lunes, 1 de agosto de 2022
viernes, 1 de julio de 2022
EL AMOR LO CURA
El amor cura aquello que previamente ha hecho enfermaR
La primera vez te pilla por sorpresa al igual que todo en tu vida infantil y adolescente. Esa asignatura no se imparte en ningún lado. No tiene precedente ya que el niño o la niña están en evolución constante y ansiosos de experimentar, explorar y aprehender. De pequeños no asociamos la pena y la tristeza, mojadas de lágrimas, de nuestros mayores, no sabemos lo que es el amor, pero sí que intuimos que es algo muy importante. Hasta que nos sucede. ¿El qué?
El gran flechazo, el abanico de colores, las mariposas en el estómago, la huida del hambre y del sueño y algo muy nuevo instalado en la mente, imposible de controlar, el constante rostro de la persona amada mientras buscamos un agujerito en el espacio/tiempo por el que poder ver y saber qué estará haciendo en ese justo momento. A veces hasta te saldrá un grano en el labio.
En fin, notas que algo excepcional te está pasando. Es la única droga no rechazable (todas las demás sí deben serlo) cuyo efecto final te puede desestabilizar durante una larga temporada y sin poder evitar que estás enganchado/a y que deseas más y más y más...
Entonces pasarán los años y ya descubres que ese efecto, esa sensación, esa drogaza se llama amor y tiene distintas capas que irán desapareciendo hasta el desenganche. Y ahora es cuando volverás a ser libre gestionando aquel dolor para moldearlo en humanidad. Sí puedes. Y si no puedes deja que el único paladín en esa lucha que está a tu favor actúe. Se llama tiempo.
Entonces pasará el tiempo adecuado para ti y tu libertad crecerá hasta que tu mente sonría y estaremos preparados para un nuevo comienzo.
Para poder decirle al amor, y aunque sé que todo puede fallar al final, ven hacia mí, no lo dudes, no te detengas, avanza sin miedo aunque me destroces, no cambies nunca y quiéreme mientras puedas. Sé el Amor y no seas otra cosa.
viernes, 3 de junio de 2022
LAS CENIZAS DEL TITO
Ese día me encontraba saboreando mi primera cerveza de la jornada, un Domingo sin ninguna obligación que no fuera ingerir una segunda y con toda seguridad la tercera, y a la espera de una estupenda tapa de hermosos caracoles cocinados al estilo callos en el Albaicín (sí, de esos que apenas engordan) cuando entró un muchacho que rondaría la treintena con una cara de preocupación más grande que la que se me puso a mí en aquella ocasión que me caí de la moto y se me veía el hueso del tobillo roto y todo lleno de sangre (podría haber buscado un ejemplo mejor, pero nos vamos a conformar con éste). El tipo preguntó que si el día anterior había estado en ese establecimiento. Por lo visto no recordaba nada y según sus propias palabras no tenía ni puñetera idea de lo que había hecho en las últimas horas antes de quedarse dormido en un banco del parquecillo cercano. Resultó que había sido el entierro del único tío suyo, su tito, al que habían incinerado y él se había hecho cargo de la urna con las cenizas para protegerla hasta que sus primos, los hijos del difunto, decidieran quién de ellos se la quedaría en casa permanentemente. Con probabilidad sería parte de la negociación de la herencia, ya que acababan de quedarse huérfanos. El tipo se pidió una cerveza de las que me gusta llamar resaquera y después me confirmó, debido a mi ánimo por charlar con desconocidos, que sí, en efecto, había extraviado, vamos que la había perdido, sí, la urna. El camarero dijo reconocerlo pero que no sabía nada de dicha urna. Vaya papelón que acarreaba el chaval. Con la borrachera había dejado a sus primos sin el último y quizá más importante recuerdo de su padre. Y si el fallecido tuvo el capricho de que sus cenizas fueran esparcidas en algún lugar se iba a quedar con las ganas, o eso, o volvería del más allá para cagarse en todos los muertos, excepto de él mismo claro, del tontolapolla de su sobrino. Pero ahí estaba yo, un hombre enrollao, y le ofrecí una solución. Que comprara otra urna y la llenara de algo parecido a las cenizas, y que existía un producto parecido a aquél que la funeraria introducía con las cenizas. Arenilla de gato con un toque de cemento. Y Santas Pascuas. Le dije que para los remordimientos de conciencia recordara alguna mala jugada que sus primos le hayan hecho. Basta con pensar un poco ya que los primos siempre te hacen algún feo que otro. Y el muchacho me abrazó y me invitó a la siguiente ronda. Como yo ya tenía el dinero distraído para mis tres cervezas pues lo solucioné bien sencillo, me tomaría una cuarta. Y Santas Pascuas. El tipo se fue a ejecutar mi plan. Y no lo volví a ver. Me quedé meditando qué caras se le quedarían a sus primos si les contara la verdad. Creo que si me hubiera pasado a mí no podría evitar la tentación de contárselo a algún primo mío que lo tenía atragantado. El final de esta historia no sé como continuaría. Quizá algún día me lo invente. Hasta entonces, pues.
lunes, 4 de abril de 2022
UN DÍA PISÓ UN CHARCO
Un día pisó un charco cuando contemplaba las fulgurantes estrellas y un frío intenso le atosigó el pie. Fue como el contacto descalzo contra el mármol recién pulido. Fue la mordedura portentosa de un gusano. Entró en su cuerpo rompiendo una vieja herida aún sin cicatrizar. Pronto, muy pronto, se vampirizó y comenzó a beber con avidez esa su sustancia vital. ¡Ansioso chupador de sangre! Artigó las azules cañerías destrozó la carne y el músculo y el hueso turbando la visión y las estrellas perdieron brillo. Escaló por un nervio hasta su arjé. ¡Gusano alcohólico de sangre! Invadió el corazón, creció y creció. Se agigantó. Notó la ingravidez a su alrededor. Allí hiló su morada, en pocos años y sin descanso, un enorme capullo ligero como el viento, cebado y áspero como aquel derrotado tiempo. Le hacía flotar entre borbotones de savia roja. Un día rompió su prisión y la crisálida voló sin mirar atrás directa al Cosmos fuera del agujero maltrecho de tejidos rotos. La vió alejarse con todo el pecho derramado y abierto y ofensivo y sangrante. ¡Su pobre corazón!
martes, 1 de marzo de 2022
UNOS PUNTITOS caprichosamente REBELDES
La puerta de la enfermería del ambulatorio malagueño del SAS que me correspondía por empadronamiento se hallaba entreabierta cuando llegó la hora de mi cita previa. Llamé con extrema suavidad ya que mi problema era muy delicado de tratar. Y la vi.
Allí me esperaba la enfermera más guapa que he visto nunca. Comencé a sudar.
Y a recordar.
Un año antes empezaron mis problemas a la hora de miccionar. Me ha salido demasiado fino; de modo que escribiré orinar, para más señas.
Un compañero de trabajo, con el que recorrí las vías del tren durante un par de semanas, y las instalaciones de paso, en un mantenimiento preventivo, observó como yo tardaba mucho tiempo en orinar y como me hurgaba mi parte más íntima. Me comentó un par de detalles para confirmar, si coincidían, qué era lo que me sucedía.
Confirmación aprobada: la piel que recubre el glande de mi pene se había estrechado y la cosa iba en aumento. Y lo fue durante un mes más. Las erecciones se convirtieron en un proceso doloroso. Me alegré de ser soltero. No podía ver ninguna escena erótica y muchísimo menos pornográfica. Ya eran dos procesos dolorosos encadenados.
Tuve que ir a mi médica de cabecera a enseñarle la polla y después al especialista a enseñársela también. Como las visitas médicas van tan lentas se puede imaginar el tiempo transcurrido hasta la fecha de la operación. En efecto, FIMOSIS provocada por un exceso de azúcar en la sangre; y sí, me iban a recortar piel con un láser.
Estuve seis meses sin eyacular. No era grave ya que la juventud hace bastante tiempo que me abandonó. Debo reconocer que la vida se tornó algo más triste.
El día de la operación, cuando la ciudadanía española llevaba una semana confinada por culpa del COVID-19, el Universo lo confunda, me llevaron al quirófano. Ese día, después de operarme, cerrarían la sala hasta nuevo aviso: tres meses. Fui el último intervenido.
Todo transcurrió rápido y eficaz, excepto un pequeño inciso que tiene que ver con la rebeldía de los puntos que me endiñaron, quince en total, y que debían desaparecer solos; o sea, caerse ellos solitos. ¿Por qué los llamó rebeldes? Porque no se cayeron.
Transcurridos dos meses desde la operación los puntos seguían bien firmes recubiertos de piel y con toda la pinta de enquistarse. Bien, pues cita con la enfermería.
Allí estaba ella, sentada. La enfermará modelo. Parecía sacada de un anuncio. Veintipocos años, melena morena ondulada y con los ojos verdes, o quizá eran rojos, labios carnosos, y una bata blanca impecable. Me miró con ilusión, creo que porque yo no tenía pinta de necesitar ninguna cura duradera. Entonces, ante su pregunta, tuve que narrarle qué es lo que yo hacía allí y qué tipo de cura necesitaba. Me miró a los ojos y se le erizó el pelo y su semblante cambió. Se puso tristísima de golpe. A la pobrecita sólo le faltó llorar de pensar que tenía que tocarle el pene, y durante un buen rato, a un tipo de la edad de su padre, por lo menos. Y yo de pensarlo lloré de verdad, pues padecí una erección imaginando mi miembro en sus manos. Entre los puntos, los calzoncillos y el pantalón sufrí un agobio y un dolor inmenso. Y ella sospechó lo que me ocurría.
La enfermera salió huyendo de allí. La verdad es que sentí alivio al verla marchar. Hubiera sido imposible cualquier intervención sin tener que tocarme el pene y, en concatenación, yo me hubiera empalmado todo el rato. En fin, un desastre.
Apareció, a los diez minutos, un enfermero. Nada más verlo cualquier vestigio de erección era impensable. El tío estaría a punto de jubilarse y era calvo, pero no del todo, y presentaba manchas por toda la cabeza y tenía un labio más oscuro que el otro. Ideal.
Treinta minutos después salí del ambulatorio con gran felicidad. Después de que mi pene se hiciera amigo del enfermero. Pienso, porque ni yo mismo me lo he manoseado tanto en toda mi vida. Pero le debo estar agradecido por su exquisita profesionalidad.
Durante los dos días siguientes tuve un cosquilleo muy agradable por la zona de los caprichosos puntos. Y al tercer día estaba curado del todo.
Había que poner la maquinaria a punto. Había que probarlo. El miembro noble, digo.
Esa noche, al amparo de las sábanas y con toallitas de papel muy a mano, imaginé a la espectacular enfermera tocándome y acariciándome. Y algún gesto algo más sexual.
Al día siguiente cambié las sábanas. Hicieron el papel de las servilletitas que no bastaron, ya que pude haber experimentado la eyaculación mas potente de todas.
SALUD y SUERTE.
martes, 1 de febrero de 2022
TU FOTO
Allí estabas tú, en la red social, en mi móvil. Inmóvil.
Se te veía feliz, con seguridad en la sonrisa.
Me condujiste a otro tiempo y me quedé inmovilizado. Aquél donde toda molécula sustentaba tu rostro.
De repente, el presente me abofeteó la cara. El teléfono pasó a negro e hizo de espejo.
Noté el paso vertiginoso de un par de décadas
y la madurez golpeándome la sien.
Me sentí feo.
Quizá siempre lo fui.
Habilité la pantalla.
Ahí estabas tú. Inmóvil.
Mirándome y riéndote.
Cerré los ojos y forcé mi memoria
para recordar la última vez que te abracé.
Entonces, levanté mis párpados y borré tu foto del presente.
Preferí ese pasado
para que me acompañara en este futuro.
sábado, 1 de enero de 2022
NO... NI, ¡NÁ!
Me encuentro el 31 de diciembre de 2016 en la estación del AVE de Málaga-M. Zambrano a las 11h de la mañana con sólo un equipaje de mano y con todos los caminos inexplorados. He venido para quedarme. Había dado una señal de 250 pavos por una habitación cochambrosa, on line -para tener un refugio en los primeros días hasta que encontrara un pisito de alquiler- que resultó ser una estafa. La habitación existía pero cuando la vi de verdad, in situ, al rato, me dije que allí iba a dormir su puta madre. El lugar era infame y lleno de mierda, incluidas cagadas de perro.
Dejé el equipaje en la consigna de la estación del tren, después de confirmar que no existían habitaciones de hotel libres y me dediqué al recurso de siempre ante un imprevisto: beber cerveza hasta hartarme y encima iba a ser Nochevieja. Tardé cinco cervezas en confirmar que esa noche la tendría que pasar de cualquier manera, confiando que al día siguiente encontraría algún hotel.
La experiencia durante los primeros días en la deseada ciudad, disfrutaba de unas vacaciones estratégicas, la puedo comparar con un partido de fútbol con el árbitro en contra. Me acosaron un par de chusmas hasta que los despisté pillando un taxi. Pagué el triple de su precio normal por una habitación el 1 de enero de 2017 ya que no quise volver a dormir en las urgencias del hospital de la Maternidad. Me torcí el tobillo resultando un esguince doloroso y me provoqué una terrible diarrea, por emborracharme demasiado, que me confinó dos días en la cama del hotel viendo la tele. Pero todo se arregló a las pocas semanas. Entonces comencé a saborear mi nueva residencia: los pitufitos, los sombritas, los espetitos, sus adecuados precios, sus playas, su espectacular clima...
En 2020 conocí a jacintoyo@hotmail.com. El gran Ilustrador. Y esto sólo podría haber sucedido ahí en Málaga La Bella, y me confirmó que este lugar me iba a proporcionar grandes satisfacciones en todos los sentidos de la vida. SALUD Y SUERTE.
jueves, 2 de diciembre de 2021
SINTONÍA DE BARETO
Su primer recuerdo lo olvidó hace tiempo
y el último lo traslada hasta el primer lustro de la década de los noventa,
donde al protagonista, la temeraria juventud, lo arropa
con noche, música, sexo, drogas y rock&roll.
El vaso siempre lleno-Bebedora compulsiva-Tristeza rechazada-Y la soledad entretenida.
Mujeres solitarias-Hombres despechados-Luces enajenadas-Y de la noche amarrados.
Sufrida vividora-A la vida agarra.-Es para ti amiga.-A ti mi amiga la barra.
Señora, observadora impasible de aquello otro.
Señora, lucidez imposible para un roto.
Señora de ti y de vicio nos inundamos.
Y señora, con tus auspicios, cuánto amamos.
Pero cuánto derroche mi señora, la noche.
SALUD Y SUERTE
sábado, 4 de septiembre de 2021
NO HAY BUENOS NI MALOS

decapitado su amante al terminar.
¿Es bueno quién no habla para no errar
Y una vez eliminado el psicopatismo
domingo, 1 de agosto de 2021
CON UN NOMBRE DE MUJER
a ti presa trémula y confiada
a tu recta final como una lanza.
Luna blanca ennoriada a la vida
que enamoras desde sendas
hasta añejas mareas de la mar.
Tú. Qué polvo serás polvo
en ese destino fatal
de nuestra alma, ¿mortal?
Con un nombre de mujer a ti hablo
en el interior oscuro e incierto
de un presente
y me dice:
qué es lo que yo valgo.
De futuro sólo sabiendo
que has de acabar el camino, ¿largo?,
aun lleno de dudas
sigues viviendo.
Ese fruto caído
en el avatar nocturno
esperando el rocío.
Con un nombre de mujer.
El mismo para el amor volandero
y un refugio vacío
y un hueco enorme
y un ser aburrío.
Soledad, ay, soledad
si no fuere otro remedio
aquí te apremio...
sábado, 3 de julio de 2021
LOS PILARES FUNDAMENTALES DE TU FUTURO COMPORTAMIENTO
Los pilares de tu futuro carácter serán:
- Familiares no elegidos, depende de la suerte en que te toque.
- Educadores sí elegidos a la mitad, con lo que también influye la suerte.
- Amigos elegidos, que es un paso influenciado por todo lo anterior.
¿Interviene la suerte en tu vida futura cívica? Ya lo compruebas. Como los padres son los grandes pilares que van a decidir por ti, aconsejar, acompañar, escuchar, explicar, y quererte, en tus primeros años y elegirán a tus educadores y parte de tus amigos, te deseo muchísima ventura en el sorteo que la naturaleza haya establecido para ti. Alguien podría decir: si lo sé no vengo. Ya que aquellos pilares no te han salido bien; siempre estarás a tiempo de remediarlo, claro que ya irías con retraso respecto a otros ciudadanos en la batalla constante por una buena sociabilidad.
FIRMEZA, SALUD Y SUERTE.



