miércoles, 16 de julio de 2014

REFLEXIÓN ESPIRITUAL

CELESTINE PROPHECY novela y película (las nueve revelaciones)
James Redfiel
1
Estamos volviendo a descubrir que vivimos en un mundo profundamente misterioso, lleno de coincidencias repetitivas y encuentros sincronizados que parecen estar predestinados.
2
Cuantos más despertemos a este misterio crearemos un concepto del mundo completamente nuevo – redefiniendo el universo como energético y sagrado.
3
Descubriremos que todo a nuestro alrededor, toda la materia, está formada y se origina de una energía divina que estamos empezando a ver y a comprender.
4
Desde esta perspectiva podemos ver que los humanos siempre se han sentido inseguros y desconectados de esta fuente sagrada y han intentado nutrirse de energía dominándose unos a otros.
5
La única solución es cultivar una reconexión personal con lo divino, una transformación mística que nos llene de energía y amor infinitos, que amplíe nuestra percepción de la belleza y nos eleve a una conciencia de nuestro yo superior.
6
En esta conciencia podemos liberarnos de nuestro propio hábito para controlar y descubrir una verdad específica, una misión, que hemos venido a compartir para que ayude a la Humanidad a evolucionar hacia este nivel nuevo de realidad.
7
En la consecución de esta misión, podemos descubrir una intuición interior que nos muestre hacia donde ir y qué hacer, y si sólo hacemos interpretaciones positivas derivaría en un fluir de coincidencias que abrirá las puertas para que se revele nuestra misión.
8
Cuando un número suficiente de nosotros entre en este flujo evolutivo, siempre dando energía al yo superior de todos con quienes nos encontramos, crearemos una cultura nueva en la que nuestro cuerpo evolucionará hacia niveles de energía y percepción aún más elevados.
9
De este modo, participamos del largo viaje de la evolución desde el Big Bang hasta el propósito final de la vida: energetizar nuestros cuerpos generación tras generación hasta que entremos en un cielo que todos podamos ver por fin…

lunes, 16 de junio de 2014

FUTURO, PASADO Y PRESENTE somos lo que vivimos


TIEMPO PRESENTE Y TIEMPO PASADO
ESTÁN AMBOS QUIZÁ PRESENTES

EN EL TIEMPO FUTURO

Y EL TIEMPO FUTURO CONVENIDO EN TIEMPO PASADO

SI TODO TIEMPO ES ETERNAMENTE PRESENTE

TODO TIEMPO ES IRREMISIBLE

O DIGAMOS QUE EL FIN PRECEDE AL PRINCIPIO

Y EL FIN Y EL PRINCIPIO ESTUVIERON SIEMPRE AHÍ

Y ANTES DEL PRINCIPIO Y DESPUÉS DEL FIN

Y TODO ES SIEMPRE AHORA.
(T.S. ELLIOT)

La imagen es un tatuaje ejecutado en el antebrazo izquierdo (EXHORTA PASADO / ESCUCHA PRESENTE / APRENDE FUTURO) para resaltar un lema sobre la toma de decisiones. Es decir, comportarse como un historiador de tu propia vida y buscar en el pasado algo que te ayude a decidirte por una opción de futuro, siempre teniendo en cuenta que todo es presente.
Podría mal interpretarse y enfocarlo desde el punto de vista del arrepentimiento. No es así el asunto. No hay nada de lo que arrepentirse, sería absurdo, al igual que hacerlo de las enfermedades.
Ahora bien, sí que da consuelo la acción mental de: "que hubiera sido sí.." Es un acto de la imaginación evocar, más bien crear, otras vidas, otras alternativas para nuestro puro entretenimiento.
Somos lo que vivimos.
Si rebuscar en el pasado va a envalentonarnos para alejarnos en el presente de hechos dolorosos pasados conllevará a nuestro bienestar en el futuro.
Este ejercicio siempre nos hará mas sabios, que no listos.
SUERTE  

viernes, 2 de mayo de 2014

MÁS GRANDES ESTRENOS (IV)

ALIÉN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO
 un extraterrestre muy vicioso detecta al traficante llamado "el cuco" y le roba toda la mercancía sucesivamente...

OCHO AULLIDOS VASCOS
en una entrevista de trabajo en Navarra se exige a los participantye que griten en EUSKERA ocho veces para definir al ganador...

RABO
interpretada por Silvester Capullone...

12 ANOS DE ESCLAVITUD
sodomización de 12 políticas mentirosas y estafadoras por una banda...

VEN HUG
llamada desesperada de una madre a su hijo pequeño: Hugo, desaparecido...

EL HOMBRE QUE MAMABA A LOS CABALLOS
Un jinete frustrado de rodeos emborracha a los caballos de sus contrincantes...

seguirá

jueves, 3 de abril de 2014

PEPE, PEPA y JOSE

Un cortés aroma a café, espesito, atrae las glándulas olorosas de Pepe. Su mujer, bien atenta, se lo sirve con el semblante risueño. Semblante que había mejorado en los últimos días. El Sol se congracia y regala los primeros rayos potentes del día al trasluz. Pepe decide tomarse otra taza y se lo comunica a ella. "Pepa. Ponme otra, joder, digo, por favor". Lo requiere recalcando la mirada sobre una pegatina, de esas de imán, que observa pegada en la puerta de la nevera. No le suena de haberla visto por allí en los últimos tiempos. Es el nombre PEPA, conformado en una flor. Ella es de andares exquisitos. La noche anterior, estuvieron follando durante un buen rato. Un polvo con tesón. Pepe lo tiene para todo. Y ella para ciertas cosas. Y el café vuela, de nuevo, hasta el rincón de la mesa de cocina. Él se enciende otro cigarrillo. Ella no lo mira cuando le sirve otra taza. Anoche, a última hora, sucedió algo causal; o casual, no lo tiene claro. Algo que la tiene sobrecogida, los nervios en la boca del estómago; y, sospecha que, a su marido también. Ese algo que la hace refugiarse, aún más, en el halo de seguridad que rodea a cualquier matrimonio normal, sin tragedias. Ocurrió al termino del acto sexual que cumplimentaron justo después de la película de la tele. Fue un pequeño desliz, de esos que el subconsciente nos brinda siempre en el peor lugar para el caso, el muy jodido. Pepe se toma tres tazas seguidas y no para de fumar. Pepa no quiere sentarse cerca de él, como lo hubiera deseado en una cotidiana normalidad. Llevan diez años casados y no tienen hijos. Se acercan a la cuarentena. Pepe cambia los cafés por la consecución de copitas de ponche. Pepa trata de disimular y limpia la encimera de la cocina. "¿¡Quién es Jose!?" Inquiere él vehemente, y a sabiendas de que esa pregunta no había dejado dormir a Pepa. Esa fue la promesa de unas horas antes. "Déjame dormir, no sé qué dices...hummm... cuando despertemos me lo repites". Él decidió aparcar el tema para ese momento. La eyaculación lo había pasaportado al mundo de los sueños. Ocurrió después de haber oído la palabra Jose, un par de veces. Así lo llamaba Pepa de novios. Cuando ella esquivaba el arrebato sexual de él, y lo consolaba con una masturbación esporádica detrás de la planta alta que adornaba el portal donde residía con sus padres. Anoche, al final, su mujer se la meneó y la pregunta quedó en el aire. Y el sueño en la cama. Ahora ella comprende que hay asuntos del corazón que el cerebro humano nunca debe saber. Y ciertas cosas de la pasión que un marido nunca debe conocer. A eso, algunos, lo llaman incompatibilidad. "¿¡Quién coño es Jose!?" Repite el marido con el aliento ennegrecido. El consciente cognoscitivo en constante lucha con el inconsciente concupiscible, sin poder evitar que lo físico termine por dominar a lo ético. "¿Quién es Jose?, puta. Te crees que soy tonto o ¿¡qué!?" Pepa se encierra en el cuarto de baño. Las curvas de su cuerpo fulguran. Eso siempre ha mantenido a su marido con un ramillete de celos, colgándole de la chepa, desde que la conoció. Lleva reprimiéndoselos tantos años que ya no sabe ni hablar del tema. Entonces, a los pocos segundos abre una nueva botella del maldito alcohol dulce y vuelve a fijarse en la pegatina de la nevera. Y vuelve a beber con ansia. No es la primera vez que él bebe sin mesura. Ella se refugia bajo llave.La pregunta le retumba en los tímpanos como aquella bofetada mal dada de aquel profesor hijoputa. Una pegatina satrapeando el centro de la puerta de su nevera resalta. Ay, Pepa. Y va su mujer y lo llama Jose. ¡Anda!, y ahora a qué viene ese dichoso nombre, no te jode. Y PepeJose sigue bebiendo, para de repente chillar: "¿Por qué te has equivocado de nombre?, cabrona". Pepa le da la réplica y le grita que ese es su nombre, so gilipollas. Y PepeJose le besa el culo a la botella de ponche. Y se la acaba. Comienza a beber cerveza y el estómago termina de revolvérsele. Va y se dirige al fregadero a toda hostia. Tiene una necesidad imperiosa de expulsar todo elemento ajeno a su organismo. Pero no puede expulsar a Jose. Y Pepe escupe el bofe que más adelante Pepa tendrá que limpiar. Ella le abre la puerta y sale a saltos de allí con un mínimo planteamiento metafísico, sobre que la vida es una pota mal echada. Y PepeJosePepe le chilla, entre insultos y amenazas, que le diga, ya de una puñetera vez, lo que desea saber. Y termina de evacuar por la boca una maloliente masa semilíquida con un horrible sabor a café, castigado por los demonios elaboradores del ponche. Y grita: ¿¡Quién cojones es ese Jose!?, malaputa...brrruuuppp. "Pero si eres tú, ¡desgraciado! Estás loco y me estás amargando la vida". Y a JosePepeJose se le queda la lengua pegada en el paladar antes de darse un batacazo contra la plaqueta gránate del suelo de su cuarto de baño.  
Y Pepa, la mujer de Pepe, amante de Jose, no pierde ni un segundo en esconder la pegatina de la nevera. La que le ha regalado su tendero favorito.

miércoles, 12 de marzo de 2014

11M + 10 años

11M, 2004 – MADRID - más de 190 muertos – más de 1500 HERIDOS
EL MAYOR ATENTADO TERRORISTA EN LA HISTORIA DE ESPAÑA

Con 41 años cumplidos, vivía sólo con la compañía de mi gato Mizu. Por aquella época residía en Alcalá de Henares y todos los días laborables que podía me trasladaba hasta la estación de Coslada en un tren de cercanías (CIVIS) en el que no pagaba por ser ferroviario titular, para desde allí acceder hasta la estación de Vicálvaro-Clasificación (RENFE). El 11 de marzo de 2004 YO debía “pillar” un tren, a las 7.37AM que uniría Alcalá de Henares con Puerta-Atocha (MADRID) y que pararía en Torrejón de Ardoz, San Fernando de Henares, Coslada, Vicálvaro cercanías, Santa Eugenia, El Pozo, Entrevías y la mayor estación de cercanías de España: Atocha.
Dicho tren estalló en la estación de El Pozo aprox. a las 8 AM.
La Crónica es de Sonia Aparicio (elmundo.es), marzo de 2004:

Madrid, 11 de marzo de 2004, 7.37 horas. Una bomba explota en un cercanías en la estación de Atocha. Apenas un minuto después se producen otras dos explosiones en el mismo tren. El caos y el desconcierto invaden los andenes y escaleras mecánicas de la terminal. Son las 7.38 cuando explotan otras dos bombas en un convoy en la estación de El Pozo y otra en Santa Eugenia
A las 7.39, cuatro explosiones más destrozan otro tren a 500 metros de Atocha. 
En apenas tres minutos, 10 bombas reescriben la Historia: 
Madrid acaba de sufrir el mayor atentado terrorista perpetrado jamás en España.  
191 muertos y más de 1.500 heridos hacen imposible olvidarlo.

La capital y sus habitantes despiertan entre el caos, los gritos y sirenas que retransmiten las emisoras de radio y el horror de las primeras imágenes que dan las páginas de Internet y las cadenas de televisión. Quienes no estaban allí compartían el dolor y la tragedia de los cientos de estudiantes y trabajadores que ese día, en hora punta, como hacían casi a diario, habían tomado uno de esos cuatro trenes de enlace entre el Corredor del Henares y la capital.


Una ciudad en alerta
Madrid moviliza sus equipos de emergencia; se improvisan hospitales de campaña para atender a víctimas y heridos en plena calle; RENFE suspende el tráfico en todas las líneas con origen o destino a Madrid; también se cortan algunas líneas de Metro; se activa la operación 'jaula'… El centro y los accesos y salidas de la capital están durante horas colapsados.
Los hospitales ponen en marcha el Plan de Emergencia ante catástrofes, mientras la impotencia, la tristeza y la solidaridad emanan de las colas de ciudadanos que acuden masivamente a donar su sangre. El aire se hace irrespirable en el pabellón 6 de Ifema, adonde se van trasladando los cuerpos sin vida de las víctimas para ser identificados por sus familiares. Imposible digerir tanta tragedia.
Faltan sólo tres días de las elecciones generales, y todos los partidos cancelan sus agendas y dan por finalizada la campaña. Por primera vez desde el 23-F, el Rey se dirige a la nación. 
Lo hace para mostrar su solidaridad con las víctimas y pedir:
 "unidad, firmeza y serenidad" en la lucha contra el terrorismo. 
Manifestaciones multitudinarias contra el terrorismo se suceden por todos los rincones del país.

Polémica jornada de reflexión
Buscando culpables, todas las miradas se dirigen hacia ETA, mientras la banda lo desmiente. Y el Gobierno sigue defendiendo esa teoría cuando las primeras pistas obligan a girar el dedo acusador hacia el terrorismo islamista. La tarde del sábado 13 de marzo, jornada de reflexión electoral, tres ciudadanos marroquíes -entre ellos Jamal Zougam, considerado uno de los autores materiales de los atentados- y dos indios saltan a las portadas de los medios de comunicación. Son los primeros detenidos en relación con la masacre.

Esa misma noche, cientos de españoles se manifiestan en las principales ciudades del país. Acusan al Gobierno de manipulación y exigen transparencia. Apenas 12 horas después, los colegios electorales abren sus puertas. El 14 de marzo, España vota marcada por la tragedia. fin

No viajé en ese tren porque comenzaba mi periodo de vacaciones otoñales. El tren estaba predestinado, según posteriores declaraciones de los terroristas apresados, para que estallará en Puerta-Atocha junto al resto de los convoys maldecidos por la ira vengativa, con el fin de dañar el máximo posible de viajeros. Al no resultar en concordancia los tiempos de estacionamiento decidieron que explotara en la estación de El Pozo. Podría haber sido en otro punto kilométrico y también podría haber retrasado mis vacaciones para que coincidieran con la Semana Santa, como era mi idea en un principio, y la muerte, entonces, tendría muchas posibilidades de alcanzarme. Pero como mi conducta en el trabajo pasaba por uno de los momentos más tumultuosos de mi existencia llegué al acuerdo con mi jefe inmediato de que un periodo fuera del entorno laboral iba a ser muy beneficioso para ambos, sobre todo para mí. Y así fue.
Antes de ese fatídico día sucedieron unos hechos calamitosos. En especial que el Sr. Aznar nos metió al pueblo español, en contra de nuestra voluntad altamente manifestada, en la guerra de Irak aliándose con el presidente Busch americano. Que España era objetivo de los fundamentalistas islámicos debido a que piensan que Al-Andalus (yo nací en Andalucía en Granada) les pertenece históricamente, concepto falso y para mentes no demasiado inteligentes, era conocido por los servicios de espionaje. El Sr. Aznar aceleró el proceso del odio hacia España en un 1000%. 
Entonces perdió las elecciones y todo su status político.
            El día 12M, al día siguiente, me desalojaron del gimnasio enfrente de mi domicilio al que acudí de buena mañana para celebrar que alguna energía cósmica me estaba protegiendo últimamente, ya que podría haber sufrido un despido laboral o una muerte súbita, y quería recuperar un estado físico que perdía como si lo tirara por un desagüe. Resultó que la policía halló una furgoneta aparcada sospechosamente que tenía ocultos unos detonadores de bombas así como algún teléfono móvil para hacerlos funcionar. Recuerdo que pensé: “ayer no me cogieron pero estos hijos de puta me están acechando hoy”. A primeros de abril, al terminar de disfrutar mis vacaciones me reincorporé al curro y para mi sorpresa, debido a la enorme extensión de Vicálvaro-Clasificación, me encontré con los trenes dañados, por orden judicial, con la entrada prohibida a su alrededor y con la orden de no acompañar a ningún curioso hasta ellos. Estuve viendo los trenes, al trabajar, durante muchas semanas, no recuerdo ya cuántas. 
Como se entiende mi relación con los atentados del 11M fue bastante estrecha.
            A los dos meses decidí vender mi vivienda, aprovechando la Burbuja Inmobiliaria y el excelente precio que me hicieron y marcharme de Madrid en busca de la playa. Cuando me acordaba de los atentados la verdad es que lo que más me apetecía del mundo era acudir a los ahorros y castigarlos bizarramente.
Más adelante al gobierno socialista de Zapatero le estalló la Burbuja Inmobiliaria, en el 2008, y se advino la Crisis Financiera con un desastre económico y social sin precedentes. Probablemente de no ser por aquellos días tan convulsos yo ahora sería propietario de un piso invendible (era un 3º sin ascensor) y anclado.
Y sin un puto euro, casi seguro.
Pero eso ya es otra historia. SUERTE.

viernes, 14 de febrero de 2014

San VALENTÍN es un señor muy románticO

Any escucha un pájaro cantar y recuerda los besos de su abuela. Todos comentan sobre ella que es muy guapa. Que es simpática. Y es muy joven. Any tiene dieciséis años y estudia un curso preuniversitario. Se conoce de su contento, extra, debido a que pasado mañana es el día de S. Valentín. Es el día de los enamorados y es sabedora que recibirá algún premio por parte de los  demás chicos. Los que tanto la miran en clase. Ella ya ha sembrado la correspondiente semilla.
- Me hace tanta ilusión el día de los enamorados, siempre me regalan alguna cosa... ¡es tan romántico! Saldré a pasear con alguno de los chicos  que me regalen.
_Sus compañeros de clase han recibido la misiva.
_El día anterior a la festivalera jornada, todos los compañeros quedan en la entrada del instituto. Eso se logra mediante una comunicación a través de la pizarra. Aquellos mensajes que se dejan escritos, sin autor firmante, pero que al cabo todo el mundo sabe quién los ha escrito.
_Han sido Any y dos compañeras más. Han preparado una apuesta para ver cuál de ellas recibe más sorpresas. Más tarde pasearan por el parque cercano y atenderán unos momentos a los chicos, y después... bueno, después quizá se enamoren de alguno. 
_Any deja que su mente vuele como una niña con alas de algodón. Ella es morenita y alta. Es risueña y se teñirá el pelo, para la ocasión, de rojo carmesí.
2
_El Sol acompaña en el día 14 de Febrero; ése es un buen regalo, la cálida temperatura. Ello favorece para que todos se vistan con ropa ligera. Y las chicas con faldita. Y Any con la falda más ceñida inimaginable, debajo: unas medias transparentes pero muy oscuras.
_Las tres amigas acceden a sus compañeros de clase en una esquina de la puerta principal. Casi todos llevan gafas de sol. Están guapísimos y radiantes. Y también se persona el más guapo de la clase, encima lleva un paquete de grande como una caja de zapatos y con un envoltorio llamativo y de colorines. Todas caen en la cuenta, enseguida, que debía de ser un regalo muy especial.
- Fíjate, igual son unos zapatos y todo. Cómo me los regale a mí... me parece que dejaré que me desvirgue... jajija.
_Expresa la amiga rubia de Any. Se ha pintarrajeado la cara de forma especial y lo ha hecho a escondidas y ahora dice que se iba a retocar. Pasa cerca del chico, del fastuoso regalo, y lo mira con un brillo en sus ojos que sería capaz de reflejarlo la frente.
_Any también lo mira. 
_La tercera amiga se fija en un muchacho que la traía loca desde el principio del curso. El muchacho valiente es el primero en ofrecer su regalo. En cuestión de dos minutos son los primeros en marcharse al parque. El chico va diciendo que ha traído algo especial para fumar. "Unos cigarrillos de mezcla, de los que fuma su hermano mayor, que se los ha robado".  Se marchan. Allí los esperarían.
_También se comienzan a mover, directos al parque, una serie de chicos y chicas que no portan regalo alguno. Ellos pagaran unas litronas, como atención especial por S. Valentín. "¡Bien!", gritan la mayoría.
_El chico guapo deja el regalo encima de un pequeño saliente de mármol, espera a que se concentren, más, las personas en ese rincón. Son unos diez y los obsequios empiezan a llegar a las manos de las ilusionadas chicas. A los pocos minutos ya solamente queda el deseado paquete, "ah, si fueran unos zapatos", del indeciso. Any y su amiga rubia esperan a que se decida por una de las dos. Están solos.
_Los tres cruzan sus miradas, compenetradas y compinchadas por ese instinto seductor al que sospechan todos que están jugando. 
_De pronto, Any nota unos golpecitos en su columna vertebral. Alguien la increpa.
_Es otro compañero de los últimos de la clase. Uno con el que apenas había cruzado unos saludos o alguna pregunta temática sobre algún oscuro apunte de los de matemáticas.
- Toma Any, como hoy es fiesta y... bueno, tengo esto para ti. Cógelo, anda, que me da un poco de corte pero es mejor que acercarme cuando estés sola, ¿verdad? - El recién llegado se ruboriza.
- ¿¡A ver, a ver, ¿qué es!?. - Y ofreció su mano derecha, la guapa niña.
_Recibe un sobrecito, con lo que pretendía y parecía ser una diminuta carta. "Ohhhh", exclama Any, con una terrible desilusion en sus ojos. Es un paquete demasiado pequeño.
_No obstante lo abre intrigada.
- Es un poema, ¡mira, mira! - Exclamó dirigiéndose a su compañera de seducciones.
_En esto, el muchacho del gran regalo le da el paquete a la rubia. Ésta lo abraza con avidez manual y le propina un beso en la cara al aludido. Se coge de su brazo y se encaminan al parque. 
_Any se lleva un tremendo disgusto y no puede evitar soltar una lágrima y no puede evitar un pequeño temblor de manos. No puede evitar dejar caer el sobrecito del compañero poeta y ponerse las manos en la cara. Y Any sale corriendo sintiéndose la noña más despechada del mundo.
_Su tierno compañero recoge el sobrecito y lo abre ....quisiera poder ofrecerte el mundo... quisiera poder regalarte un barco enorme... quisiera que tu paciencia fuera tan enorme como mi amor...... 
_El chico se cansa de leer el poema, al cual le salpica una lágrima de odio. Y lo tira al suelo.
_Any se marcha a su casa muy dolorida.
_Any ama el día de S. Valentín, porque es muy romántica.
_Ella aprende que San Valentín es accionista de EL CORTE INGLES.

martes, 21 de enero de 2014

LOS GOZNES DE LA PASIÓN


Vendaval claro de brisas opacas,
arrollador,
enemigo de los tranquilos goznes
y de ellos el ganador.

Pasión desorbitada
encubridora ¿!de qué¡?
Qué ocultas ¿¡qué!?,
qué te ciega
sin saber y sin querer.
¿Dónde tu sueño?
borrado y fugaz
de tu cuerpo trémulo
tembloroso
y de tu mente
ya incapaz de pensar.

Los goznes malheridos                                         
que te piden a gritos:
¿qué hacer?;
en tu aliento
aquélla,
la palabra,
esperando...
                       
Destino, ¿cruel?,
Bienvenido en este rato de soledad.
Bien agradecido
mi corazón
te corresponderá.
Una y otra vez
los apretaré,
esos nuestros goznes,
a sabiendas
sin dudarlo
con una tuya noble mirada
no dudaré,
en romperlos,
si con ello
para perpetuidad 
te conseguiré.

jueves, 26 de diciembre de 2013

TERTULIANOS ECONOMISTAS FRAUDULENTOS

Imagínense al Hombre del Tiempo de la Tele, lo invitan a un programa televisivo como tertuliano para hablar sobre el clima. Este señor sólo se limitare a describir la situación actual del planeta sin aportar el más mínimo gesto que nos indique que de verdad conoce el tema a fondo a no ser que le pongan un mapa de isobaras y lo defina con un lenguaje algo técnico. ¿Nos importa de verdad esa explicación? Lo que queremos es que nos diga claramente que ropa vamos a necesitar en los próximos días y en qué zonas. Este hombre tiene las manos atadas ya que el clima no depende del ser humano en un enorme porcentaje, hay fuerzas mayores que en esto nos superan. Pero sí valoraríamos una eficaz previsión por su parte como comunicador. Una previsión que nos proponga preparar el “paraguas” muy a tiempo y evitar, entre otras cosas, que malgastemos nuestros ahorros en unas vacaciones fallidas. Ese ser es beneficioso para todos, ¿verdad?
Ahora viene la analogía con los tertulianos economistas, asesores financieros, profesores de Económicas, y jefes en jubilación política. Estos tertulianos, caraduras, suelen tener en el currículum casi todo el bagaje propuesto en la frase anterior. No debo ser preciso en esto, ya se me entiende. Estos tiparracos, últimamente van acompañados de una pizarra explicativa. ¿Pero qué es exactamente lo que nos explican?
Esto es: se limitan a decir que la Crisis Financiera ha surgido por fuerzas mayores (los Mercados). Es decir, una gran tormenta creada en mitad del océano. Que gran parte de culpa se ha debido al consumo exagerado de la población (por tener un inmueble, vamos). O sea, por vivir a la orilla de ese océano. Y dicha crisis fomentada por un abuso del préstamo bancario. O, no construir los inmuebles con fuertes cimientos para así lucir las fachadas.
CRISIS FINANCIERA: La Tormenta destruye la costa y el bienestar.
Pues bien, de una forma u otra los fraudulentos tertulianos economistas describen ese suceso durante varios años que dura el clímax de la crisis.
Aportan soluciones generales, como los líderes políticos en mítines, REDUCIR GASTOS (eso es lo primero que recomiendan a los empresarios que bajan sus ingresos. El problema es a lo qué se considera gasto dispensable: las nóminas y por consiguiente a despedir); TRABAJAR MÁS Y COBRAR MENOS; y todo tipo de reformas que benefician al empresario, más o menos golfo, pero beneficiado hasta el fin.
¿Y saben por qué?
Porque la inmensa mayoría de ellos son asesores en ingeniería financiera de los empresarios que invierten en Bolsa. Por eso, para ellos los trabajadores son indispensables (que, por cierto, son los que soportan el consumo poblacional y, por ende, los productos de los empresarios) ya que no invierten en su negocio y no les aportarían las golosas comisiones por asesoramiento financiero que SÍ les ceden los empresarios. El empresario no debe reducir sus ingresos bajo ningún concepto.
Una mierdapincháenunpalo para todos ellos.
Es como si el del tiempo estuviera pagado por los hoteles vacacionales. ¿Creen que este tipo pronosticaría lluvia alguna vez? Pues No. Se limitaría a decir que hay posibilidades de lluvia. Algo que todo nacido sabe.
De modo que estos tertulianos pueden verse como humoristas a cuyas palabras no hay que tener en cuenta excepto para el cachondeo y tener firme que se ríen de nosotros, y no al revés que es lo que debería ser.
Y no resulta difícil hacerlo debido a que todos ellos (los estafadores tertulianos economistas, por si lo han olvidado), claramente los de las derechas que son los que tienen el dinero bien agarrado tradicionalmente, desarrollan una declamación torpe, rara, irrisoria, no entendible.
Parecen tontosdelapolla hablando. Prueben a enfocarlos de esta forma y verán que bien se lo pasan. Por fin sirven para algo a favor de las clases bajas y media: les harán reír.
SUERTE.

domingo, 3 de noviembre de 2013

UNA CUESTIÓN MUY HIGIÉNICA (II) (+18)

El tipo se fija en las blancas bragas de la muchacha; son grandes, amplias y cubren todas sus partes íntimas de sobra. Le recuerdan a las que se le veían, en la adolescencia, a sus vecinitas al saltar a la comba.
La chica clava sus pupilas con los ojos entreabiertos y mirada picarona hacia el hombre. Ella agita su negra melena, cabello muy suelto y recién peinado. Apenas cumplidos los treinta años es una hermosa joven cuya folclórica vestimenta de mendiga la afeaba. Se sube la falda hasta el ombligo para descubrirle sus encantos femeninos, al tipo. Se le vislumbran unos pechos pequeños pero muy bien puestos, al cielo. ¿Te gustan? Joder, sí. ¿Qué significa: joder? Lo que me gustaría que hiciéramos los dos ahora mismo en mi cama de matrimonio. Ah, ya sé, lo que quieres es follarme. Claro, pero podríamos empezar haciendo el amor.
Siéntate aquí, reclama él, que te voy a dar el mejor beso de tu vida. Así sucede, con la falda remangada se aposenta junto a él con los muslos abiertos como si quisiera airearse el monte de Venus. Él la abraza con su izquierda y con la derecha le palpa el coño por encima de las bragas mientras la besa en los labios regalándole un breve mordisquito antes de meterle la lengua. Ella responde al beso girando su cuerpo para favorecer el roce de sus tetitas contra el pecho del tipo y aprovecha para devolverle el mordisco. Ahora la postura es muy cómoda para ambos y favorece que él pueda seguir besándola, meterle dos dedos en la vagina, apartando las bragas hacia abajo, y masajearle el clítoris con el pulgar. Pronto la muchacha comienza a gemir. Descansan los besos. Los dos dedos entran hasta el fondo y el clítoris sale del escondite. Él recibe un bocadito en el cuello. ¿Quieres que te chupe tu polla?, sé que a los españoles os gusta mucho. Te aseguro que a los esquimales también. No se sabe de dónde sale un cojín para que ella se arrodille. Él se desnuda de ombligo para abajo y deja respirar su miembro más personal. La tienes más guapa que mi marido. ¿¡Cómo!?, ¿estás casada?, mecagoeneldemonio. No te preocupes, no se va a enterar, es un cabrón asqueroso que se acuesta con todas. Siendo así, podemos seguir. Me la has puesto más dura que el roble, chica. Se introduce el glande en la boca mediante una suave fricción con sus carnosos labios. Él tipo nota como el calor se confunde con sus jugos sexuales y tiene que hacer esfuerzos para no correrse en ese justo momento. Cariño, sigue así. ¿Puedes rozarme con tu lengua todo a lo largo de mi polla? Claro, cariño, haré todo contigo. La chica entonces se mete el pene completamente en la boca. Dicha frase es crucial. Eyacula en su garganta, sin poder evitarlo. Ella se aparta rápidamente y tose durante varios segundos. Tiene los labios manchados de semen. Él se los limpia dulcemente con los dedos. La besa en los labios y después en la mejilla. Luego la masturba con maestría durante varios minutos.

La chica se retiró a lavarse de nuevo. 
Salió completamente vestida.
Él le ofreció como obsequio treinta euros para que ya no tuviera que sentarse a pedir comida en la puerta del supermercado más, durante ese día, y comprara.
La acompañó hasta el portal. Gracias. Gracias.
El tipo retornó a su hogar para disfrutar de una buena película de acción.  
Jamás volvieron a verse.

martes, 22 de octubre de 2013

UNA CUESTIÓN MUY HIGIÉNICA (I)

¿Te quieres duchar? Esa fue la pregunta.
La muchacha sudaba de lo lindo. Imagínense 44º a la sombra en pleno mes de agosto en algún lugar de Andalucía. Ella es una de esas chicas, presumiblemente rumana, que piden limosna o comida en la puerta de apertura automática de algún centro comercial de barrio. Un pañuelo oscuro le arropa el cabello. Un vestido largo muy colorido como el de gitana sevillana pero con mangas largas y, con seguridad, unas sayas con adornos le protegen el cuerpo. Vamos, que una sauna es poco para comparar. Son las cuatro de la tarde y el comercio no abrirá hasta las cinco y media.
Pasa un tipo cuarentón, aunque de aspecto general juvenil, que porta una bolsa con varias cervezas casi congeladas pactadas con su camarero favorito. Una de esas cervezas estaba cayéndole por el gaznate cuando contempló a la bella hembra, más joven que él, y su mirada. El sudor de la frente y un pañuelo empapado delatan la incomodidad y el sufrimiento de ella. Y llegó la pregunta.
Contestó que sí, esgrimiendo una media sonrisa. El tipo la ayudó a levantarse agarrándola del codo. Sígueme, pues vivo muy cerca de aquí. Allí al retorcer la esquina. Ella mantiene la distancia. Debe estar acostumbrada al rechazo por parte de los lugareños. Él la ayuda ya que le arrebata la bolsa de plástico con comida que la chica había conseguido a lo largo de la mañana. ¿Quieres una cerveza?, ahora o esperamos a que te duches. Esperamos, mejor. Muy bien, la higiene es lo primero.
El tipo vive solo en un piso con tres habitaciones. Podría decirse que lo mantiene con algo de limpieza, mas por no manchar que por limpiar.
Mete las cervezas en el congelador de la nevera. Busca una toalla limpia para ella y le señala un bote de gel de baño. Pero ella prefiere, al observar el armario, una pastilla de jabón redonda y perfumada sin estrenar. Puedo utilizar ésta. Pues claro, mujer, tú eres la jefa aquí. Dice, sintiéndose algo temerario por meter en su casa a una desconocida. Inaugura una cerveza casi congelada mientras ella se ducha.
Veinte minutos después aparece con el pelo suelto, una melena negrísima y reluciente reposada sobre sus hombros buscando su espalda, mojada. El tipo se percata: sólo lleva puesto el vestido agradecido a un contraluz que deja entrever sus grandes bragas bien ceñidas al cuerpo. ¿De qué color serán? Joder, pues se lo pregunto.
Blancas, son blancas. Míralas…

martes, 24 de septiembre de 2013

la sangre de la confianza


Ya han pasado cuatro meses desde su primer beso, y con cada nuevo sus corazones regurgitan sangre a raudales cuya prueba la delatan sus mejillas. Viajan por una autopista roja a gran velocidad.
Dos adolescentes, ¿enamorados? Sexualmente sólo se han provocado unos calentones tan impactantes como para manchar la ropa interior con la ilusionante alegría que a la próxima se verán aumentados.
¿Eres virgen?, inquiría él; ¿y tú?, replicaba ella. El chico recibe la contestación, una y otra vez, con la sensación de un reproche. ¿No te fías de mi palabra?, insistía ella. Si no lo dudo pero me encanta oírla, es que… las novias de mis amigos todas eran vírgenes. Entonces ella dirige la mirada a los cielos y luego le zarandea el flequillo.
El gran día se acerca, es el amanecer en una noche de conducción.
Hicieron el amor muy unidos, torpes, dulces, extraños, cómplices, ansiosos, impactados, silenciosos, quejumbrosos, forzados, en el sofá de un amigo íntimo.
A las nueve y media de la noche caminan de la mano hacia la vivienda de ella con el silencio como protagonista.
Al fin pregunta él: ¿has sangrado? Sí, claro. Más silencio. ¿Seguro? ¿Acaso no te fías de mi palabra?
Y esa duda perduró durante toda la relación, finiquitada cuando apareció otro muchacho algo más mayor en sus vidas.

miércoles, 28 de agosto de 2013

COMPARTIDORES DE PISO

Medianoche en Valencia capital. Estas cinco personas, Rafaela (austriaca), yo (sí, el de la cabeza más gorda, granadino), Alexia (italiana), Elena (italiana) y Jose (murciano) se acaban de conocer. Ellas tres por su lado comparten piso y nosotros dos por el nuestro también. La temperatura, con amenaza de tormenta incluida, es de una apacibilidad soñada. Jose y yo nos equivocamos de terraza con las consumiciones de la otra de al lado, de modo que nos dijeron amablemente que nos marcháramos, circunstancia que aprovechamos para sentarnos, pidiendo el consabido permiso, en las únicas sillas libres que distinguimos los dos, en la misma mesa que Rafaela y Alexia. Son estudiantes extranjeras aquí en España. Jose y yo somos dos trabajadores poco más que mileuristas en un mes flojo. Más adelante se incorporaría Elena. Debido a la diferencia de edad lo de ligar con ellas lo teníamos poco claro, sobre todo yo, de modo que nos dejamos de imbecilidades y procuramos que se rieran y practicaran el español profundo, el cordial de la calle. Conseguido.
Nos divertimos escribiendo una creación literaria que a veces podría considerarse un poema. Una persona escribe una frase, la siguiente otra, y así sucesivamente hasta que todos los presentes lo culminan. Luego se le busca un título y se guarda como recuerdo. 
Esto fue: 
Sobre los verdes campos (Yo)
Me encantan las verduras verdes (Rafaela)
Y la tranquilidad que hay en este lugar (Alexia)
Cuando estoy junto a ti (Jose)
Disfrutar la vida (tituló Elena)
Desde luego como poema es una calamidad pero como confraternización la situación fue estupenda.
Al despedirnos, con gran besuqueo, prometí incluirlas en este blog para poder tener un lazo común y un recuerdo de esa velada.
Y con la promesa de que haríamos algún comentario, abajo.

martes, 13 de agosto de 2013

UN PLATICO DE HAMBRE Y JAMÓN

Primeros de los años 60 del siglo XX. Manuel prepara un nuevo día de trabajo que le conducirá durante toda la jornada a la estación del tren de Almazán, provincia de Soria. Él trabaja como titular allí de la empresa nacional de ferrocarriles: la RENFE, al igual que su padre, su abuelo y todos sus hermanos, y algún primo. Esparcidos por el resto de España. Su recién formada familia, ignorante a morir y joven a resucitar, duerme.
         Se levanta al sonido de un despertador de campanilla, con un ruido pesado e hilarante, para acto seguido enchufar la radio. Su emisora favorita le valdrá como ánimo para afrontar los primeros albores del día; Onda Pirenaica, cadena que emitía constantes mensajes en contra de la dictadura vigente, la del General Franco. Los punzantes discursos de Dolores Ibarruri, "La Pasionaria", le alegraban lo más interno de su alma. Corría el año de 1962 en España. Esos cantos de esperanza procedentes de la zona roja de Europa eran reconfortantes para su futuro. En algún momento de los próximos años tendrá que acabar la dictadura, pensaba... como la inmensa mayoría de los ciudadanos, casi en extremo pobres y desilusionados.
         Recién casado con una guapa moza, morena y de ojos grandes, andaluza al igual que él. Son de un pueblecito situado en la falda de Sierra Nevada, uno de los pueblos más antiguos de Europa; Guadix, de Granada.
         Allí se conocieron, y allí decidieron casarse un año antes, como su edad y su ámbito social lo requería. Eran muy jóvenes pero en edad casadera de sobra, 25 y 23 años. Ahora, y debido al desarraigo que el ferrocarril regala a la inmensa mayoría de sus trabajadores que empiezan, vivían temporalmente en Almazán.
         Manuel tendría el tiempo justo de calentarse un cafelillo bien cargado, antes de agarrar su vieja bicicleta. Con ella, el camino se le acortaría en unas cuantos preciosos minutos; los cuales, aprovechaba al amparo de las blancas sábanas, y el cariñoso abrazo de su mujer.
         Una pequeña canastilla de mimbre trenzado, con una mano de tinte rojizo, le valdría para transportar su almuerzo; con seguridad, las sobras de la cena anterior. Alimentos que él mismo habría propiciado, en un intento por contribuir a la economía familiar. Su mujer y cuñada, a la que dan cobijo, apenas si querían nunca tocar nada de la cena, para que sobrara la mayor cantidad de comida posible. Pensaban que el hombre de la casa y el hombre que tenía que salir a trabajar se lo merecía y necesitaba. Eso nunca estaba claro. Pues por su parte, Manuel opinaba que no necesita alimento tanto como su mujer. Ella debe amamantar a Manolito; su hijo recién nacido, dos meses atrás. Soledad, la hermana de Carmen, de unos trece años, también morena y muy delgada, tanto por unos como por otros, procuraba no comer nada más que lo imprescindible. O sea, casi nada.    
         Así que, entre unas cosas y otras, más de una vez se les estropeó alguna sobra de algún filete de carne en salsa o algún que otro huevo fritillo. Y por no mencionar algún vaso de leche con café.
Llegó la hora de marcharse. Antes, ojeó la cuna de Manolito. Se acercó hasta la cama de matrimonio y le propinó un beso en la cara a su mujer. Luego la arropó. Por fin partió; como única compañía la del gélido viento otoñal azotándole la cara. Veía pasar ante sus ojos los firmes pinos a ambos lados del empedrado camino, fieles compañeros guardianes. En la cabeza un único pensamiento: acabar la jornada cuanto antes para regresar.                
"No me extrañaría que los lobos bajaran aquí con bufanda, hostias”
         Un par de horas después, Carmen ya se levanta dispuesta a realizar su papel de ama de casa Novata en tales menesteres, aunque no se le caerían los anillos por llevar una casa adelante. Nacida en el seno de una familia numerosa, de seis hermanos, siempre, desde muy jovencita, le había tocado ayudar en tales menesteres a su madre Primitiva; "Mama", para todos. Lo tuvo que hacer hasta tal punto que la crianza de alguna de sus hermanas había recaído sobre ella, casi al completo. Entre ellas Soledad.
         Hecho que se agravó al fallecer, en un desgraciado accidente, su hermano Antonio; el primogénito de la familia. Dejándola a ella, con todos los honores, de hermana mayor.
         Los miembros de la familia Huertas Romero descendían de gentes del campo. Propietarios de alguna fanega de tierra, por allí, dentro de la vega de Guadix-Baza, de raza fuerte y con energía en la sangre. Todas las hermanas, las cinco, se parecían físicamente; con una mezcolanza de su madre Mama, y de su padre Antonio. Casado en segundas nupcias con Primitiva. Hombre rudo, silencioso, pero muy trabajador.
         Carmen mezclaba en los entresijos de su consciente la felicidad por la reciente boda y la amargura por la miseria en la que estaban viviendo. No era motivo de susto fuerte para ella. La pobreza formaba parte de la familia Huertas, desde siempre. Pero, en Guadix sus padres eran regentes, por esos tiempos, de una fonda, tanto para personas como animales. Esos ingresos y los productos manufacturados que sacaban de su campo hacían que nunca faltara la mesa puesta a sus horas. Nada de manjares, pero sí un plato caliente. Y cuanto menos, una buena panzada de los productos de matanza gracias al sacrificio de tres o cuatro marranos.
         Fiesta que ellos practicaban religiosamente todos los años.
         Tanto Carmen como Soledad y el propio Manuel son conscientes de que esa situación es pasajera. Algún día, no muy lejano, esperaban volver al pueblo, donde con el sueldo fijo de la RENFE no tendrían problema en ir consiguiendo comodidades en sus vidas.
         Ahora, deberían de aguantar el tirón como fuere. Motivo por el que Soledad los había acompañado, que Carmen y el revoltoso Manolito no se sintieran solos más de lo necesario. Amén de aliviar carga en Guadix.
           Carmen se acercó hasta la pequeña cama de soledad. Quería preguntarle si deseaba beberse un vaso de leche caliente. Ella no estaba. Por desgracia empalmaba diarrea tras diarrea, debido a problemas estomacales. Carmen imaginó que estaría en el pequeño corralillo de la parte de atrás de su pequeña casa. Ésta era de una única planta, con dos habitaciones y una suscinta cocina aparte. Si hubiera estado en lo alto de un edificio de una capital sería una buhardilla.
         Una vez con la certeza de que su hermana hacía lo que se había imaginado, Carmen se sacó la teta derecha. Antes metió las manos en la cuna de su hijo para cogerlo y sentárselo en sus muslos.
        Renqueando, Manolito ya mamaba y mamaba; el mamón.
        Hoy pretende ser un buen día para las hermanas Romero. Una vecina del lugar las había invitado, el día anterior, a una merienda en su casa.
El cielo despierta grisáceo. Soledad ayuda a Carmen en las labores domésticas, cuando recuerdan el detalle tan colosal que les había ofrecido la señorica María; esposa de Macario, compañero de Manuel.
         "Qué bien, Sole", allí siempre tiene cosas mú buenas pá comer. Hoy nos hinchamos, si Dios quiere". "Qué alegría... Carmen.... ahora, que como me de la cagalera allí... ya verás tú...je,je,ja...". Se replican la una a la otra. "Yo estoy por no comer ná al mediodía y tó"; "Yo, tampoco... mira ésta". "Pues nos hacemos una sopa de sobre y ya está", dice la mayor.
         La verdad, es que la ilusión de la invitación les va creciendo a lo largo de su andadura diurna. María les dijo que no se pasaran muy tarde, que enseguida anochecía.
         María se había percatado de la extrema delgadez de las dos jóvenes, recién llegadas, vecinas andaluzas. Y sin comprender por qué un casorio tan temprano y llevado directamente a penalidades, se le llenaba el alma de pena cada vez que las miraba a la cara. Las costumbres de esa zona y de las que procedía la familia Martínez Huertas eran muy diferentes; distintos climas, distintos conceptos de la vida, familias de diferentes componentes. En Andalucía primaban las numerosas; lo normal era tener siete u ocho componentes. En Soria eso no era tan normal y evidente.
         El caso, fue que María acababa de adquirir un par de jamones y un lote de quesos, y se ofreció a obsequiarles a todos los integrantes de la familia, para una exquisita merienda. Un buen plato de jamón; otro igual, de queso, y un enorme trozo de pan de pueblo; ¡ah! y un tomatito rajado, con sal. Y para terminar un sabroso café, recién hecho.
Un buen ágape les esperaría a media tarde.
         "Carmela, venid todos, ¡eh! Al niño ya le haremos algo para que nos acompañe", insistía María. "No se preocupe Vd. señora, que le da un taco de jamón y ya lo chupa él", le replicaba Sole, con su espontáneo salero granadino.
         Una vez concluidas las labores de la casa, Carmen y Sole, quieren aprovechar la salida hasta la tienda de alimentos, para recrearse con un primoroso paseo. El río Duero es una buena opción. Allí, los pescadores llenan sus cestas con los salmones que remontan sus frías aguas. Desde sus bordes, las dos hermanas fantasean con los recuerdos del río de su pueblo; el río Verde, afluente del Genil, en la vega granadina. Una nimiez en comparación con el Duero.
         Ahora, que por otra parte, es un gran consuelo pensar que las riadas del río Verde, aun siendo muy desastrosas, no serían nada comparadas con alguna del Duero. Eso ellas lo saben muy bien. Saben de riadas.
         Los pescadores les brindan algún esporádico piropo a su paso, hecho reconfortante. La delgadez les vale para agrandar la innata belleza de sus caras. Es época de lluvias y las aguas bajan plenas en su capacidad. Un pescador saca, entonces, una trucha de un par de kilos. ¡Qué rico debía de estar después de un par de vueltas en la sartén!
         Este detalle recuerda a Carmen la necesidad de amamantar a su raleoso hijo. Y al igual que en otros tantos momentos, Manolito no admite el pecho, el muy vándalo. Ello acarrea a Carmen un sufrimiento añadido. Su primer hijo no comía. El hecho de sentirse culpable por otro problema contribuye a que ninguna de las dos ingiriera nada. Una nueva preocupación que barre todas las anteriores. La salud de su, de momento, único hijo la apabulla. Y nota una falta en su menstruación. ¡Ah, el amor!
         Si el destino había dictado la llegada de un nuevo bebé, debería de cuidar al máximo el que ya había engendrado. Una carga más va a ser demasiado para la familia. "Manolito, espabila".
         El dichoso reloj marca las cinco de la tarde. El inocente crío no se alimenta con ninguna de las soluciones tomadas por las hermanas. Solamente cabe una que hará feliz a la mayoría. Desplazarse hasta la casa de la señorica María y esperar que el destino, con su eje caprichoso, entre medias, deje que Manolito admita algún tipo de alimento animado al ver comer a las mujeres que tanto cuidan por él.
         Carmen no es partidaria de dar el pecho en público. Pero si fuera así el mejor remedio a tan catastrófica situación bienvenido sea.
         Se atavían ambas con sus mejores atuendos; únicos y muy limpios, muy blanquitas por dónde se les mire.
         Lo primero que pregunta la señorica María es por la ausencia de Manuel. Él les cae en gracia al desusado matrimonio.
         La verdadera disculpa ante la falta del joven marido se la explican sin tapujos. Esa tarde, improvisadamente, debe de echar un doble a uno de los compañeros de trabajo. Ello hará que continuara cuatro horas más de su jornada normal; una práctica habitual y constante.
         "No os dé vergüenza, pasad y acomodaros donde os guste".
         Mensaje que contribuye a la calma y felicidad por parte de las dos mujeres. Entraron y se aposentaron lo más cerca la una de la otra.
         Sole debe apañarse la falda para no enseñar sus braguitas.
         Las tres vecinas entablan una conversación dicharachera. La ingente cantidad de preguntas con las que bombardea María a sus visitantes hace que ellas den un repaso a sus vidas, y a la trayectoria de los últimos meses. Pero unos providenciales llantos de Manolito las libran del afligido relato.
        Las nubes otoñales, procedentes del Moncayo, provocan que comience a anochecer antes de lo previsto. Así que, María no tarda en sacar varios platos de aquel meditado festín.
         Los ojos que se le pusieron a Soledad nada más ver el enorme plato de jamón bien podrían representar el encanto de la esperanza. O sea, ...ojos como platos... de jamón, en este caso. Carmen hasta llega a lanzar un estruendoso suspiro. María pregunta el motivo de éste y es contestada con los agobios de una vida muy ajetreada.
         "Muy bien....ya, ya...".
         Al ratillo, ya ha puesto la señorica María varios platos sobre la mesa camilla. Digno hubiera sido pintar un bodegón con aquellas expectativas.
         Para Carmen y Soledad el paisaje que contemplan sus ojos no tiene parangón. El jamón cantaba. El queso acompañaba. Y el hambre...  ¡ah!, el hambre... eso... ¡pinchaba!
         María les concede permiso para comer cuánto se les antoje.
         La pena va a ser no poder compartir el banquete con su su marido y cuñado. Él tiene que trabajar hasta el límite de lo permitido.
         Ojala pudiera compartir con todos esta ocasión. Con seguridad, no hubiera cogido un taco hasta verlas a ellas bien hinchadas.
         Carmen lo sabe. Lo presiente. Soledad, también lo intuye. Las dos dejan de masticar a la vez. Sus respectivas almas no se lo permiten.
         Manolito tiene la feliz idea de llorar con desparpajo. Al parecer, él llega a oler el jamón y lo pone nervioso.  "¡Dios mío!, haz un milagro... y que mi marío venga ahora mismo",  medio reza Carmen.
        Suena un estruendoso trueno, y después otro. Luego una sacudida de luz. Y por último el sorpresivo apagón. Y más tarde... el pensamiento de la novata esposa... "pues... si él no ha podido venir a comer jamón... ¡yo se lo llevo!" Acto seguido, agarra dos tacos y se los mete entre los pechos.
        Soledad se acuerda de su cuñado si es que, alguna vez hubo dejado de pensar en él y coge otros dos tacos para introducirlos directos entre la comisura de sus tetillas.
        Con un gran disimulo ambas llenan sus bocas con otros dos tacos.
         Manolito llora, todavía con más fuerza, atrayendo la atención de la señorica María que sin dilación corre a atender a tan díscola criatura.
        Las hermanas Huertas repiten hazaña y otros cuantos tacos de jamón para el morral; o sea, al interior de sus vestimentas.
         Atenazadas de nervios por lo sucedido deciden calmar los ánimos.
         En eso, exclama María: "Si estuvieran los hombres aquí, lo solucionarían". Frase que lleva a las dos a agenciarse otros cuatro tacos de jamón, como bien pudieron esconder.
         Manolito parece calmarse. Los dos segundos que tarda su madre en abrazarlo contribuyen a ello. Soledad no pierde tiempo y esconde otros cuatro tacos de jamón, allí mismo, en la comisura de sus bragas.
         El miedo a la oscuridad hace que todos queden inmovilizados, al fin.
         Una hora había durado el apagón eléctrico. Con el retorno del fluido decidieron terminar la reunión. El plato contenía varios tacos más, diríase haberse reproducido. María propuso: "Carmela, llevároslo para tu marido y le dais un beso de mi parte". Las hermanas se miraron fijamente.
         Carmen y Soledad se marcharon muy agradecidas.
         Manolito les escanció unas risas a todos.
         Al día siguiente, Manuel vio los tacos de jamón en la canastilla para su almuerzo. Como siempre, los sacó y reposó en la encimera de la cocina.
         Su pensamiento al irse no varió:
         "Y estas mujeres... que no quieren comer nunca... ¡Ay!"