Un amanecer sombrío en La Costa del Sol esperaba a los recién casados para caminar por la orilla revuelta. A unos metros, una patera asomó entre las olas. Un migrante, cansado y mojado, levantó la vista. Se miraron sin verse. Se saludaron sin saludo. Y sin hablar el día les dijo: adelante.
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1 comentario:
Publicado en la revista UTOPÍA en MÁLAGA.
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