viernes, 27 de febrero de 2009

...DE TORMENTO...

a F. G. Lorca
La sangre, por dentro hierve
con las venas torrenciales,
de tu belleza, embrutas
por imaginar aquellos males.
¡Ay!, crueles enemigos
de la bella confianza.
Triste el león herido
en su territorio extraño
que atenaza, él, su círculo
de soledad y engaño.
¡Ay!, malos pensamientos
para la esperanza.
Pécora diaria negrura
inquisidora y dueña
del ser de ti infectado
y que contigo sueña
y que la vida turbia
y el corazón con pena.
¡Ay!, qué mala época
para el alma, esa danza.
Crispación absoluta
enemiga del amor
a la humana deriva
consejera para el dolor
de dos buenos amantes
que a ti deben su deshonor.
¡Ay!, celos malditos
iros allá, con vuestra lanza.
¡Ay!, qué muerto el poeta
por ellos y por venganza.

domingo, 22 de febrero de 2009

AROMAS DE VIDA

Eran las tres de la madrugada, en los momentos de los colosales decibelios, con luna y sin sueño, la de esos gélidos dueños. Al amparo de un gintónic, allí te vi. Las risas pululantes en rededor indicándome una tacha de armonía con una evidencia de ti: tú afligida. Yo lo captaba, yo te conocía, te recordaba, a veces hasta te soñaba. Un intento valiente (o eso pretendí) y el ánimo alzado por el pasado, con el corazón caliente, allí, a tu remembranza me dirigí.
Cuando mi mirada chocante en un gesto desinhibido intentó hermanarse con la tuya topó contra aquello: lo ya vivido.
Unos momentos de silencio, unos saludos entrañables, la soledad acobardada, ambos del pasado a nado y tú y yo, los dos, entre brazadas culpables. Unas risas cordiales, unos tragos felices, más risas cordiales y más tragos, al fin, para que actúe el poderoso etanol.
Tú y yo, los dos, de alterne encantados. Tú, mi nocturna protagonista y yo, el héroe reenganchado.
Y la noche, otra vez nuestra, al amor compinchado. Veo tus labios carnosos de colores entre el humo. Besarte. Te los quiero morder.
Una última copa antes del momento de la despedida para una ocasión propicia: "llévame a tu casa", dice ella.
Allí en mi modesto apartamento, la añoranza, la soledad una y otra vez, unos brotes de cariño, la maldita soledad, unos golpes certeros de sexo, una brizna de soledad, el recuerdo de la juventud perdida, la cama que grita nuestros nombres; y ahí, la pena se aparca. Noche de sexo, rato de amor confundido, olores del humano, efluvios de mujer excitada, mujer refugiada, y para ambos, ante este regalo sorpresa de nuevo aburridos. Antes, tu mano dirige la mía hacia tu pubis y clítoris, me pides que te lo pellizque.
El sueño inunda. Olores pasados dormitando en abrazo falso.
Tú y yo, embriagados de recuerdos. Y de nuevo: el tedio.
El sol, por la mañana bien temprano diáfana el mundo, algo atontado, en nuestras cabezas, algo apagado. El momento peregrino del sentimiento achantado. Escucho: "me visto que me voy". Frase agradable con las ascuas del astro quemando y los dos, de nuevo, es decir, tú y yo, soleando. No hay nada más que hablar.
Al rato entre paredes silenciosas como siempre oliendo melancolía, pena, ansía, aturdido, ojos fríos, puro sexo camuflado de amor inquisidor, y otra vez contra el mundo guerreando.
Todos los olores bien mezclados.
Son aromas de vida.

viernes, 20 de febrero de 2009

UNA JAMONERA MANIOBRA DE HEIMLICH

En cierta ocasión, al Rubio y a un compañero suyo en la carrera de Derecho, al que bautizo ahora con el sobrenombre de Dandy (carrera, por cierto, de “derecho” que alguno la desarrolla “tumbado” la mayor parte del tiempo). Pues bien, habían quedado los dos para tapear por el centro de Granada y alimentar a base de bien esos cuerpazos treintañeros hartos de trabajar ocho horas diarias, o más, y después estudiar otro tanto casi a diario. El Rubio marchaba muerto de hambre; y, el Dandy, a lo suyo.
El aprecio que el Rubio le tenía al jamón desde chico lo anima a pedirse un plato que contenga tan magnífico alimento, y el Dandy a lo suyo. Pues nada, la mano temeraria del tipo coge una loncha de jamón y la enrolla con mucho cariño y celeridad para llevársela directamente al estómago, ya que apenas la masticó. Eso del bolo alimenticio no iba con él. Debido al éxito del primer envite con el jamón, el Rubio vuelve a la carga esta vez más confiado, ante la mirada incrédula del Dandy.
Sólo veinte segundos después el Rubio comienza a ponerse rojo, más que una bombilla de feria de barrio, y a mostrar espasmos por todo el cuerpo en especial por el contorno de la garganta. Los ojos se le quieren salir de las órbitas. El Dandy se levanta preocupado y algo asustado, a la par el Rubio se mete los dedos hasta la epiglotis para tratar de trincar el jamón atrancado y mandarlo a los infiernos mientras piensa: “Ouhj… si me muero de ésta qué pensará mi madre y todos los míos, vaya tela, muerto por comer jamón, se reirán de mi”.
Unos brazos poderosos agarran al Rubio por su torso en una especie de abrazo del oso por atrás (maniobra de Heimlich) que le atenazan el final del esternón buscando su diafragma y ejercen con decisión y un golpe seco el apriete, y repiten acción. El Rubio escupe una ponzoñosa loncha de jamón arrugada contra la mesa de comensales cercana. Su compañero, el Dandy, acaba de salvarle el pellejo de seguro. El afectado recupera el fuelle y el color después de toser varias veces y se dirige a abrazar al Dandy en agradecimiento eterno, pero éste pensando que le va a vomitar encima lo rechaza de un empujón y se gira para mirarse en un espejo cercano y acomodarse la ropa; vamos, a lo suyo.
Ya no le gusta tanto el jamón, al Rubio. Y el Dandy es cojonudo.

FERROVIARIOS SOLIDARIOS

¡¡QUÉ NO FALTE COMIDA NUNCA EN LA VIDA!!
Todo comenzó con un comentario anecdótico que un compañero realizó en el sector de señalización de Granada sobre lo mal que lo estaban pasando algunas familias y personas solitarias en el barrio de La Chana; y, en fin, por toda la geografía nacional se vislumbra, ya que sabía a ciencia cierta la situación precaria de escasez con la comida para necesitados de la parroquia Santa María Micaela relacionada con Caritas. Y apareció la palabra solidaridad.
Nos entusiasmó la idea a los presentes de tal forma que fue como si se hubiera pulsado un botón de arranque en nuestra maquinaria emocional y a sabiendas que nuestro contrato fijo de trabajo con ADIF y RENFE OPERADORA, en estos momentos con la coyuntura económica y social tan lamentable, nos apoya, fue el empuje necesario para que surgiera y germinara la idea.
Nos pusimos en movimiento con llamamientos a través de los correos electrónicos, los teléfonos móviles interiores y carteles, y toda la infraestructura necesaria, donde han sido muy importantes todos los sindicatos y el gabinete sanitario de ambas empresas, deseando para siempre que sean hermanas.
Se ha conseguido una ingente cantidad de alimentos.
La humildad de los implicados impide que detalle personas y aptitudes más relevantes pero, eso sí, todos tenemos clarísimo una intención y una ilusión: que repetiremos con toda seguridad y… ¡OJALA QUE CUNDA EL EJEMPLO!

sábado, 14 de febrero de 2009

LA FRASE FAVORITA DE SAN VALENTÍN

Cuenta una leyenda que a las puertas del Cielo, y a sabiendas de todos, San Valentín se encontró con San Recorcoveoso y que éste le dijo, de nuevo a sabiendas de todos, que, ante un nuevo encargo y encomienda de Dios, debía bajar a la Tierra para intentar que una pareja reciente disfrutara:
“¿Por qué insistes?, Valentín, no ves que todo acaba desmoronándose”, y él contestó: “Démosle una nueva oportunidad al Amor”.

domingo, 8 de febrero de 2009

ESPERANDO UN RESPIRO...

...cuatro mujeres atascadas.
Alrededor de las ocho de la tarde de un viernes cualquiera de otoño de un año cercano al 2000. El "Edificio de España de Madrid" se alza majestuoso, como siempre vigilando su calle por encima de la Gran Vía madrileña. La Plaza de España se prepara para la cuantía de citas que, como debe ser, con normalidad, bajo estos prismas cosmopolitas, va a recibir.
El Tráfico es de una afluencia abrumadora arriando con las pobladas aceras urbanísticas. El viernes suele ser el gran día en la que la marcha es la gran protagonista.
El vestíbulo de la Torre, el edificio de hormigón más alto de Madrid, resulta ser un ajetreado vaivén de trabajadores que tratan de tornarlo en abandono, sin éxito; alternándose con los otros que ya retornan con la ilusión -se puede deducir- de alguna atrayente cita. El paso presuroso va a delatar, de nuevo, las reuniones que cada cuál acarrea en compromiso. Los cuatro ascensores, trabajan constantemente en un baile sinuoso y una combinación de luces que van indicando la posición de cada uno de ellos. Es que “ni respiran". El viaje hasta arriba es largo y lento. La antigüedad de estos trastos mecánicos contribuye aún más a ello, sin duda.
Así lo sabía Amparo Cienfuegos. En buena cantidad de ocasiones los había utilizado. Es una persona que viaja a menudo y ese detalle la llevaba a subir multitud de veces a las oficinas de IBERIA para obtener los billetes que necesita en sus desplazamientos. Pero en esta ocasión subiría hasta el final, no obstante su cita va a ser en la terraza, sita en la última planta. Allí había quedado con uno de sus jefes, con el que mantiene una relación de varios años; como amantes esporádicos. Él, lamentablemente, estaba casado y elegían sitios dentro de la popularidad pública pero con la suficiente discreción para sus personas más conocidas, allegadas y demás cotillas. Ella es una buena secretaría, soltera y cuarentona, de muy buen ver.
Y el Viernes es un enviado de los dioses que a todos gusta de jalear.
"A ver si le gusta el modelo que me he comprado. Ya sabrá que lo he metido en los gastos fluctuantes... Bueno es igual, lo hecho, hecho está". Pensaba Amparo a la espera de la llegada de uno de los ascensores. Éstos se movían en un recorrido corto desde hacía un rato entre las oficinas intermedias. Lleva Antonia un conjunto de falda y chaqueta a juego, estrecho y de color rojo, del tinte parecido a su peinado. "Quizás me lleve a tomar una copa al JOY antes de ir al hotel, porque hoy me apetece mucho", se decía el rato de espera de una manera amena, aunque ya más que acostumbrada a éllas.
En ese momento se le acercó alguien por detrás. Amparo se giró. Tenía a un metro una mujer monumental.
Antonia Caramillo disfrutaba de un cuerpo excelente. Su buen dinerito le había costado. Ejerce de prostituta de lujo. Su cita también va a ser en la terraza mirador. Tenía planeado acercarse con su cliente a una de las habitaciones del hotel cercano. Le pensaba cobrar cien mil pesetas por atenderlo durante toda la noche. Había quedado a las ocho en punto. No resulta ser la hora demasiado importante ya que esperaría en el bar: "Qué se tome algo mientras", meditaba. Los pantalones ceñidos negros con una chaquetilla del mismo color ajustada y la melena morena suelta al viento la sitúan como una mujer que podría ser deseada por cualquier hombre en cualquier momento.
Por la puerta entra nuestra tercera protagonista: Susana Calmada de unos veinte años, poco más o menos. En los bancos del parque exterior junto a las estatuas de D. Quijote y Sancho Panza había quedado con varios de sus amigos y amigas. No recordaba con exactitud la hora de su cita. Estaba un poco colocada. Es habitual consumidora de hachís desde hacía un par de años. Irían a dar una vuelta por la zona céntrica de garitos, allá por Malasaña, a menos de quince minutos de allí. Al marcar el reloj de la Torre las ocho y ver, ella, que no aparecía ninguno de sus amigos se dio cuenta de que había cometido un estúpido error. Se había equivocado de hora. Sus compañeros de estudios deberían llegar más tarde. "Vaya marrón y ahora qué hago, tronKo, no veas, ¿¡No!?". Le faltaba todavía una hora para su cita. Empezó a cavilar, lo poco que su estado le permitía. Había consumido un porro por el camino y llevaba un colocón considerable. "!Ya sé!, voy a subir a la Torre y veo Madrid un rato, que hace mucho que no lo hago, ¡cómo mola!, con todas las luces que debe haber". Fue lo primero que se la pasó por la cabeza, cuando llegó a la altura del ascensor. Ahí, les dice a las mujeres que allí estaban aguardándolo:
- Oye tronKa, ¿Me das fuego?
Le dijo mientras miraba con fijeza a Amparo.
- No tengo señorita. ¿No pensará fumar adentro?
Contestó la aludida como ofendida.
- Me lo voy a fumar aquí de una calada sólo. !No te jode! ¿Tienes tú?
Se dirigió entonces a Antonia; propinándole una intensa mirada escudriñadora, de arriba a abajo.
- Sí toma, pero sólo si luego lo apagas. - Le replicó Antonia.
- Vaya país de reprimidas, bueno venga. - Finalizó Susana.
El ascensor llegó, por fin. Se abrieron las puertas y apareció una señora mayor, gorda y todo sudorosa, y con un enfado tremendo:
- ¿Quién ha sido la guapa que ha llamado al ascensor?, ¿¡Eh!, Eh!? No me ha dado tiempo a apretar el botón. Si yo iba para arriba. ¿¡Eh, Eh!? Este es el ascensor más lento del mundo. !Mecago en su padre!
Y se quedó balbuceando durante unos segundos, la pobre mujer.
Pasaron las tres hacia dentro del ascensor. Susana suelta una gran carcajada sardónica y fuma. Antonia pulsó el mando del último piso y Amparo pensaba: "vaya viajecito, y encima van todas hasta el final", viendo que nadie tocó ningún pulsador.
En efecto tenía razón la señora gorda. El ascensor subía lentísimo. Un parpadeo constante de la luz del techo indicaba que algo no funcionaba todo lo bien que debiera, para remate. El aire acondicionado estaría estropeado. Todas comprendieron al momento el enfado de la señora gorda, disculpándola en buena medida. En una camaradería sufridora muy próxima a todas ellas.
Antonia se quita la chaqueta al primer síntoma de calor. Iba muy maquillada y si comenzaba a sudar, aunque fuera un poquito, se le estropearía toda la cara. Dejó ver su esplendoroso pecho, realzado por uno de esos sostenes sexys. Amparo no pudo evitar pensar: "...vaya tetas, ¡qué envidia! Mira que las tiene empinadas la jodida. Seguro que las tiene operadas. Claro, ¡si no de qué! Ya con su edad las tendría caídas. A mí en esto no me pueden engañar. Si no fuera por el miedo que me da yo también me hubiera operado hace tiempo. Pero desde lo que le pasó a aquella muchacha no me fío..."
Se miraban las cuatro a salpicones. El calor empieza a ser insoportable.
"...y la niña esta no hace más que fumar. Cualquiera le dice algo, es capaz de hacer alguna locura. ¡Mira qué ojos que lleva! Parece un sapo..."
Seguía Amparo con sus meditaciones algo furibundas.
A Susana se le empieza a cambiar la cara. Entre el calor y el pedo que lleva el mareo iba a ser inminente. "¡Ay qué mala me estoy poniendo!, creo que voy a devolver. No veas como suda la gorda ésta". Pensaba a ráfagas, lo que podía la pobre chica entre balbuceos mentales.
El ascensor hizo un movimiento muy brusco, y arrancó otra vez, con el parpadeo de luces cada vez más pronunciado. Todas se balancearon y entrechocaron.
"Mira el vejestorio este, ¡cómo me mira! Se cree que no me doy cuenta. Se está muriendo de envidia. Seguro que va a algún sitio a ponerle los cuernos al marido. Yo para estás cosas tengo mucho ojo. Claro, se follará a otro vejestorio y la tendrá como una marquesa. Yo en cambio tengo que atenderlos a todos. ¡Qué suerte tienen algunas!”
Reflexiona -¿quién si no?-: Antonia
La señora gorda estaba a punto de reventar de calor. No podía articular palabra alguna: "Éstas no tienen problema. Están delgadas. Harán gimnasia y deportes de esos raros que ahora les ha dado por practicar. Si tuvieran que atender un marido y cuatro hijos ya veríamos el deporte que harían. Y ésta que pinta puta tiene. Será de las caras. No tiene nunca que fregar, ni nada. En la tele viven bien. Se van con los que quieren, les cobran y luego los echan. Éstas han entendido bien la vida. Y la otra, ya se le está cayendo hasta el rimel ¡Qué se fastidie! Y la niña gilipollas se está poniendo blanca"
Seguían mirándose todas de soslayo. El ascensor completamente lleno de humo se transformaba poco a poco en un pequeñísimo antro abarrotado de una gran amalgama desagradable olfativa. De súbito, la luz dejó de parpadear y se encendió otra pequeña de emergencia: "¡Lo qué faltaba!". Pensaron todas a la vez. El miedo iba a hacer su aparición en cualquier momento. Un fuerte traqueteo seguido de un tirón, otro traqueteo, y otro tirón, y finalmente una parada en seco: "¡AAAAAAAARRGHH!".
El grito fue unánime. Se abrazaron las cuatro en una “piña”. La gorda les dio arropo a las otras tres. Se mezclaron los olores y los sudores, pero se sintieron altamente protegidas: "¡Dios mío!", se oía constantemente, amén de otros rezos. Susana al ser la más pequeña quedó atrapada en el medio, que era lo que le faltaba ya a la apurada muchacha. Y de nuevo se encendieron las luces. El ascensor comenzó a subir de nuevo. Quedaban pocos pisos.
Se vieron todas las caras tan cerca que sus rasgos se deformaron en sus mentes.
Pegaron un salto hacia atrás todas a la par; despeinadas y maltrechas. Se separaron de un grácil salto; sólo aquélla que pudo. Cada una comenzó a peinarse y arreglarse a su manera. Las cuatro volvieron a su posición inicial. Susana, aliviada y recuperada, vio la falda de Amparo: "Vaya pota le he echado. A ver si no se da cuenta. Se me ha escapado". Pensó nerviosa.
"¡Cómo he podido abrazarme a este putón! Qué alta y guapa es. Seguro que cobra mucho. La niña esta parece que se ha recuperado", mascullaba Amparo.
"A ver si llego a tiempo. Vaya un olor me han dejado estas tías. Vaya viajecito" Pensaba Antonia comprobando su reloj.
La señora gorda resoplaba como una vieja locomotora.
Al fin llegó el ascensor a su destino. Las puertas se abrieron lentamente y entró una bocanada de aire fresco que les dio la vida a todas.
Salieron a "todo trapo", cada una para un lado, sin volver la vista.

lunes, 2 de febrero de 2009

UN SEÑOR "PLUMAZO"

Sobre un grupo humano, compañeros de trabajo a diario con una media de cinco horas, todos muy juntitos para desarrollar la labor voluntariamente impuesta, se desarrolla una conversación periódica que cada poco tiempo resurge, como los ojos del Guadiana, para suavizar o esquivar las charlas políticas, sociales, tecnológicas o simplemente humanas en personas que viven en una gran ciudad y que ahí desarrollan sus vidas.
Pongamos por escrito que una de las conversaciones estrella es la de quién es el más “cabezón”, tanto físicamente como psíquicamente o sociológicamente. Tanto es así que llevar la contraria al prójimo, o próximo, se ha convertido en una disciplina y se le da más importancia a quitarle la razón al otro que a proponer ofertas propias; y es que en la ley no escrita de réplica, se acabará, al tiempo si no, por no proponer nada en voz alta para no dar pie, o pábulo, al rechazo.
Como es de “mala educación” decir las cosas directas se procura evitar, y con la excusa de elegir al cabezón campeón, se deslizan indirectas constantemente.
Y ahora viene el suceso.
En plena pelotera, no se especifica si fuere en voz alta, sobre la “cabezonería”, en esta ocasión de volumen físico, a uno de los integrantes de la historia planteada con anterioridad le da por cruzar por debajo de una semibarrera del parking que se encontraba alzada, sin percatarse. La “pluma”, rebelde, de la semibarrera (el brazo que una vez bajado no permitiría el paso de vehículos) cobra vida propia y le da por bajar de súbito. Le arrea un golpe certero en plena cocorota al fulano que a lo lejos parecería que lo iba a dejar K.O. Pues nada, el tipo sigue elucubrando sus pensamientos como si no hubiera pasado nada, y el brazo (repito: la pluma de la semibarrera) cae medio maltrecho al suelo al rompérsele las bridas de seguridad.
Va a ser el cabezón oficial de 2009, casi seguro.
A veces lo llaman: el Rubio, y es de todos el jefe inmediato.

jueves, 29 de enero de 2009

¡YA VIENEN, YA!

¡YA vienen... ya!
por la hendidura;
¡ya llegan ...ya!
por la...
soleá,
en dos grandes bandos
que son de Penas y Libertad.
¡YA empiezan... ya!
La Mentira y la Verdad:
la auténtica no para de recitar:
¡fuera toda Maldad!;
la Falsedad arrecia:
para mí toda tu Voluntad.
Otros dos generales se suceden;
Celos y Querer... ¡a luchar!

El Dolor esgrime lágrimas
pero el Coraje no se deja engañar.
Tristeza por la banda amilana,
pero el Humor la echa atrás.
El Olvido por un flanco espía;
la Esperanza para vigilarlo está.
Educado caballero la Compasión,
pide en retirada a la Humildad.
¡Ya se van... ya!;
y me abandonan a mi Soledad.
Batalla a batalla,
guerra tras guerra,
¡no cejarán mi Humanidad!

martes, 27 de enero de 2009

UN MACHO CABRÍO ESPONTÁNEO

Transcurriendo una mañana al amparo de una fría brisa, allá mismo por la línea ferroviaria entre Madrid-Chamartín y Burgos, cuando buscábamos, un veterano del mantenimiento al que llamaré Julius con el que mantenía brotes de amistad en ocasiones y el que narra, una avería en el cable eléctrico físico y aéreo (el tendido), entre veredas caprichosas y algún precipicio de relieve considerable, comentando banalidades sobre el tiempo y los níscalos que recogíamos al paso, me percaté a medía lejanía, y al final de un camino que avanza en paralelo a la vía (explanación) pero al que había que acceder, con gran esfuerzo, al final de su desnivel que moría a unos mil metros hasta que desapareciera, y digo que me percaté del hilo de tensión, algo maltrecho, cerca de un poste de madera, donde presumiblemente debería ir sujeto. “Debe ser el aislador”, dice él sin dejar de buscar setas. Yo de aquélla, joven trabajador recién llegado, pienso que ésta es la mía y que debo llegar el primero al lugar y confirmar la avería, demostrando el interés por integrarme a la mecánica de trabajo observada y permitir que él hablara con los gnomos un rato más. Claro está que para tal cometido debo atajar tiempo. Decido precipitarme por la ladera, pero qué muy empinada, ya que físicamente estaba preparado para tal menester. “¿Dónde vas con tanta prisa?, ¡muchacho, que te vas a caer!”, escucho y no hago caso. Menciono ahora que un rebaño solitario de cabras estaba pastando cerca del sitio y al que tuvimos que esquivar unos metros atrás. Ni corto ni perezoso, o lo que yo decidí que iba a ser con dos cojones, me lancé por la cuesta dando saltitos de un metro más o menos y girando la cadera de izquierda a derecha para ir facilitando el apoyo de los pies y así descender los cincuenta metros hasta llegar a la explanación. Ahora bien.
Las hijas de puta de las cabras dejaron de pastar y se precipitaron detrás de mí balando como posesas, persiguiéndome como si les debiera el alimento de un año. Aceleré el paso y ellas también. Y volvimos a acelerar todos de nuevo. Al caer en piso firme las rodillas me flaquearon. Abracé y besé el suelo, entonces las cabras pasaron por encima de mí, todas, por lo menos eran doscientas. Corrieron sin parar hasta que las perdí de vista.
No me habían pisoteado demasiado pues los animales sabían esquivar; pero, eso sí, se me escapó un pedo gordo y bastante rebelde que no quise darle más protagonismo del debido.
Arriba del precipicio observé a Julius como se quitaba las manos de la cabeza y me hacía gestos de que yo estaba “loco perdío”. Luego sonrió al verme reincorporar y me hizo señas para que lo esperara junto a la probable avería del cable de corriente.
Más tarde, con todo resuelto; decidió reírse a mi costa y llamarme “cabrón” un par de veces o tres, por no hacerle caso y por ser tan temerario. Y tan “gilipollas”, añado.
MACHO CABRÍO=CABRÓN=macho de la cabra.
También reí lo mío, por fin, al relacionar los términos.

martes, 20 de enero de 2009

A VUELTAS CON LA CRISIS FINANCIERA

Estamos a principios del s. XXI y parece ser que la lucha entre opresor y oprimido ha sufrido cambios para mejor desde el principio de los tiempos, en esta interminable batalla. Ahora bien, ponerse en el lugar del oprimido, si lo permite nuestra personalidad, y entonces nada ha cambiado.
La maldita Crisis ha estallado en el centro de la sociedad moderna, en un epicentro demoníaco social que ha dado la vuelta al planeta.
Por cierto, cuándo vamos a ser conscientes de que aquí viviremos unos 80 años, los que tengan suerte, nada más, y después moriremos. Habrá que intimidar a los poderosos, sean del sufragio o no, que si esa andadura nos la perjudican están cometiendo crímenes contra la Humanidad. ¡Joder!, ya de una puñetera vez, que los metan en la cárcel durante treinta o cuarenta años a los cabrones que desde su banco de oro miran hacia abajo a los trabajadores como si nos hicieran el favor del siglo; y encima han jodido el curro, con sus putas finanzas.
Últimamente escucho la misma frase una y otra vez: “ya verás, dentro de ocho o diez meses cuando se acabe el subsidio a los varios millones de parados que lo están cobrando, no vamos a poder ni salir a la calle, y los extranjeros que no tengan ni para comer nos la van a jugar”.
Qué triste y qué pena.
Por supuesto; la gente está acojonada y recela primero del extraño.
Pero fíjate tú; los que se han enriquecido a costa de dejar hipotecada a media ciudadanía y sin trabajo, para colmo, se han largado a los paraísos fiscales a follarse los unos con los otros y reírse de todos los demás.
La historia siempre se repite y aquí va a acabar pasando algo gordo.
Exijamos un sistema adecuado sin radicalismos y sin excesos, ¡coño!

Deseándote suerte, querido lector, me despido, y te recuerdo que el Comunismo es la doctrina teórico/social más antigua de la Humanidad (ya desde los Griegos pasando por todo tipo de ideas utópicas hasta hoy); un respeto, por tanto, de las nuevas, aquéllas como el Capitalismo, y que bien se merecería una revisión como Dios manda para este ciclo (2009).
Aunque, cómo siempre, las ideas son llevadas a la práctica por las personas; y, amigo, ahí es donde falla siempre todo el asunto.
HASTA OTRA.

sábado, 17 de enero de 2009

EL PARADIGMA DE LA DISCUSIÓN

UN PROCESO muy CAPRICHOSO

1º) CAUSAS y/o EXCUSAS,
2º) DECISIONES para METAS,
3º) CONSECUENCIAS sí/da igual/no DESEADAS.

¿Es un proceso caprichoso? Intentaré explicarme.
Una causa incita a tomar una decisión que acarrea unas consecuencias en una relación social, fraternal, familiar, amorosa, etc. Quisiera exponer que es el paradigma de la discusión, el dichoso proceso que puede acabar con una relación. Vaya por delante un ejemplo: tú me pisas (primer renglón de arriba), yo ya te odiaba y dejo de hablarte (segundo renglón de arriba), entonces tú comienzas a odiarme por considerarme un exagerado (tercer renglón de arriba); y quizá yo sólo esperaba una excusa para rechazarte pensando que nunca percibiera tu odio; y entonces arranca el sufrimiento, o no, dependiendo y/o jugando de/con algunos factores (3º) renglón).
Cada cuál puede poner su ejemplo adecuado para seguir el orden establecido en el arranque de este microensayo, o artículo.
Con normalidad así es este proceso caprichoso. ¿Dónde podríamos situar el paso decisivo?, ése que estableciera la mejor forma de esquivar, erradicar, las consecuencias no deseadas, que en definitiva es la cara del arrepentimiento por dos razones fundamentales: consecuencia no deseada porque nos ha provocado merma social y/o amorosa, o consecuencia no deseada porque hemos infringido un inesperado dolor a la persona que supuestamente, o verdaderamente, queremos.
Si la consecuencia de nuestra decisión buscando una meta es deseada, ahora mismo nos sobra todo lo anterior y lo que venga.
Si la consecuencia nos da igual también sobra casi todo.
En cambio, si la consecuencia de la decisión en búsqueda de una meta no nos da igual y no es deseada es mejor concentrarse en el paradigma de la discusión y certificar que el orden elegido arriba es el adecuado para no errar y que hayamos obrado bien.
En realidad se van a dar todos los pasos siempre, pero tenemos una excelente posibilidad de cambiar el orden a nuestro antojo, o mejor dicho, nuestro orden para no arrepentimiento.
El inicio podría ser meditar mucho, con ansia, la meta que deseamos, y lo mismo para el juicio a tomar, pero, por encima de todo, reflexionar por adelantado, con pasión, las consecuencias que podrían aparecer en nuestra vida debido a la decisión a tomar.
Por tanto, si nos aferramos a la causa, como a un clavo ardiendo, para que no nos salpique la consecuencia nefasta de nuestro fallo para una meta, pienso que volveremos a caer en el mismo error, o parecido, de nuevo, una y otra vez, probablemente.

¿QUÉ CONSECUENCIAS PUEDEN VENIR POR LA META QUE QUEREMOS CONSEGUIR DEBIDO A LA DECISIÓN QUE ESTAMOS DESEANDO DE TOMAR?

Contestarse a esta pregunta, investigando todo lo posible, sondeando todo lo necesario, es lo contrario a un “calentón”.

Para no enrollarme más, ni liarte más la cabeza lector (pues yo la tengo ahora mismo girando sobre mis hombros) te recomiendo que te contestes a dicha pregunta: si acaso el proceso, la discusión, acaba de comenzar e intenta contestar a la misma cuestión poniéndote en el lugar del otro, aunque sea sin empatía, para ver qué está sucediendo enfrente de ti, y sabrás discernir con un poquito más de claridad, hasta que el proceso se pare o llegue al término que esperabas, o deseabas, si perdonar y/o perdonarte.
Ciertas decisiones más bien parecen una perpetración.
Cuántas menos sorpresas mejor, ¿no?, colega.
Y es probable que distingas a quién te quiere de verdad.
SUERTE.

martes, 13 de enero de 2009

UN NIDO YA SOLITARIO

La cigüeña alegre y pasajera
vuela que te vuela
pues a su pareja quiere encontrar
y navega que te navega
ya que en soledad no quiere más.
Mil kilómetros tienen la culpa
en su huir,
atrás montes y mares,
venga de nuevo a partir.
Y otra espera que te espera
ya que mucho desea vivir.
Entonces los hombres la ven allí,
una solitaria cigüeña
en aquella chimenea
esperando a su pareja
para mimarla y a residir.
Marchan raudo ya,
una bandada de otros,
ajena a ella que vé pasar
y la esperanza va a caminar,
ilusión ferviente,
sabia naturaleza
que al animal amor vuelve a dar,
pues una ya gira y la mira
y canta y canta
adiós a la soledad
para juntos volar y volar.
La mano negra humana aparece,
muy de pronto,
y el arma fría innatural
ya actúa de un tiro certero.
¡Su pareja cae y perece!
Y mientras llora una cigüeña,
el cazador su suerte
va y la agradece.

lunes, 5 de enero de 2009

LA IZQUIERDA HISTÓRICA Y LA CRISIS...

COMUNISMO. Sistema de organización social en el que existe comunidad de bienes y desaparece la propiedad privada. "El comunismo libertario lleva al Anarquismo". Y mire usted por dónde, ha sido el anarquismo financiero lo que nos ha traído esta crisis.

SOCIALISMO. Conjunto de doctrinas que, en oposición al Capitalismo, preconizan la colectivización de los medios de producción como medida destinada a la supresión de las diferencias entre las clases sociales, y necesario para una organización racional de la sociedad.

CAPITALISMO. Sistema económico basado en la propiedad privada de los medios de producción, que constituyen el capital. Normalmente está asociado a la libertad de mercado y a la libre iniciativa de las empresas en la determinación de sus productos y la fijación de los precios de éstos. Si interviene el Estado en la libertad de mercado hablamos de capitalismo de Estado. Y a la fecha y según los acontecimientos los Estados tendrán que intervenir en un altísimo porcentaje para que los tiburones financieros codiciosos no nos jodan más de lo que lo han hecho hasta el momento.

ALGO DE HISTORIA. Todas las doctrinas reflejadas anteriormente basan sus conceptos principales en definir las dos clases sociales imperantes en la sociedad moderna: propietarios y no propietarios de los medios de producción; es decir, empresarios y trabajadores. Aunque en una sociedad tan enorme y compleja como la nuestra hay pequeñas zonas poco definidas: autónomos. En el Capitalismo el trabajador es tratado como un producto más al que poner precio para que sea adquirido por los empresarios, con lo que el dinero, por lo general, pasa a ser el protagonista absoluto en cualquier transacción. El Comunismo, entendido como sistema social que pretende la comunidad de bienes, nació en Grecia, s. –IV, con Antistenes y Diógenes y se desarrolló con Platón, La República. Las ideas sobre los bienes terrenales sostenidas por las primeras comunidades cristianas eran parecidas a las comunistas. Volvió a coger fuerza en el Renacimiento con aportaciones filosóficas de tipo comunista: Tomás Moro, Utopía. En el s. XVIII se unió la idea comunista a la idea revolucionaria que exigía la propiedad común de todos los bienes. El pensamiento comunista se enriqueció, al inicio del s. XIX, y diversificó con las aportaciones de los llamados nuevos socialistas utópicos: Robert Owen; y los anarquistas, si exceptuamos aquellos que atentaban con terror al poder.
A mediados del s. XIX ocurrió que la Liga de los comunistas europeos encargó un manifiesto a Karl Marx y Friedrich Engels:


EL MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA (1848), un libro de culto entre la juventud durante más de cien años y de apenas cincuenta páginas. Hoy día está fuera de lugar, Marx ha sido relegado.
En su origen fue un encargo para la redacción de los principios del Comunismo. Primero fue publicado en Inglaterra y después traducido y difundido a todos los idiomas importantes europeos, excepto el español. “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”, así comienza el manifiesto y continúa con una exposición de su teoría histórica. De acuerdo con los autores, la historia es una continua lucha de clases que se caracteriza siempre por la relación entre opresor y oprimido, burguesía y proletariado (transcurría la mitad del s. XIX). En los últimos siglos la burguesía ha logrado liberarse de la nobleza feudal, aunque con el constante avance del Capitalismo, desde el s. XVI hasta la Revolución Industrial, ha cavado su propia tumba: “Pero la burguesía no sólo ha forjado las armas que habrán de darle muerte, también ha producido a los hombres que empuñarán esas armas: los obreros modernos, los proletarios”
El Capitalismo empuja a los hombres a la penuria económica y, aún peor, a una existencia que poco tiene que ver con la naturaleza humana. El trabajador se convierte en un “apéndice de la máquina” y, a cambio, no obtiene el valor de su trabajo, sino un salario que apenas asegura el mínimo necesario para la supervivencia. Cuanto menos sea demandada su habilidad y destreza y más se convierta el obrero en un mero instrumento de producción, más se “aliena” (jornadas de muchas horas diarias para fabricar un producto que jamás te beneficiarás) con su trabajo, transformándose en una simple máquina que vive una existencia inhumana, en el sentido más literal del término. Esta “alienación humana” resulta, a la larga, tan insoportable, que impulsa al proletario a liberarse y, como es la única clase capaz de fundar una nueva sociedad, cumpliría un papel histórico. La burguesía también está enajenada pero no lo percibe porque lleva una vida cómoda, pero le podría suceder con el proletariado como le sucedió a la nobleza feudal con ellos, cuando implantaron el germen del capitalismo.
Los objetivos del Manifiesto del Partido Comunista:
1. Derrocamiento de la burguesía y conquista del poder por el proletariado;
2. Abolición de la propiedad privada;
3. Supresión de las libertades burguesas;
4. Supresión de la familia como institución educativa;
5. Abolición de la nación;
6. Supresión de la religión y de la moral;
7. ABOLICIÓN DE LAS CLASES SOCIALES.
“¡Proletarios de todos los países, uníos!”
Esa es la exhortación con la que finaliza el manifiesto.
Hoy día está obsoleto aseguran algunos, pero… ¿Quiénes?

Estamos a principios del s. XXI y parece ser que la lucha entre opresor y oprimido ha sufrido cambios para mejor desde el principio de los tiempos, en esta interminable batalla. Ahora bien, ponerse en el lugar del oprimido, si lo permite nuestra personalidad, y entonces nada ha cambiado.

A VUELTAS CON LA CRISIS FINANCIERA.
La maldita Crisis ha estallado en el centro de la sociedad moderna, en un epicentro demoníaco social que ha dado la vuelta al planeta. Por cierto, cuándo vamos a ser conscientes de que aquí viviremos unos 80 años, los que tengan suerte, nada más, y después moriremos. Habrá que intimidar a los poderosos, sean del sufragio o no, que si esa andadura nos la perjudican están cometiendo crímenes contra la Humanidad. ¡Joder!, ya de una puñetera vez, que los metan en la cárcel durante treinta o cuarenta años a los cabrones que desde su banco de oro miran hacia abajo a los trabajadores como si nos hicieran el favor del siglo; y encima han jodido el curro, con sus putas finanzas.
Últimamente escucho la misma frase una y otra vez: “ya verás, dentro de ocho o diez meses cuando se acabe el subsidio a los varios millones de parados que lo están cobrando, no vamos a poder ni salir a la calle, y los extranjeros que no tengan ni para comer nos la van a jugar”.
Qué triste y qué pena.
Por supuesto; la gente está acojonada y recela primero del extraño.
Pero fíjate tú; los que se han enriquecido a costa de dejar hipotecada a media ciudadanía y sin trabajo, para colmo, se han largado a los paraísos fiscales a follarse los unos con los otros y reírse de todos los demás.
La historia siempre se repite y aquí va a acabar pasando algo gordo.
Exijamos un sistema adecuado sin radicalismos y sin excesos, ¡coño!

Deseándote suerte, querido lector, me despido, y te recuerdo que el Comunismo es la doctrina teórico/social más antigua de la Humanidad. Un respeto, por tanto, de las nuevas, aquéllas como el Capitalismo.
Aunque, cómo siempre, las ideas son llevadas a la práctica por las personas; y, amigo, ahí es dónde falla siempre todo el asunto.
HASTA OTRA.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

versos para Natividad

Mi querida Navidad
Tan alabada y tan denostada
Como ese descansillo al final de la escalera
(Ante el espejo admitámoslo)
Tu llegada siempre halaga.
La compañera Navidad
Tan fría y tan cálida
Como ese beso fraternal al final de la jornada
(¡Oh! Si fuere pasional)
Tu llegada cuánto es esperada.
La vieja Natividad
Tan magnífica y tan pobre
Como ese trozo de tarta podrida por su base
(¿Quién hizo el reparto primigenio? ¿¡Quién!?)
Navidad, dulce Navidad
Con esperanzas y con nuevos retos
Como ese atleta renovado que espera el disparo
(“Año nuevo, vida nueva” me repito)
Ahora sí, ya, sin ninguna parada.
Hasta luego Navidad
Con amistad y con premura
Como ese abrazo de la persona desconocida
(Pero… ¿a quién le amarga un dulce?)
Y mantén el alma de la gente siempre ilusionada.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

ÁNIMO de película

"NUESTRO MAYOR MIEDO NO ES QUE NO ENCAJEMOS, NUESTRO MAYOR MIEDO ES QUE TENEMOS UNA FUERZA DESMESURADA.
ES NUESTRA LUZ Y NO NUESTRA OSCURIDAD LO QUE MÁS NOS ASUSTA.
EMPEQUEÑECERSE NO AYUDA AL MUNDO, NO HAY NADA INTELIGENTE EN ENCOGERSE PARA QUE OTROS NO SE SIENTAN INSEGUROS A TU ALREDEDOR"
Aunque siendo raro quizá valga por bondad, que al final engrandece
"TODOS DEBERÍAMOS BRILLAR COMO HACEN LOS NIÑOS.
NO ES COSA DE UNOS POCOS SI NO DE TODOS Y AL DEJAR BRILLAR NUESTRA PROPIA LUZ INCONSCIENTEMENTE DAMOS PERMISO A OTROS PARA HACER LO MISMO.
AL LIBERARNOS DE NUESTRO PROPIO MIEDO NUESTRA PRESENCIA LIBERA AUTOMÁTICAMENTE A OTROS..."
Y quizá eso sea el mejor de los respetos

domingo, 30 de noviembre de 2008

CALCETINES MISTERIOSOS

Ella y los calcetines misteriosos se toparon frente a frente a las doce de la noche. Ella volvía de celebrar la Navidad en la costa Tropical granadina. Detalle que había puesto fin a la relación con su actual pareja.
A sus treinta y cinco años consiguió por fin la independencia económica y personal como para vivir sola en un pequeño inmueble en el barrio del Albaizín, que fue el detonante para la ruptura con su amante, al que sólo soportó en los últimos tiempos a la espera del ascenso en su trabajo, con el que compartía el alquiler todos los meses.

Últimos días juntos, con amigos comunes, cerca del mar, y adiós.

Medianoche cerrada; colgados junto a su armario, y la bolsa que ella había dejado a mano en el perchero, vio los calcetines de hombre.

No son suyos, claro, ni tampoco los reconoce del ya su exnovio. Cuando se instaló sometió a su nueva residencia a la mejor de las limpiezas justo antes de partir hacia el camping. Esos calcetines no debían encontrarse ahí. ¿De dónde han salido?, negros y con el olor de haber sido usados más de dos o tres días. Por Dios, esto qué es. “¿¡Qué hago!?”

¿Quién avisa a la policía de que hay unos calcetines colgados en un perchero de tu casa?, te tomarían, como poco, por gilipollas. Sean o no sean tuyos. Los fantasmas no los usan, igual es de uno que tenía frío y que ya no los necesita, joder, qué locura. De quién serán los dichosos calcetines.

El corazón de la mujer acrecienta su ritmo a pasos agigantados, se teme una arritmia o una taquicardia. El aire le falta por momentos, y por otros le sobra. Un rubor enfermizo le ocupa su rostro, y el sudor le enfría su frente. Las piernas le tiemblan, sus rodillas apenas pueden soportar su cuerpo y la mirada es indecisa.

Menuda entrada de Año, se reprocha.

Decide telefonear a su antiguo compañero de piso, aunque ella no le ha proporcionado copia alguna de la puerta de su casa. Él no tiene la menor idea, le confiesa, y la acusa de no saber ni con quién se acuesta. Ahí acaban sus llamadas de auxilio. No quiere denigrarse. No conoce a los vecinos prácticamente de nada, algún saludo si acaso. ¿Habrá entrado alguien? Qué absurdo entrar exclusivamente para colgar los malditos calcetines. No, eso no puede ser. Ella se teme que va a tener que acompañar su nueva vida con este suceso tenebroso, y sabe que pasarán muchos días sin dormir plácidamente. Recoge los calcetines con pulso tembloroso y los guarda en la bolsa para tirarlos a la basura. Madre mía, por qué este suplicio. Sospecha que el invierno se le va a eternizar.

Y llora.

Mientras, se ex toma cubatas y se repite: "Ahora jódete"

jueves, 27 de noviembre de 2008

LA URBE




Gran mazacote hormiguoneado
Amasijo de brutales vicisitudes
Cobijo artificial
Y todos encadenados
Ciudad, mi ciudad
Cemento, acero y asfalto siempre follando
Villa enganchadora
Humano solitario
De ti siempre cortejado
Naturaleza desterrada
En un futuro incierto
Gentes y más gentes
Y todos esperanzados
Ciudad, mi ciudad
Absorbidos por ella
Nos pasea prendidos de la mano
Que nos atrapa en su fría tela de araña
Que nos arropa con sus túneles laboriosos
Que vivimos protegidos
En su laberíntico plano
Y ahí todos amamos
Ciudad, mi ciudad
En la noche oscura
Siempre la incertidumbre
Y el día blanco
Todos aquellos olores respirados
Ante la urbe vibrante
Odio y amor siempre enfrentados
Ciudad, mi ciudad
Y todos los humanos atrapados.

viernes, 21 de noviembre de 2008

"K" ATARSIS sociológica en clave de LISTO/TONTO/LISTO

LISTO Pronto. Diligente, expeditivo, apercibido. Preparado, dispuesto para hacer una cosa. Sagaz, avisado.
TONTO Mentecato, falto o escaso de entendimiento o razón. Sin orden ni concierto. Mostrar petulancia, vanidad o terquedad. Persona muy necia e incapaz. Sin recursos mentales para solventar situaciones normales.

Los conceptos de arriba son un resumen enciclopédico, excepto la cursiva que es más drástica y personal, para dos términos que, como el frío y el calor, se dan valor el uno al otro.
En el tema de listo/tonto/listo todos intervenimos. Comienzo con el término listo, en el proceso, porque los tontos no existen. Sí que existen los listos que te tratan como tonto. Ya abundaremos en esta cuestión. Antes quisiera exponer que las personas con discapacidad, con merma intelectual, psíquica, física o todo junto no los englobo en el término tonto, ni muchísimo menos.
Voy por otra andadura de más enjundia con respecto al tema a tratar.
¿Por qué digo que los tontos no existen? Yo me refiero a los que denomino tontos a secas, pues los tontos/listos están por todas partes. O, es decir, las personas que sólo se “obligan” para un único interés en sí mismos donde utilizan la parte lista para ello precisamente y la parte, supuestamente, tonta para “escaquearse” de cualquier labor que no les beneficie y que la desarrollen los demás, que para eso son los listos.
Los listos a secas, ¿existen? Sí, y algunos, los menos, acaban la trayectoria en la inteligencia que su propia listeza les ha facilitado si acatan que los demás no son personas a aprovechar sino simplemente seres humanos, ciudadanos con los que hay que convivir. Pero, cuidado, en situaciones de decisiones puntuales pueden dar el salto a listo/tonto, donde los listos a secas se aprovecharán, sin duda. ¿De dónde salen los listos a secas? Pues, reafirmo, que aunque sus madres sean unas santas ellos son unos... en fin, otra cosa; y provienen de aprovecharse, una y otra vez, de las personas nobles, bondadosas, honradas, conscientes de serlo o no, y que esos individuos no tienen ningún reparo en joder, incluso con diplomacia.
Ahora bien, puedes pasar por tonto/a si no dedicas la atención necesaria, voluntariamente o no, a tus defectos, quizá por vagancia y/u orgullo, y no potencias tus virtudes, porque simplemente crees que es una pérdida de tiempo y que los demás no te merecen, ya que sufres por tus mermas, engañosamente, de nacimiento. “Es que yo soy así”. Pues nada, a vivir con resquemor y sin sentido del humor. ¿Es esto tonto?
Co
nvivir para aprovecharse de los demás y tomar los favorcillos que te hacen como si fueran pequeños timos escrupulosamente diseñados por ti, ¿es eso listo?

martes, 18 de noviembre de 2008

EL SENTIR DE MI TIERRA...


Me gustaría pasearte
Por el palacio de mi Alhambra
Y por los jardines de mi Generalife
Para que olieras el olor a jazmín.
Dime que he de quererte.
Dime que he de ver la Alhambra,
Que en la Alhambra he de quererte compañero.
Dime que sí.
Dime que he de verla
Pues tengo el Don de haber nacido
A los pies de ella…


YOLANDA MONTILLA. Granada. 2007.

domingo, 9 de noviembre de 2008

EL PRIMER "FLOJO" DE LA HUMANIDAD

FLOJO: Dicho andaluz que se refiere al ser que es partidario de la ley del mínimo esfuerzo, si no ninguno. Vago.
Imagínense hace muchos miles de años, pizca más o menos, cuando los primeros asentamientos de la nueva especie de humanos comenzaron a proliferar. El nomadismo todavía era la forma primordial de existencia, pero cuando en uno de aquellos primeros poblados sus residentes tenían que mantenerlo operativo necesitarían alguna herramienta de nueva creación que no fuera las lanzas y cuchillos para cazar y vestirse. Como la vida era durísima ningún antepasado nuestro de aquella época sabría, ni querría, escaquearse del trabajo, pues se llevaría un buen porrazo en la cabeza por parte de otro que se hubiera dado cuenta.
Ahora bien, ante la posible amenaza de muerte algún integrante, donde una hembra pudiera tener muchas posibilidades, inventó la rueda, o la descubrió entre la naturaleza, la ensambló en un eje y alivió el trabajo de él y de todos.
Entonces, ¿lo hizo por vaguería o flojera?, o por utilización de la inteligencia.
En plan chistoso, yo digo que aquel individuo que se le hinchaban las venas de la frente de pensar que tenía que arrastar una rama de trescientos kilos casi todos los día de su vida, le vino la inspiración pero de aquella manera, y que fue el primer flojo de la humanidad, y que inventó el mejor remedio que tanto hizo avanzar su sociedad.
Todos los inventores serían unos vagos, pues todo lo que consiguen es para trabajar lo menos posibles. Jején. A mí me gustaría ser un pedazo de flojo, por tanto.

jueves, 6 de noviembre de 2008

LA PUÑETERA CRISIS (II)

EL ESTADO OS VIGILA

LA CRISIS FINANCIERA de 2008

La culpa de la puñetera Crisis Financiera la tiene el egoísmo. Para más señas la codicia desmedida que hace a algunas personas, porque este término nos engloba a todos aunque a cada cuál le cabe su epíteto definitorio, desear otros tres descapotables cuando ya tienen tres o cuatro de última generación aparcados en el garaje de una de sus cinco casas, y siempre pensando en adquirir otras cinco.
Y al amor y a la empatía por los demás que le den mucho por saco.
Cada uno se gasta su dinero en lo que le sale de las narices, faltaría más. Pero puntualizo: su dinero, no el de los demás.
Aquí me refiero al gremio de los banqueros, pues ellos nos han jodido. Mas no hay culpables. Ahora di tú que has reventào un cajero automático y te has pulido todos los billetes que contenía y que, claro, ha sido sin querer, que te has fiado de la palabra de un conocido que ha leído un artículo en el que se animaba a perpetrar la tropelía. Y te largas de allí. Y ahora que venga Papá Estado a reponer la cuantía machacada.
Dijo Adam Smith, el filósofo y economista del XVIII, que la propia ansia de posesión del Ser Humano equilibraría una sociedad de Libre Mercado. Este mismo año se ha demostrado que no. Ya lo venía avisando el último premio Nóbel de Economía, Paul Krugman, el cual sostiene que sin un buen control el “desmadre” está asegurado.
Al fin el Estado los vigilará.
¿Y lo de las hipotecas basura, qué? Por ahí ha venido gran parte del desastre. Antes de matizar diré que ir al banco y salir con la concesión de dinero para comprar un piso (y con más de cuatrocientas letras por pagar) era muy satisfactorio para el ciudadano medio. Me pregunto: si estuviera la gente viviendo de alquiler, ¿hubiera sobrevenido esta crisis? Hemos dejado al sistema financiero sin liquidez para prestar a las empresas que nos dan el trabajo. Y digo, si hay que pagar al mes una cantidad casi de por vida por vivir en un inmueble, mas o menos, tanto da que sea de alquiler o en propiedad. Si al final nos vamos a tener que ir a una residencia de la Tercera Edad a seguir pagando. SUERTE.

martes, 28 de octubre de 2008

SALUDO MAÑANERO

"Buenos días nos dé Dios",
exclama un jubilado añejo, en el Dia,
"y si no nos los da, que no nos los quite",
espeta otro que espera a la cajera.

lunes, 27 de octubre de 2008

PESADILLAZA

Rechinamiento en mi cerebro, son mis dientes crujiendo, eso sólo al principio, hasta que el ruido inunda la cabeza y me enloquece, apreso las mandíbulas, nunca sin dejar de rechinar, con un único fin, romperme los dientes y escupirlos de uno en uno, ¡no!, me los estoy tragando, me cago en todos sus muertos, no lo puedo evitar, ahora aparece una imagen de un familiar desnudo que se aproxima a mi, su puta madre, tengo que salir volando, y bato mis brazos, ¡pero no!, nada, imposible, ya me duelen un mogollón, pero…, un momento, sí, arranco, me alejo de esta mierda, me elevo, ya me da igual haberme roto toda la boca, me he empalmado por la alegría de elevarme, de volar por los campos, ¡NO!, un puto rayo me persigue, tengo que alejarme, cabronazo, me ha sacudido en las rodillas, adiós a mis fuerzas, la polla se me arruga, y caigo, caigo, caigo…

domingo, 26 de octubre de 2008

LOS COLORES DE TI

Negro el color de mi pasado. Lo sé ahora al conocerte, al no haber estado tú a mi lado y después de tenerte. Cuando hablo contigo al ver en tus ojos el brillo, si me miras como amigo todo para mí es amarillo. Mi esperanza es verde, imaginándome el bonito paseo que nunca se pierde en ti de mí el deseo. De rojo se pinta el cielo al unir nuestros labios en un beso, la pasión derrite mi hielo y a mi alma quitas peso. Cuando te oigo decir: "vida mía, te quiero", en azul mi corazón se ha de teñir. Ya no quiero ni dinero. En mi vida el Arco Iris aparece y lejos marcha todo dolor cantidad la pena me merece cuando contigo hago el amor. Si pienso en mi futuro y no te veo por ninguna parte, el gris oscuro será el protagonista de mi arte.



sábado, 25 de octubre de 2008

Romance al PEREGRINO del AMOR

La estación primaveral 
dicen ser tu mejor aliada 
aun en otra cualquiera 
tu llegada siempre halaga. 
Día a día año a año 
en presencia tuya no se ancla 
que ante una gran pasión 
con la criatura amada 
perseguirla con devoción 
si con su abrazo nos ampara. 
Gran fracaso obtendríamos 
al dejar huérfana el alma 
vacío nuestro interior 
cuando aquello nos falta. 
Acatemos humana condición 
para proclamar a la deseada:
 "...soy un peregrino del amor 
y persona eterna enamorada..."


jueves, 23 de octubre de 2008

LA PUÑETERA CRISIS (I)

NO OS QUITAMOS OJO

LA PUÑETERA CRISIS FINANCIERA de 2008

LIQUIDEZ
Capacidad que tienen los sujetos económicos para hacer frente de modo inmediato a sus obligaciones financieras.
Conjunto de activos líquidos, internacionalmente aceptados, en poder de cada Estado y con lo que éstos hacen frente a la liquidación (convertir activos, fondos de inversión, letras del tesoro, etc., en dinero efectivo) de sus saldos internacionales.
SOLVENCIA
Sin deudas y con crédito. Que es fiable.
Capacidad para arreglar cuentas y pagar sobre la deuda referida.
RECAPITALIZAR
Término que se han sacado de la manga algunos políticos y economistas para no asustar a los banqueros y evitar que se larguen con el dinero que les va a dejar el Estado.
LA BOLSA
Mercado organizado donde se reunen periódicamente profesionales para vender y comprar mercancías y valores públicos, títulos del Estado, etc. Existen dos clases principales: bolsa de valores (inmobiliarios, acciones y obligaciones) y bolsa de mercancías. Surgió para fomentar la concentración física de los oferentes y demandantes y que pudieran establecerse los tratos sin la presencia material de los productos, lo que ayuda al conocimiento exacto de las múltiples alternativas existentes.
Los intermediarios (agentes) adquieren títulos (participaciones, acciones) para los clientes, que entregan al día siguiente de cada sesión. Dichos títulos se transforman en dinero mediante los dividendos (ganancias) que las empresas van repartiendo periódicamente, o vendiéndolos. De ahí que haya que estar muy atento a los movimientos porque el mercado fluctúa e incluso la empresa puede dar en quiebra y se perderían los títulos.
OTRAS CRISIS
GRAN DEPRESIÓN 1929 (colapso en América), SAVING & LOANDS 1985 (desregulación financiera), El CRASH 1987 (pérdida incontrolada del dólar), La CRISIS ASIÁTICA 1997 y la BURBUJA TECNOLÓGICA 2000 (Internet y las.com).

LA CRISIS PERMANENTE QUE SOPORTA LA CLASE TRABAJADORA.
HASTA LOS COJONES
Extraña sensación que se recoge en la mirada ciudadana y que recorre todo el cuerpo al pensar la clase de fulanos que han estado manejando nuestros ahorros.

...seguirá...

miércoles, 22 de octubre de 2008

PODRÍA SER PEOR...

Qué agradable resulta oír esta frase: podría ser peor.
La podemos escuchar a nivel interior, cuando surge de nuestra mente y no explora el exterior, o puede llegarnos a través del aparato auditivo. En ambos casos su destino final va a ser la residencia de nuestro conocimiento. Y aquí freno para no meterme en un jardín, sin ser jardinero, ya que el conocimiento no tengo la menor idea de dónde reside.
Al escucharla una sensación inevitable nos inunda y no es otra que la de haber metido la pata en alguna faceta de nuestra vida, si no en toda.

No sé si es un gran consuelo.
Pero, hay otra frase que es hermana de aquélla aunque con otros gustos: podría ser mejor. Los cauces de captación son los mismos.
¿Cuál nos favorece? No lo sé del todo.

Cada una de ellas tiene su momento.
Lo que sí puedo sospechar es que una va a ser más favorecedora que otra.

Lo demuestra el hecho de que una nos cierra los ojos y la otra nos los abre.

martes, 21 de octubre de 2008

¿Qué estarás haciendo ahora?

Cuánto tiempo hace ya. Aún llevo impregnada en la piel unas gotas de tu sudor de aquella última vez que hicimos el amor. Se han debido tatuar a mi cuerpo. A veces, sospecho que nunca se marcharán, y creo que deseo que nunca se marchen. ¿Dónde estarás ahora? ¿Te acordarás de mi? No me llamas, no nos encontramos por la calle, ¿no piensas en mi? Antes sí que coincidíamos en alguna ocasión, en esos bares repletos de amigos. ¿Y ahora qué? Han pasado muchos meses. Es difícil olvidarte en estos momentos. No sé porque te recuerdo de vez en cuando. Mi cuerpo siempre termina recordándote y debo calmarlo. Sí, te pertenecerá durante un rato.
Luego te olvidaré.
¿Alguna vez deseas tú saber lo que estoy haciendo ahora?

lunes, 20 de octubre de 2008

RECORDANDO1

Me acabo de acordar que debería lavar el coche.
Qué extraños lazos unen la vista, la memoria, los deseos
y no sé qué más. Ayúdenme.
¡Joh!

jueves, 16 de octubre de 2008

NO ES LO MISMO

Escuché a una comentarista del cuore, que no sé si era periodista o venía del famoseo compinchado y pactado entre aprovechados, detalle que me resbala, y aquí que cada cuál incluya a quién le parezca oportuno, va y le dice que, a un "famoso"que por supuesto vive de algo parecido a como lo hace ella, no ha sido caballero por contar la relación, con detalles de cama incluidos, con una supuesta amante tan vividora como ellos dos.

Él le replica que ya había contado, ésa, su amante, una relación anterior y bien detallada. Jolines, dice la primera que la otra puede contar lo que quiera de su vida, que una mujer puede hablar de su vida si así lo prefiere. Y sigue él: eso es precisamente lo que he hecho yo, he hablado de mi vida y no puedo evitar que haya intervenido otra persona.

E insiste la comentarista: ¡no es lo mismo!

¿Por qué?

Porque sí.

O sea, si yo me acuesto con una muchacha y lo cuento soy un cabrón y si el mismo suceso lo relata ella entonces no pasa nada porque es su vida.
Eso es lo que yo saqué en claro en una de esas extrañas conversaciones televisivas.
Ahora digo: sería una buena definición de hipocresía, aunque sea leve.

miércoles, 15 de octubre de 2008

UN CHISTE REBELDE

- ¿Quiere usted ver mis tetas?
Le dice la señora al policía.
- Pues, sí, claro, sí... por qué?
Contesta el otro.
- Por mi perro, por mi perro...
Replica ella.

Por romper la rutina. jején.
SALUD Y SUERTE

UN ALOCADILLO PLAN

Hace días que tengo retenido en la cabeza un suceso de mi juventud, aparcado en los garajes del recuerdo, y que voy a liberar. Supongo que ha brotado a raíz de un comentario (tipo piropo y ya reflejado en este blog) que me regaló un tiparraco hace poco. Hay qué ver, nuestro cerebro tiene vida aislada de nuestra conducta cotidiana y creo que la memoria es la capitana del equipo.
Eran los años finales de la década de los setenta.
La cosa fue que debía desplazarme al centro de Madrid por un doble motivo: descambiar una camiseta, con un defecto, que adquirí dos días antes en una tienda de ropa, y la escapada al cine, todo en compañía de mi novia de aquél momento. Mi edad era 19 años y ella tendría 17 ó 18. Diré, para un buena captación del hecho, que entre nosotros la comunicación era catastrófica, ella no hablaba y yo lo hacía demasiado, la relación estaba condenada al fracaso, sobre todo por mi interés en apartarme del aburrimiento que esa situación acarreaba y darle protagonismo a otras personas para recibir una respuesta que de ella apenas llegaba, y, sin poder evitarlo, provocaba su enfado, por sentirse menospreciada. Pero yo odiaba el silencio por entonces, ya que el menosprecio entonces lo sentía yo.
Bueno; los caminos del amor son misteriosos, a veces lo son tanto que ni existen.
El plan iba a ser el siguiente: ella se acercaría a la tienda con la camiseta para descambiarla y yo la esperaría en un bar cercano, pero no a la vista, mientras tomaría una cañita. ¿Sencillo? Los cojones, ahora veréis.
Durante el trayecto en autobús hasta el centro le relataría mi idea en la que la chica tendría una importancia capital. Un paso importantísimo iba a ser que me quitaría la camiseta en las postrimerías de la tienda, para de este modo no llevar carga alguna, antes y después de la operación, en nuestro paseo por la ciudad. No recordé hasta que me vi sentado en el asiento del bus que la tienda estaba ubicada junto a la calle Carretas y muy cerca de los billares VICTORIA. Una zona llena de maricones maduros en busca de algún mozalbete que haga un rato de chapero y donde la prostitución callejera era protagonista absoluta. Sí, en esa zona tendría que lucir el torso, firme y marcado de gimnasio. Me consolaba pensar que era pleno verano y sería a las seis de la tarde. Ella entraría en la tienda con la prenda bien doblada y la descambiaría por otra de la misma camada. Saldría a encontrarme. Me enfundaría la camiseta nueva. Y colorín colorado.
Ya en el autobús sufrí uno de los enfados de mi compañera, y fue por que a una muchacha, sentada junto a nosotros, se le cayó el bolso y yo lo recogí con mucha amabilidad y se lo devolví con mi mejor sonrisa. El detalle creó el silencio más incómodo y yo no me atreví a romperlo para evitar un nuevo mandato a algún lugar asqueroso hacia mi persona. No repasamos el plan y no le pude recordar dónde debía buscarme después del cambio. Di por sentado que no hacía falta.
Llegamos al sitio.
Me veo luciendo tipo en un bar, que pasaría el examen para antro, con tres tipos mirándome. Uno de ellos se acerca para ofrecerme un cigarrillo y me dice que me compra una camisa si me voy con él. No veas cómo sudaba por todo mi cuerpo. Alargué los tragos de cerveza, ya que por allí no aparecía nadie con mi camiseta, cuanto pude. Veinte minutos sin saber dónde fijar la mirada y esquivando las frases que me llegaban como cascada por parte de los maricones. “Te vas a resfriar, guapo”. “Te han dejao plantao, vente conmigo”. “Ven, mira, toma, te regaló un paquete de tabaco, toma, cógelo”. En fin, cuando ya no aguanté más, a la media hora, me marché, para encontrarme en la calle a varias prostitutas que me lanzaron sus encantos: “vente conmigo, hermosura, que te voy a cobrar la mitad”.
¿Pero dónde estaba mi compañera?
Durante otro buen rato anduve a paso ligero por las calles adyacentes a la tienda, haciéndome notar cada vez más. “¡Qué coño buscas, niñato!”, me preguntó un proxeneta, y no supe contestarle.
Al fin la vi.
Se hallaba en un bar colindante aposentada en un taburete con un refresco apoyado en la barra y mirando la televisión. Ya había pasado por allí, pero resultó que ella había bajado al servicio. Se había equivocado de lugar al esperarme. ¡Eah!; y tan tranquila esperando.
Discutimos por el altercado. Como siempre, me mandó a la mierda varias veces porque decía que era yo el que se había equivocado. Sin más.
Pues nada, andando para el cine.
Y que hablen los actores.

lunes, 13 de octubre de 2008

¡PALÀNTE!


Adelante,
siempre adelante.
Adelante,
el ave peregrina
el velero en su marítima ruta
la bufa que se respira
el viajero que camina
la gracia de la vida
y el tesón que te domina.
Adelante,
como gira la luna
y lo hace el largo río
el campesino que ara
la incansable ola
el natalicio de un niño
y la ruleta de la fortuna.
Adelante,
una y otra vez.
Adelante va el tren de ilusiones cargado
la mano de tus padres
la edad que te mejora
la ilusión de volver a empezar
el amor de tu amor
todos los miedos a errar,
con el girar del planeta
lo hace el galope del caballo
la nube que riega
y esa empatía general.

¡Adelante!,
¡vamos!, vamos siempre…
¡palànte
!

LO SIENTO

Es tu tristeza
tu gris semblante
el ronco sonido de tu corazón
la voz que no peca
esa timidez errante
lo que siento.

Oigo tu humana plegaria
el eco de tu pecho
ese lamento ahogado,
tu herida cicatrizante,
por mi témpano golpe.

Es eso lo que siento.

viernes, 10 de octubre de 2008

caer y/o levantarse

Dos ardillas en estado de ocio, mientras que contemplan cómodamente el paiseje apoyadas en una rama de un pino algo seco, cercano a sus guaridas, ven pasar a otra compañera de andanzas por abajo y que les dio la apariencia enseguida de acarrear algún problema de equilibrio, por haber bebido en algún charquillo del botellón de los humanos de la noche anterior, detalle que ninguna de las dos sabe, y la observan dar un traspié detrás de otro para caerse al suelo una y otra vez, y, entonces, una de ellas comenta a la otra que vaya una calamidad de ardilla que cuántas veces se cae y la otra le responde que vaya una ardilla perseverante y que cuántas veces se levanta.

miércoles, 8 de octubre de 2008

UNA TARIFA CAPRICHOSA

Puerta de Atocha, Madrid; taquillas para expender billetes de tren, largo recorrido y AVE, allá por 2004. Me asignaron la última ventanilla del enorme mostrador que las arropaba a todas, la número 17, algo así, como responsable y vendedor. Por encima de mi cabeza llamaba la atención un letrero electrónico; con las letras formadas por puntos rojos luminosos movibles, como en un gran desfile alfabético de derecha a izquierda que expresaba: “TAQUILLA EN PRÁCTICAS”. De nuevo, yo ejercía otro de los trabajos que en la extinta RENFE podían realizarse de vez en cuando para los empleados inquietos; voluntarios, normalmente, como era el caso.
Entonces vi como ella venía. Había posibilidades de que se dirigiera hacia mi posición. Haría media hora larga que ningún viajero se había dignado acercárseme. A esta marcha no podría foguearme en la vida.
Si no han estado nunca en el vestíbulo de Atocha donde se despachan los billetes de tren para el resto de España desde la capital, imagínense seis o siete colas, en paralelo, con una media de treinta personas constantemente, para salida inmediata, y el resto, los de venta anticipada, siempre con alguien en cada una de las ventanillas, y bastante más de cien personas esperando turno. O es decir, puedes estar muchos, pero muchos minutos según el caso, desde que decides sacar billete hasta que te lo llevas por fin. Al parecer la muchacha decidió probar fortuna conmigo para ahorrarse cola en esta ocasión.
Qué pedazo de morena, unos vaqueros bien apretados reclamaron mi atención ipsofacto, una camiseta ajustada como una tuerca a su cuerpo resaltaba sus pechos en un escote que podría aparcar la bici. No está buena ni , sí, acércate, anda, dame trabajo preciosa. De sus labios, pintados con rojo sangre, surgieron las primeras palabras, que no escuché del todo porque mi atención se la llevaban sus ojos y su melena zahina, a medias.
- Quisiera descambiar un billete, ¿tú lo haces?
- ¿El qué hago?, jején.
- Tengo mucha prisa, -dijo ella-, y ninguna gana de cachondeo.
- Bien, déjame el billete y avanzamos la historia.
Era horroroso para mis nervios verla allí como apoyaba las tetas en el mostrador y se atusaba el pelo. Observé el billete que quería cambiar y la tarifa a la que estaba acogido. No me voy a enrollar, pero comunico que era una operación de lo más complicada para un novato (un billete de ida y vuelta en la que se quiere cambiar sólo un viaje, y con multitud de descuentos). Eso y que yo empezaba a no atinar nada de nada, cuando me percaté que quería encender un cigarrillo y comprobé que era militar.
- Oye, no se puede fumar. – Le dije con algo de sorna.
- Jóder. –Contestó y guardó el pitillo.
No veas cómo me clavó la mirada. Entonces, quise agradarla.
- De modo que eres militar, yo la hice la Mili en Cerro Muriano, un día me tuve que afeitar con gaseosa. Menudo calor y menuda sequía, ¡no veas tú!
- Mira, ¿puedes cambiármelo ya? Me tengo que ir.
Decidí centrarme en la operación informática a realizar. El paso era buscarle plaza en el nuevo destino antes de anular el viejo, porque de no ser así perderíamos la plaza ya adquirida y quizá no haya otra para el cambio. Que una mujer tan bella estuviera pendiente de todos mis movimientos me pilló a traición, y, en un lance, me equivoqué de ventana en la pantalla del ordenador. Y, sí, le anulé el billete en primer lugar y luego busqué plaza en la nueva ubicación, y sí, cómo no, no quedaba plaza alguna libre. Pero, qué desastre, su billete ya estaba anulado y perdería ambas plazas. Unas gotas frías de sudor aparecieron colgadas de mis cejas como por arte de magia.
- Oye, tengo que darte una mala noticia.
- Jóder, cómo lo sabía yo, si ya desde lejos te he visto la pinta.
- Te acabo de anular tu billete y no puedo ofrecerte otro.
- ¿Qué?, no me lo puedo creer.
- Te lo juro.
- ¿Pero tú eres gilipollas? – Espetó ella.
- Creo que sí. Pégame un tiro si quieres. Aquí al lado hay una parada de autobús, por si te viniera bien el horario.
- Desde luego, que me entran ganas. ¡Vaya un tío tonto!
Cogió el billete anulado y se marchó para atención al cliente, a los que yo ya había avisado del suceso. Mis compañeros tuvieron un gran problema que al final pudieron resolver. Yo me salvé de la quema por hallarme en prácticas.
Es una anécdota sin demasiadas pretensiones; pero que confirma lo que todos sabemos, o intuimos, casi a ciencia cierta.
SALUD.

miércoles, 1 de octubre de 2008

UNA AMIGABLE BARRA DE PAN

Una mañana de resaca, coincidiendo con el séptimo día de la semana, Carmelo sale de su casa a toda prisa. Antes se ha levantado del sofá donde ha pasado la noche, más bien unas pocas horas de la madrugada, boca abajo, y se percata de que con su pecho ha aplastado contra el cojín una foto enmarcada con el retrato de su sonriente mujer y sus dos hijos. La casa se le antoja una enorme cueva capaz de devorarlo. Pero, cómo es posible, si antes era el hogar con el que soñó y que lo refugiaba de la draconiana marcha, constante y pesada, del ladrillo a ladrillo que les reportaba el sustento a toda la familia.
Se han ido. No. Ella se ha ido y se los ha llevado.
Me voy a la puta calle a comprar el pan y leer el periódico del domingo y a tomar unos cuantos solysombras.
Carmelo pasea por su barrio de toda la vida con la barra de pan aprisionada entre brazo y costillas desde primera hora del día. Un cigarrillo perenne en sus labios lo acompaña en los trayectos. El suplemento del periódico envuelve el pan, es una revista que le ha birlado a uno de sus colegas camareros.
Después de cuatro o cinco copazos de mezcla de anís y coñac y más de media cajetilla de cigarros decide pasarse a la cervecita, ya que se ha fijado en el cielo y se ha animado al comprobar que han pasado las horas cruciales. A tapear algo y a jugar una partida de mus a continuación.
A media tarde, conseguido el trofeo de las cartas o es decir unas consumiciones gratis en la barra de otro de sus bares favoritos, cambia a los gin-tonic. Ha charlado con los de siempre y de lo de siempre.
Llega la hora de la cena y se vislumbra que se va a quedar sin compañía. Pues nada, ponme otro cubata, este apúntalo que ya te lo pagaré.
Bien entrada la noche retorna a su piso, de alquiler. Recuerda que a lo largo del día se lo han comentado veinte veces, dónde vas con el pan en el sobaco, y cada vez más se aferraba.
Durmió a la espera del pitido del despertador con la barra de pan debajo del brazo, la que amaneció impregnada con unas gotitas de un salado y transparente líquido.

lunes, 22 de septiembre de 2008

UN PIROPO CAPRICHOSO

Hace unos días tuve una de esas experiencias raras que jamás pensaría que te pueden suceder. A media mañana, hube de darme un paseo hasta unas dependencias del trabajo a recoger unos materiales poco pesados. Mi atuendo consistía en una ropa amarilla canario con franjas color aluminio brillo que repelen la luz nocturna y que nos proporcionan seguridad y, de paso, preservan nuestra ropa privada. Pues bien, el paseo requería atravesar unas cuantas calles muy transitadas. Decidí que no merecía la pena cambiarme para tal labor si después con toda probabilidad volvería a enfundarme la ropa de faena. Y ahí iba yo, resaltando entre la multitud bien vestida para cada ocasión. La indumentaria, dando la nota entre los peatones, me hizo recordar que con probabilidad pudiera ir de traje y corbata si no hubiera abandonado la universidad en su momento por mor de cierto trabajo. En fin, una meditación no del todo desagradable pues mirando a los ojos de la gente vi que por mucho que te cambies de ropa lo que hay en tu interior no te lo cambia ni el mejor modisto del mundo. Entonces escuché una voz con gran intensidad que exclamó: "¡Qué bien te queda ese traje tan amarillo, soldado!" Giré la cabeza por curiosidad, sí, eso es, temiéndome que algo inusual me iba a ocurrir, pues la voz era de un tipo treintañero, más o menos. Al clavarle mi mirada, insistió conmigo: ¡Tío bueno, macizo!" Él iba de copiloto en un coche con medio cuerpo fuera y con otro muchacho, el que conducía, de sus mismas formas y arrancaron a toda leche del semáforo en verde que yo tenía que cruzar después. Las demás personas que esperaban junto a mí me miraron y sonrieron. Algunas risitas me sonaron a coña, y me acordé del probable mariquita un momento para haberle dicho que me lo repitiera que no lo había escuchado bien del todo. En fin, no sé a qué vino eso ya que mi aspecto no era de lo más excitante, ni mucho menos. Por unos segundos comprendí a las mujeres cuando les decimos gilipolleces. Aunque reconozco que me fui sonriendo entre la multitud durante unos segundos.