que siempre tengo además, me he masturbado en la ducha antes de venir hacia aquí.
- Muy bien, chico, una excelente idea.
- No lo creas tanto. He perdido el interés por verla, joder. Jejeje...
- Jejeje.. Ya te entraran ganas otra vez de aquí a un rato, tío.
Sí, eso sí.

sábado, 4 de febrero de 2017

PIVA DEGOMITANDO AMOR

¿Qué ven ustedes?
Una muchacha regurgitando corazones de su interior.
¿Por qué?
Ahí va mi hipótesis:
Es una muchacha española de cuarenta y tantos años. Tiene las tetas caídas y ningún dinero para realzarlas. Con 16 años se "echó" novio sin que mediara amor de por medio. Es razonable, ella no podía saber qué coño es el amor. Pero había que tener novio. Ese novio que anuló su etapa final adolescente. Aunque ese muchacho, llámese como quiera, fue el amante perfecto. Follar y nada más. Para qué preocuparse de otros asuntos (cultura, formación, sociabilizar...) si con hacer el amor (en realidad es follar) y mostrar los encantos ya valía. Ese primer novio se convirtió en cabeza de una lista larga que, por supuesto, ella nunca reconocería ante su futuro marido. Ése que ha comenzado a vivir en compañía de otra mujer mucho más joven. Ella con veinte años no contemplaba la idea de estar sola y menos cuando sus amigas también practicaban el rechazo de la soledad con un novio al lado. Ahora la soledad busca hueco en su interior y para ello debe desalojar materia pesada (los corazones arrojados al suelo).
Esta muchacha (ustedes pueden ponerle nombre si lo prefieren) ahora contempla la idea de volver a juntarse con un hombre (un machito, vamos) sin que haya amor de por medio o estar sola. Pero no sabe estar sola, porque a la edad en la que podía practicar dicha soledad con buen provecho la desperdició por "lucir" novio. En fin, creo haberme explicado.
Yo le diría a esa muchacha desengañada de lo que ella cree que es amor y, por supuesto (faltaría más sobre todo si consulta a alguna amiga en situación parecida) no es culpable de nada.
La culpa siempre es del hombre con el que ha convivido. Un cabrón.
Me voy a atrever con un consejo para animarla:
No te preocupes siempre te quedaran los cuarentones borrachuzos.
POSTDATA: muchacha ya no puedes recuperar la adolescencia pero sí desarrollar aquello que no hiciste cuando tuviste la oportunidad: cultura, formación, sociabilizar...
SALUD y SUERTE.

domingo, 4 de diciembre de 2016

DIEZ FRASES DE MUJERES A HOMBRES

A continuación, las 10 frases más usadas por las mujeres con sus parejas:


1.- Soy virgen: todo lo virgen que se pueda. Las mujeres tienen la idea que con los hombres todo lo que digas puede y será usado en su contra. Y como algo que les hace mal es la inseguridad y la comparación con los otros que pudieron estar en su vida. Si no se puede decir que se es virgen, pues acotar la lista de amantes, regla de oro.


2.- Te creo y confío plenamente en ti: que los hombres son mentirosos no es ninguna novedad, y ellas desconfiadas por naturaleza, tampoco. El grupo de entrevistadas ecomienda que lo mejor es morderse las dudas y hacerles creer que les crees.


3.- Estoy agotadísima, llego a casa y me acuesto a dormir: las mujeres, por supuesto, también requieren su propio espacio para juntarse con las amigas, salir un rato, tomar un trago y finalmente sentirse aún vigentes en el mercado de la conquista. De esta forma ellas salen con sus amigas sin pelearse con sus parejas porque prefieren salir.

4.- Me gustaste desde el primer momento que te vi: el hombre es lo más inseguro que hay, así que siempre que se le afirme que desde el primer momento gustó, o que llamó la atención o cualquier cosa, menos que pasó inadvertido.

5.- No soy celosa: mujeres y hombres somos celosos por naturaleza, pero no ser celópata: huyen despavoridos.

6.- Eres el único: es que al hombre le fascina que lo adulen y a la mujer no le cuesta nada darle en el gusto. Siempre decirle que es el único, que jamás podría haber otro y sobre todo, en caso de una infidelidad, irse con el secreto a la tumba.

7.- Jamás he fingido un orgasmo contigo: éste y todos los ítems que tengan que ver con el acto sexual resultan particularmente relevantes para los varones, ya que en juego está nada menos que su ego.

8.- No importa, a cualquiera le puede pasar: si en pleno momento de pasión al novio no se le “activa” el sistema, o peor aún, su “activación” es tan fugaz como decepcionante, no queda otra que acogerse al instinto maternal.

9.- El clásico dolor de cabeza: es igual a "no quiero tener sexo contigo ahora". A veces va acompañado de "Yo también me muero de ganas, pero este dolor me está matando", o cambiar el malestar: una que generalmente no falla es decir que estás en "esos días”.

10.- Es un amigo, somos como hermanos y encima, es gay: las mujeres cuando quieren, pueden ser caraduras. Y claro, en ocasiones es cierto que es sólo un amigo con derecho a hacer chistes, pero a veces es un potencial amante.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

TWITTERANDO IV


MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 1 nov.
El matón de patio de colegio acabó sólo y con su homosexualidad agazapada, mientras tanto su hijo maltrataba a su mujer...

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 10 oct.
Él me dijo que ella no cubría sus necesidades sexuales porque se había convertido en una mujer no deseable después de 20 años. El hijoputa.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 8 oct.
Ella me dijo que él le había dado demasiada libertad y que por eso se había enamorado de otro y que por eso le había puesto los cuernos. Jo!

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 30 sept.
El dueño del loro enjaulado dice orgulloso que cuánto lo quiere pues cada vez que lo vé lo saluda. "Mecagoentodostusmuertos", clama el loro.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 23 sept.
Todo camino comienza con un primer paso. ¿Pero alguna vez nos preguntamos cuándo dar ese primer paso? Porque quizá hallemos un hoyo primero.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 16 sept.
Si te pones metas humildes tu frustración, de no conseguirlas, será más fácil de asimilar. Así hasta que acabes disfrutando sólo del camino

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 13 sept.
¡CUIDADO! Escuchar: TE QUIERO; puede significar: A PARTIR DE AHORA DEBES HACER LO QUE A MI ME BENEFICIE

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 10 sept.
Quizá existan más personas en el UNIVERSO. Pero que tengan un PLANETA como LA TIERRA tan BELLO. sería IMPOSIBLE.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 30 ago.
El HIPÓCRITA dice: "nunca te mentiría" y le respondió el MENTIROSO: "lo sé

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 14 ago.
La gran Linterna Amarilla que el Universo regaló a la Tierra.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 10 ago.
¿Cómo se llama un griego impotente?: YOYANO KOPULO

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 7 ago.
"Así la tengo" Exposición de Mariano ante la pregunta sobre su opinión de la película CINCUENTA SOMBRES DE "BREY"


MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 5 ago.
¿Quién es peor?: aquél que hace menos mal o aquél que hace más bien. Mi conclusión te la puedo explicar si lo deseas. SALUD y SUERTE

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 29 jul.
"Tú no hables que lo hagan los demás, que se equivoquen ellos" Se lo creyó. Todo empezó a irle mal pero siguió con el consejo de su madre

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 26 jul.
El primer paso inicia el camino. Sin duda. Pero entonces llega la encrucijada y hay que elegir. ¿Otro primer paso, quizá? Así todo el rato.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 24 jul.
Mis pensamientos sobre hechos pasados de ti viajan por el Universo. Deseo que nunca se enfrenten a los tuyos.


MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 17 jul.
¿Qué es mejor?: Escuchar: TE QUERRÉ SIEMPRE o INTENTARÉ QUERERTE SIEMPRE. La segunda promesa es más real, ¿no os parece?

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 15 jul.
Tu conciencia avanza hacia ti. Es irremediable. Esquivarla sólo supondrá que te remate poco antes de que mueras. Hipócrita, humano/a.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 30 jun.
Una vez alguien me dijo que debía fiarme de las personas. Y me fie de él. Se le olvidó decirme que no todos son personas.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 25 jun.
El político profesional, que quizá siga siendo ignorante, se marcha a trabajar prometiéndole a su mujer que ya no le será nunca más infiel.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 12 jun.
Me hizo el amor con su mirada en presencia de su marido. Tiempo después lo repitió con un amigo en mi presencia. Entonces, recomenzó todo.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 10 jun.
Toda la vida "comiéndome marrones" y sin acostumbrarme. ¿Y tú?

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 5 jun.
Por vuestra culpa gobernará el PP. Hicisteis el idiota en las últimas negociaciones. Los Independentistas nos traicionarán

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 2 jun.
Dile a un hipócrita que lo es. Lo convertirás en un mentiroso. Y todo le dará igual

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 28 may.
Si de verdad tuviera talento sería menos soberbia, dijo la escritora novel. (gesto de humildad)

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 24 may.
Somos culpables de todo lo que nos sucede. Ahora, si hubiera menos hijos de puta a nuestro alrededor lo seríamos mucho menos. SALUD y SUERTE

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 21 may.
El hombre Invisible perdió su trabajo como espía debido a su flatulencia, por pedorro

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 16 may.
FAMILIA DIRECTA, FAMILIA INDIRECTA, CUIDADORES, PROFESORES, AMIGOS sin elegir, AMIGOS ELEGIDOS, PRIMER AMOR: pilares fundamentales.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 15 may.
Les hemos ganado (ESPAÑA) tanto al deporte que nunca nos votarán en EUROVISIÓN los países del ESTE. Encima la CHAMPION otra vez a ganarla

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 11 may.
La tristeza es un estado pasajero. Es como el hambre que calmamos comiendo. Ella se calma con recuerdos de hechos alegres del pasado

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 10 may.
La chica se enamoró perdidamente y sufriía por no ser correspondida. Nadie le dijo que eso sucede. Sí le habían explicado como debía FOLLAR.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 6 may.
Si pretendes ser el mejor la lucha no tiene fin. Trata de ser lo mejor que puedas y sólo lucharás contra ti.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 6 may.
¿Por qué no se crea un sillón en blanco en el hemiciclo de los diputados si se consiguieran las papeletas suficientes como para ello?

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 4 may.
El primer "flojo" de la humanidad inventó la rueda

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 1 may.
Alguien dijo que si los políticos no hubieran cobrado hasta que llegaran a un acuerdo, aunque fuera breve, estarían como todos los curritos

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 19 abr.
Quizá llegue el día en que todos los hombres y mujeres sean iguales. Siempre que nuestro planeta resista al Ser Humano..

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 17 abr.
"¿Quiere usted mirar mis tetas?"; "claro, señora, pero ¿por qué?, replica el policía. "¡EL PERRO!, ¡EL PERRO!,

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 13 abr.
La joven política iba para estrella del rock pero su talento no acompañó. Ahora es portavoz de un partido político. Le encantan los mítines.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 6 abr.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 3 abr.
El primer humano fue una australopiteca que lloró al ver morir a su compañero de forma trágica

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 28 mar.
Érase una vez una chica tan monógama, tan monógama, tan monógama, que decidió quedarse soltera.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 23 mar.
RELATO para LA MEJOR ACTRIZ EUROPEA. Ya mismo te conceden otro ÓSCAR. Un besazo

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 17 mar.                         
¿Dónde va nuestra sombra en la oscuridad? Prefiero no saberlo.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 9 mar.
Anhelamos aquello que no tenemos ante el desprecio de lo que ya poseemos.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 29 feb.
La verdad no tiene dueño y desaparece entre la bruma de los recuerdos.

MANOLO M. HUERTAS@mequitaslavida 20 feb.
"No me fío ni de tu sombra", le dije al tipo. "Será de la tuya", contestó. "No, no. De la mía sí que me fío", le repliqué al chivato

martes, 2 de agosto de 2016

ESPERANDO UN RESPIRO

1
            Es un viernes cualquiera de un otoño corriente. El edificio de la Torre de Madrid se alza majestuoso, como siempre, vigilando su calle: la Gran Vía. El bullicio en la entrada es ingente. La Plaza de España se prepara para las muchas citas que va a recoger. Hay una multitud casi abrumadora de personas por todas esas sendas cercanas de asfalto y adoquines. Es la capital preparándose para la "marcha". El vestíbulo de la Torre, un pie para 37 plantas, es un ajetreado vaivén de trabajadores que lo abandonan; alternándose los visitantes que ya llegan, con la ilusión de la cita. El paso presuroso delataría nuevamente las reuniones que cada cual tiene en compromiso. Los cuatro ascensores trabajan constantemente en baile, sinuoso, y una burla de luces que van indicando la posición de cada uno de ellos. El viaje hasta arriba es dilatado. La antigüedad de estos trastos mecánicos contribuye a ello. Y así lo sabía Amparo. En buena cantidad de ocasiones los había utilizado. Es una persona que viaja a menudo y ese detalle le lleva a subir a las oficinas de IBERIA para obtener los billetes que necesita para sus desplazamientos. Pero en esta ocasión subirá hasta el final, no obstante su cita es en la terraza, sita en la última planta. Ha quedado con uno de sus jefes, con el que mantiene una relación de varios años; como amantes esporádicos. Él está casado y eligen sitios dentro de la popularidad pública pero con la suficiente discreción para sus personas más conocidas. Y la esquiva de algunos cotillas. Ella es una buena secretaría, soltera y cuarentona. Está de muy buen ver diría alguien.
            "A ver si le gusta el modelo que me he comprado. Ya sabrá que lo he metido en los gastos fluctuantes. Bueno es igual, lo hecho… hecho está". Piensa Amparo mientras sigue a la espera de la llegada de uno de los cacharros voladores. Estos se movían en un recorrido corto desde hacía un buen rato entre las oficinas intermedias. Viste Amparo un conjunto de falda y chaqueta a juego, estrecho y de color rojo, de parecido tinte al de su peinado. "Quizás me lleve a tomar una copa al JOY antes de ir al hotel, porque hoy me apetece, o quizá me regale uno de esos teléfonos móviles que tanto le están gustando a la gente". Ella sola se ameniza la espera.
            En ese momento se le acerca alguien por detrás. Se gira. Observa a un metro una persona de aspecto monumental. Es Antonia y disfruta de un cuerpo soberbio. 
            Antonia tenía pensado bajarse con su cliente a una de las habitaciones del hotel cercano. Le pensaba cobrar cien mil pesetas por atenderlo toda la noche. Había quedado a las ocho en punto. Los pantalones ceñidos negros, con una chaquetilla roja ajustada y la melena morena suelta al viento la sitúan como una mujer que podría ser deseada por cualquier hombre, o mujer quizá, en cualquier momento. Desde luego. Una moza perfecta para un papel secundario en la película Show Girl.
            Por la puerta accede nuestra tercera protagonista. Susana, de unos veinte años; poco más o menos. En los bancos junto a las estatuas de D. Quijote y Sancho Panza había quedado con varios de sus amigos y amigas. No recordaba con exactitud la hora de su cita. Está un poco colocada. Es habitual consumidora de hachís desde hace un par de años. Con sus amigos pensaba ir a dar una vuelta por la zona céntrica de baretos en Malasaña, a menos de diez minutos de allí. Al marcar el reloj de la Torre las ocho y comprobar que por allí no aparecía ninguno de sus amigos se dio cuenta de que se hallaba nadando sobre un estúpido error. Se había equivocado de hora. Sus compañeros de estudios deberían llegar más tarde.
            "Vaya marrón y ahora que hago. Tronko, no veas, ¿¡No!?" Le falta todavía una hora para su cita. Empezó a cavilar, lo poco que su estado le permitía. "¡Ya sé!, voy a subir a lo alto de la Torre y observo  Madrid un rato, que hace mucho que no lo hago". "¡Cómo mola! Con todas las luces que debe haber". Fue lo primero que se la pasó por la cabeza, a la muchacha. Cuando llega a la altura del ascensor, les dice a las mujeres que allí estaban aguardándolo:
- Oye tronkas, ¿Me dais fuego, o qué? – Espeta mientras mira con más fijeza a Amparo.
- No tengo, señorita… chica. ¿No pensará fumar adentro? - Contesta la aludida, algo ofendida.
- Me lo voy a fumar aquí de una calada sólo. ¡No te jode! ¿Tienes tú? - Le dijo entonces a Antonia, propinándole una intensa mirada escudriñadora; de arriba a abajo.                  - Sí toma, pero luego lo apagas, ¿sí o no?
- Vaya país de reprimidas. Bueno, venga.
Finalizó la fumadora con un brillo colorado en sus ojos.
            El ascensor bajó. Se abrieron las puertas y apareció una señora mayor, gorda y todo sudorosa y con un enfado tremendo:
- ¿Quién ha sido la guapa que ha llamado al ascensor?, ¿¡Eh!, Eh!? No me ha dado tiempo a apretar el dichoso botón. Si yo iba para arriba. ¿¡Eh, Eh!?  Este es el ascensor más lento del mundo. ¡Mecagoensupadre!
Se paró, balbuceó, resopló y refunfuñó durante unos segundos.
            Pasaron las tres dentro del ascensor. Susana soltó una gran carcajada. Antonia pulsó el mando del último piso y Amparo piensa: "Vaya viajecito, y encima van todas hasta el final", viendo que nadie pulsa ningún botón más de la botonera.
            En efecto tenía razón la señora gorda. El ascensor subía lentísimo. Un parpadeo constante de la luz del techo indica que algo no funciona todo lo bien que debería, para colmo. El aire acondicionado seguía el mismo ritmo. Un TOSHIBA antiguo que ya tendría que haber sido reparado en alguna ocasión. Un pobre aparato que parecía sufrir una condena más eterna que la de Sísifo, arriba y abajo, arriba y abajo, y que expresaba, con los intermitentes estertores de aire frío que expulsaba, que no moriría tan fácil sin luchar hasta el final. Todas comprendieron al momento el enfado de la señora gorda, disculpándola en buena medida. Iban a pasar mucho calor, sin duda.
            Antonia se quita la chaqueta al primer síntoma de agobio. Iba muy maquillada y si  comenzaba a sudar, aunque fuera un poquito, se le estropearía toda la cara. Dejó ver su esplendoroso pecho, realzado por uno de esos sostenes sexys.
Amparo no puede evitar pensar:
            "Vaya tetas. Qué envidia. Mira que las tiene empinadas la tía. Seguro que las tiene operadas. Claro, ¡si no de qué! Ya con su edad las tendría caídas. A mí en esto no me pueden engañar. Si no fuera por el miedo que me da, yo también me hubiera operado hace tiempo. Pero desde lo que le pasó a aquella muchacha no me fío..."
            Se miran las cuatro, las unas a las otras. El calor empieza a ser insoportable.
            "Y la niña esta no hace más que fumar. Cualquiera le dice algo, es capaz de hacer alguna locura. Mira que ojos lleva. Parece un sapo". Sigue Amparo con sus pensamientos.
            A Susana se le empieza a cambiar la cara. Entre el calor y el colocón que lleva el mareo va a ser inminente. "Hay que mala me estoy poniendo creo que voy a devolver. No veas como suda la tía gorda ésta". 
            El ascensor hizo un movimiento muy brusco y arrancó otra vez, con el parpadeo cada vez más pronunciado. Todas se balancearon y entrechocaron. "Mira el vejestorio este como me mira. Se cree que no me doy cuenta. Se estará muriendo de envidia. Seguro que va a algún sitio a ponerle los cuernos al marido. Yo para estas cosas tengo mucho ojo. Claro se cepillará a otro vejestorio y la tendrá como una marquesa. Yo en cambio tengo que atenderlos a todos. Qué suerte tienen algunas" 
Esto es de Antonia.
            La señora gorda estaba a punto de reventar de calor. No podía articular palabra aunque quisiera: "Éstas no tienen problema. Están delgadas. Harán gimnasia y deportes de esos raros que ahora les ha dado por practicar. Si tuvieran que atender un marido y cuatro hijos ya veríamos el deporte que harían. Y esta que pinta puta tiene. Será de las caras. No tiene nunca que fregar ni nada. En la tele he visto que viven bien. Se van con los que quieren, les cobran y luego los echan. Estas han entendido bien la vida. Y la otra, ya se le está cayendo el "rímel". Qué se fastidie. Y la niña se está poniendo blanca".
Seguían mirándose todas de soslayo. El ascensor, completamente lleno de humo, se transforma poco a poco en un pequeñísimo antro abarrotado de todo tipo de fragancias y sensaciones. De pronto la luz deja de parpadear; y se enciende otra pequeña de emergencia: " ¡Mierda!" Piensan todas. El miedo iba a hacer su aparición en cualquier momento. Un fuerte traqueteo seguido de un tirón, otro traqueteo, y otro tirón y finalmente una parada en seco. "¡¡AAAAAAAARRGHH!!"
            El grito fue unánime. Se abrazaron las cuatro en una piña humana, muy humana. La gorda les dio arropo a las otras tres. Se mezclaron los aromas y los sudores. Pero se sintieron protegidas: "Dios mío", se oía constantemente, aparte de otros rezos. Susana al ser la más pequeña quedó atrapada en el medio, que era lo único que le faltaba.
            Se encendieron las luces. El ascensor comenzó a subir de nuevo. Quedaban pocos pisos. Aunque para todas ellas pareciera que el tiempo se hubiera parado. Sensación que a más de una le resultaba muy familiar.
Se vieron todas las caras tan cerca que sus rasgos se deformaron en sus mentes. Pegaron un salto hacia atrás todas a la par; despeinadas y maltrechas. Se separaron de un grácil brinco; aquélla que pudo. Cada una comenzó a peinarse y arreglarse a su manera. Las cuatro volvieron a su posición inicial. Susana, aliviada y recuperada vio la falda de Amparo: "Vaya pota le he echado. A ver si no se da cuenta. ¡Ay!, qué mala que me estoy poniendo”
            "Cómo he podido abrazarme a este putón. Qué alta y guapa es. Seguro que cobra mucho. La niña esta parece que se ha recuperado". Piensa Amparo.
"A ver si llego a tiempo. Vaya un olor me han dejado estas tías. Vaya viajecito". Piensa Antonia mirando su reloj.
2
            Al fin llega el ascensor a su destino. Y el final es bastante sencillo: las puertas se abrieron lentamente y entró una bocanada de aire fresco que les dio la vida a todas. Entonces el TOSHIBA, el aparato aerotérmico, comenzó a funcionar con normalidad como si les deseara mucha suerte a todas.  
            Y salieron a todo trapo, cada una para un lado, sin volver la vista atrás, como en la salida de un Grand Prix.
Excepto durante el segundo en el que intercambiaron una compinche mirada.