sábado, 26 de septiembre de 2026

RONDAZA NOCTURNA

¡Zouum! Contempla la bóveda oscura llena de pequeñas luciérnagas inmóviles, ¡qué coño!, son las estrellas. Y tiene frío. Tumbado en un banco de madera. Quiere recordar, ¡pero no!, su demonio no lo deja en paz.


Un coche chilla, y ha sido por la patada que le rasga la espinilla. ¡Bah!¡Zouum! Deambula, ¿por aquí ya he pasado?, regurgita, escupe, ríe y llora. El amanecer. El fastuoso amanecer. Al final siempre sale el sol. Respira, le tiemblan las piernas y tiene las manos sucias. Y recuerda al fin. Bueno.

Bien. Excepto un lapsus de dos ya reconoce su trayectoria vital de las últimas diez horas. Un anuncio en un periódico lo animó a trasladarse a una población cercana para pasar el rato con dos prostitutas estudiantiles a las que dijo nada más verlas que no veas si habéis repetido curso vosotras dos. Lo dejaron seco, en todos los sentidos, excepto la botella de DYC, medio llena, que le suministraron al despedirse. Y rememora el altercado con la policía que lo levantó del improvisado lecho. ¡Ufff! Es la última vez que me pasa esto.

Es de día. Se monta en un taxi para que lo traslade hasta su casa a 60 kilómetros de allí. Verás tú!, cuando le diga al taxista que no puede pagarle hasta que abran los bancos. Y dormita en el asiento trasero.