miércoles, 27 de agosto de 2008

EL REMOLINO




Mater natura, viva y muerta, en el arropo existencial de todos...
Inter vivos.
Seres embutidos en tu sabiduría, cierta.
Aquí, en tus dominios duraderos de exquisitos placeres, y constantes, a lo largo del camino perecedero. Vueltas, vueltas, vueltas y más vueltas. La tierra, el mundo, el cosmos, la sangre... El ser humano al cazador captura, el cazador a la presa acecha que ésta hacia otra represa y el hombre que a sí... se apresa.
Del suelo directo arriba, más arriba, surge la molécula violentamente empujada a la superficie donde nuevamente se impulsará en situación trampolínea en un paseo libre e ingrávido, que acaba arrojada ayuso, para abajo, más abajo, ¡al suelo!
Al comienzo... ab initio con la explosión gigantesca... dei gratia a cuya danza bailaron los planetas... ex abrupto jóvenes y voluntariosos alrededor de las estrellas.
El sinuoso contacto hacia la vida, aguardando aquélla con su abrazo bien agarrado, en los inerciáticos giros, y más giros, que quiere acabar: ¿cómo?; ¿dónde?; ¿cuándo?
Ese remolino de rocas ardientes cobijo imperioso de todo y de nada al que nuestra movible alma fuerte se aferra... y esperanzada.

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